TEXTOS TERTULIA ENTRELÍNEAS

Begoña Ramírez Joya 
 

E-mail: joya-ramirez@hotmail.com

 

TEMA LIBRE -  LA ISLA

Mario vive en una isla donde todos sus habitantes se conocen. La señora Ana vive sola desde que enviudó y para sacar rentabilidad a esas horas de soledad y hastío recibe en su casa a jóvenes de otros países por lo que le pagan un modesto alojamiento que a ella le sirve para ahuyentar los fantasmas de la soledad, alimentados de aburrimiento y desocupación y al tiempo para ayudarse en su precaria economía. A Mario todos lo conocen por el loco porque siempre dice la verdad y pretende ser honesto. Luego están los gemelos Raúl y Pedro  que tomaron los hábitos religiosos, uno como discípulo de Jesús y otro como discípulo de Alá; Siempre se ha dicho que los caminos del señor son infinitos. A menudo se les ve juntos departiendo en conversaciones interminables sobre la veracidad de tal o cual milagro, el significado de las enseñanzas, la esencia de lo divino o la mismísima existencia de Dios. Y si Dios es la esencia de qué sirve buscarlo fuera de nosotros, le argumentaba un gemelo a otro, si de esa esencia está todo hecho dentro de nosotros habita un pedacito de Dios. Y el otro gemelo le mira desconcertado, intentando argumentar con otro concepto. Olvídate de los conceptos hermano, Dios no tiene concepto.

Diana es una mujer madura que tiene problemas con su pareja, aunque todos los que le conocen dicen que él es un buen hombre, sólo que a veces se le va la mano y Diana aparece al día siguiente con un ojo morado. Nadie ha podido convencerle de que pegar a una mujer no está bien, él lo tiene muy claro a las mujeres cuerda corta que si no se te suben a la chepa. Además sólo hay dos clases de mujeres las virginales y las putas.

Y su convencimiento es tal que no se avista en su ser ningún atisbo de pesar o arrepentimiento. A menudo los verdugos no aceptan su crimen

A pesar de todo algo en su interior debe decirles que  lo que han hecho no está bien. Pero a veces, como en este caso, los equivocados son el resto del mundo.

En la pequeña isla habitan otras 50 o 60 personas más.

De vez en cuando se reúnen todos y celebran algún festejo, comen, beben, cantan y ríen juntos. Y al día siguiente cada cual a su lugar.

Los gemelos han pretendido a veces crear una comunidad en la que todos sean afines a un mismo credo, pero esto ha resultado del todo imposible incluso en un lugar tan pequeño. Y es que los seres humanos son fácilmente influenciables por sus emociones.

De hecho la necesidad de afecto en los primeros años de la vida es esencial para el sano desarrollo de un bebé. Y sobre todo las relaciones  afectivas con sus progenitores. Que de una forma u otra vamos arrastrando a lo largo de toda nuestra vida.

En el acotado mundo de los niños sus padres y hermanos si los hubiera representan el eje en el que su mente se desarrolla.

La señora Encarnación, a la que decimos señora por sus años aunque nunca  se casó, vive sola.  Su carácter parece dulce pero se trata de una dulzura que asusta porque parece esconder algo , como la chistera de los magos, o las promesas de las brujas.

Además de su exceso de peso, su piel  resulta blanca en exceso, fláccida y sudorosa .En su mejilla izquierda tiene una verruga que ella se empeña en hacer creer a todo el mundo  que es un lunar, sospechosamente lleno de pelos.

A veces los niños, le dicen groserías pero ella resulta inmutable a los insultos o desplantes de los demás y sale siempre indemne de ellos, al menos en apariencia. Asiste sin complejos a las pequeñas reuniones que los vecinos realizan de vez en cuando y no se siente desplazada ni humillada aunque se note que no es bien recibida por los demás. Todo el mundo parece darse cuenta menos ella misma. Debe  ser una ventaja ser tan poco sensitivo.

En la isla han florecido también algunos adolescentes, a los que ves totalmente enfrascados en su mundo nuevo y por descubrir. Mundo que tiene sus límites en el cuerpo floreciente de un nuevo amigo o amiga que como ellos siente que el universo cambia dentro de ellos mismos y explota a través de los poros de su piel. La primera salida nocturna, los primeros besos, el primer roce de manos, el fuerte latido del corazón. Los ojos profundos de una púber desafiante e ignorante de todo lo que la rodea, como él mismo, como ella misma. Creen saber porque intuyen la realidad de los más adultos, sobre la que creen tener algún tipo de control, tan ingenuo como el de los pueblos hacia sus gobernantes.

Andrés es el madurito conquistador, aunque en la isla lo tiene cada vez más difícil porque todos se conocen y uno de los incentivos de la conquista es precisamente adentrarse en lo desconocido. Por eso el supuesto conquistador fija siempre un objetivo nuevo que pierde el interés poco a poco, hasta que surge de nuevo el aliciente de una nueva conquista. Aunque aparenta seguridad, su inseguridad le traspasa los poros y a veces hasta puedes olerla si te acercas. Se repeina y acicala con esmero cada día y se mira constantemente en cualquier espejo como si se hubiese perdido y tuviese siempre la urgente necesidad de encontrarse. Cuando pasea solo, mirando con ansiedad a lado y lado, buscando como animal una presa, da hasta pena, que puede que él sienta por sí mismo y que intente acallar en cada nuevo cuerpo.

 

Adela vende flores en una pequeña tienda, en este lugar todas las tiendas son pequeñas, como la de Adela más o menos. También es un ser solitario; le gusta sentarse enfrente del mar o al borde de los acantilados. Y siempre lleva un libro  bajo el brazo que es su eterno acompañante. Algunos comentan que hace muchos años tuvo un affaire

Con Andrés “el conquistador” y que desde entonces no quiere saber nada de los hombres. Y es una pena porque es una mujer dulce y hermosa, mucho más cuando ya se la conoce porque es de esos seres que guardan dentro de sí mismos tesoros que sólo el explorador experto es capaz de encontrar.

Hace poco se celebraron las elecciones. Aquí resulta difícil engañar a los potenciales electores porque en un sitio tan pequeño todo se sabe casi antes de que ocurra. Sin embargo le mente humana, creadora de prodigios, capaz de adaptarse a las más penosas circunstancias posee también, supongo que por la famosa ley de la compensación, una capacidad sin límite de potencial autoengaño, incluso de imbecilidad congénita .Y debe ser por eso que llevamos años soportando a una especie de politicastros locales que no representan a nadie y que además de todos es sabido se han enriquecido en el desempeño de sus

Consistoriales funciones.

                                                           Continuará…

                                             Begoña Ramírez 

 

 

TEMA LIBRE

Es hora punta y en la estación de cercanías se aglomeran un gran número de personas para acudir a sus trabajos. Aunque parezca imposible aún existe eso que los economistas llaman población activa. El resto es considerada inactiva, aunque dados los últimos acontecimientos en las calles y plazas se trata más bien de población reactiva.

Intentas evitarlo, pero los empujones, a veces leves, a veces menos, son casi inevitables.

 Y peor si tienes un día sensible, como es el caso de Pedro que ha sentido hoy al despertar todo el peso de vida en las mismas sienes y antes de recurrir a la química encapsulada que te venden en cualquier farmacia, ha decidido probar con las respiraciones. Fuerte inspiración y fuerte espiración, en un intento vano por sacar de sí mismo todos esos demonios encerrados en forma de facturas que se le acumulan últimamente en el buzón.

Por eso, cuando ha notado  el roce brusco de otro cuerpo, ha personificado en su reacción todos esos demonios interiores, con  una mirada fulminante acompañada de  gesto impenetrable, sorprendiendo a su accidental agresora, que le ha mirado con gesto de animalito inofensivo. Ante tal mirada Pedro ha reaccionado y por unos segundos, ha bajado la guardia, pero  hoy es uno de esos días en los que no está dispuesto a ceder. Si hemos de ser depredadores,  voy a ser el primero en comer.

La chica que le ha empujado ha conseguido un asiento, el tren ha cerrado sus puertas mientras una voz metálica anuncia la llegada de un próximo tren, seguido de un sonoro ding, dong, ding.

Pedro escruta  la chica soslayadamente y descubre que es una estudiante de cualquier carrera y que en su carpeta luce un lema que dice: “La no violencia es el arma que cambiará el mundo”.

Pues no será en una estación de metro, ni de autobuses, ni de trenes, ni de nada, porque aquí la gente se empuja, se da codazos y si no estás listo pueden hasta pasarte por encima y pisotearte si has tenido la mala suerte de caer. Pero algo está cambiando, dicen, en la mentalidad de las gentes. Los más optimistas argumentan que es el lado positivo de esta crisis económica que se ha empeñado en ahogarnos material y emocionalmente. De ella no se libran ni los pensionistas, y menos mal, si tenemos en cuenta que hay familias que sobreviven gracias a una pensión.

El caso es que dicen que está produciendo un cambio de mentalidad y está resurgiendo un nuevo humanismo, en el que las personas estén por encima de los intereses de cualquier tipo. Cosa que no se creen mucho los comentaristas de televisión que te cuentan, bien aseados, vestidos y peinados, que es mejor olvidarnos de comprar vivienda en los próximos años, que ellos ni a sus hijos se lo recomiendan, que mejor el alquiler sin lugar a dudas. Y claro, esto lo tienes que compatibilizar mentalmente con el siguiente programa  de los llamados del corazón en el que la duquesa tal, y la famosa tal y la señora tal de Pascual muestran las fotos de su mansión en la paradisíaca isla de tal tal, con 2.000 metros de jardín y muebles estilo Luis XV.  Ya que estabas casi convencido de que lo mejor era volver al campo a hacer economía de subsistencia.

 

Begoña Ramírez

 

 

COSMOVISIÓN 

Tan sólo un segundo puede separar el momento en el tocaste el árbol y aquel otro posterior en que tu mano estaba ya prendida en el aire.

Tan sólo un milímetro el roce de tu cuerpo con otro cuerpo físico ya sea humano, mineral u orgánico.

Tu presencia pasó entre estas calles, por entre estas paredes, se alojó entre estas sábanas. De ella queda sólo tan sólo el eco. Un eco sordo y ciego; que no nos reconoce porque es ciego, ni nos oye porque es sordo.

Tan sólo un instante separan la vida de la muerte. Y es aquí en el encuentro primero, aquel en el que luz y sombra se fundieron, aquel en el que lo dual se hizo uno, aquel en el que las formas contrapuestas se complementaron, fue aquí donde surgió la vida.

Que se busca a sí misma incansablemente, argumentándose y replicándose, amándose y odiándose, negándose a amarse a sí misma y amándose a sí misma por entre todas las cosas.

Begoña Ramírez

 

 

"POCO A POCO EL AGUA HORADA LA PIEDRA"

Por fin han llegado a su destino, por unos momentos se habían sentido perdidos por esos mundos cuando su vida ahora transcurre tan placidamente entre los almohadones de un bienestar programado, pero satisfactorio en el que todo está bajo el más absoluto y riguroso control.

Al llegar por fin al hotel un amable y jovial recepcionista les ha colocado en la muñeca una pulserita a cada uno, señal y símbolo de que durante sus 5 días de estancia son huéspedes completos, rendidos a la mansedumbre del servilismo ajeno. Los niños Abel y Diana se han puesto a jugar inmediatamente con la pulserita bajo la mirada vigilante de sus progenitores de los que son su replica en todos los sentidos porque comparten incluso el nombre. Es la costumbre de la época, cuando una pareja está en edad de procrear se les pide que elijan el sexo y las características de sus futuros hijos, aunque siempre se les aconseja que sean niño y niña para el equilibrio de la especie y que sus rasgos sean a ser posible los más relevantes y hermosos. Abel y Diana padres creen haberlo conseguido, sus hijos llamados ídem son guapos, inteligentes, dóciles y moldeables, tanto que a veces hasta se preocupan un poco porque recuerdan vagamente que en sus años infantiles los niños eran traviesos y desobedientes, revueltos y a veces hasta incontrolables. Pero una niñez así puede augurar para el sistema adolescentes rebeldes e inconformistas, a los que no se puede comprar con los últimos juguetitos tecnológicos. Ese problema se erradicó hace tiempo .En las escuelas todo está mecanizado, organizado, informatizado, y perfectamente estructurado en un esquema perfecto y sin fisuras que reproduce casi al ciento por ciento la estructura social.

Nada de expresiones artísticas o creativas que puedan entorpecer el desarrollo de una inteligencia lógica y estructurada, perfectamente racional.

Para los niños más incluso que para sus adultos padres estas vacaciones con pulserita en el macro hotel supone un respiro porque aunque todo está también perfectamente estructurado y organizado como en esas cadenas de producción que vemos en las grandes fábricas ,aquí al menos en el Super hotel existe la diversión. Una vez dentro, los asistentes recomiendan no salir de las instalaciones al exterior sino en caso de extrema necesidad. Se trata de pasar el mayor tiempo posible dentro de las instalaciones disfrutando del buffet desayuno, buffet almuerzo, sauna relax hotel ,spa hotel, buffet cena y espectáculo hotel. Sin embargo y a pesar de todo este bienestar circundante Abel padre y Diana madre sienten últimamente un extraño desasosiego, anhelan algo parecido al eco de una libertad perdida, y bajo la capa de un embotargamiento mental bien alimentado sienten que algo bulle en sus entrañas. Tanto es así que hasta sus hijos lo han percibido y les miran a veces con extrañeza, cuando les sorprenden con la expresión perdida.

Diana madre ha decidido dar una vuelta a solas por las instalaciones hoteleras. Sus ídem y Abel padre se han quedado en la piscina, disfrutando de las instrucciones de una amble monitora que promete tenerlos entretenidos toda la mañana. Ella sabe que no está bien visto pasear sin rumbo fijo, pero ha decidido aventurarse por los jardines y si algún vigilante hotelero le pregunta amablemente pero con rigor militar hacia donde se dirige o si se ha perdido, intentará explicarle que solamente deseaba pasear. A la mujeres a veces les pasa eso necesitan pasear y coger flores, si le dice esto tal vez el vigilante la deje tranquila. Su paseo comienza bien, el perfume de las flores evoca en su memoria antiguas emociones y esto le gusta, no son muchas las ocasiones para sentir. Se da cuenta además de que en algunos rincones alguien ha colocado pequeñas frases que no entiende como no habían sido retiradas ya que este tipo de expresiones no está permitida. En una de estas frases se puede leer “gota a gota el agua horada la piedra”.Y Diana madre piensa que esto se parece mucho a esas sensaciones que van creciendo poco a poco dentro de nosotros sin que a veces casi nos demos cuenta y que de repente hacen que nuestra vida se transforme y sentimos la necesidad de cambiar. Y sin poder evitarlo siente una especie de melancolía totalmente prohibida. Por alguna razón su memoria le ha traído recuerdos ya perdidos de una época en la que aún se podía pasear y vagar por las calles sin rumbo fijo. Y también sin poder evitarlo un fugaz pensamiento cruza velozmente por su cabeza, aquella época ya lejana en la que junto con un grupo de amigos y desconocidos se tomaron plazas en todos los rincones del mundo y la gente gritaba :”Que alegría haber tomado las calles otra vez”

 

Begoña Ramírez
 

 

 

ALGO SÓLO ES CIERTO SI TAMBIÉN ES CIERTO LO CONTRARIO

Por eso nunca existe una verdad absoluta, ni la felicidad absoluta, ni el bien absoluto.

Lo que nos llevaría a pensar haciendo una inferencia lógica que en el cosmos, o en nuestra realidad

nada es absoluto. Es decir el absoluto se transformaría en la necesidad humana de certezas.

 Esta ausencia de lo absoluto nos conduce a la relativización, que sí está más en consonancia con la realidad puesto que todo es de esta forma o de la otra en función de una serie de condiciones previas que sirven de demarcación del enunciado que queremos demostrar.. Lo absoluto requiere pues la demarcación de una serie de circunstancias, o condiciones.

La realidad tampoco puede ser unívoca, ni unidireccional. Esta riqueza de tonos y matices nos lleva a contemplar el universo, el propio o el cosmogónico como un todo holístico en el que el bien y el mal, la luz y la oscuridad y todo el juego de contrarios serían las dos caras de una misma moneda.

Begoña Ramírez

 

 

¿Y ESTO PARA DÓNDE VA? 

Llevas tiempo corriendo detrás de tus propios pasos, siempre intentando ir por delante de ti mismo o al menos adivinar hacia donde se dirigen esas zancadas tan veloces que a veces ni siquiera atinas a saber para donde va esto.

Te preguntas entonces quien conduce este viaje a velocidad de vértigo, Intentando no descarrilar ni tomar el atajo, aunque lo busquemos queriendo o sin querer. Tomas aliento y respiras hondo, notas el aire como entra y sale de tu cuerpo y te da tiempo a preguntarte una vez más ¿y esto para dónde va?

Mientras un triste noticiario desgrana unas noticias que hace tiempo que ya no comprendes, calibrando una vida que cada vez se parece más al gran teatro cartesiano, en el que cada uno representa el papel asignado.

Intentas descubrir entonces quienes son los compañeros de viaje y si en alguno de esos vagones sigue escondida aquella niña que fuiste. Recorres el largo pasillo, con vagones a cada lado y efectivamente a través de una ventanilla que hace las veces de espejo ves que alguien te mira. Por alguna razón acabas de encontrarte contigo mismo, Qué alegría volver a verte piensas, hace tanto que andábamos perdidas la una de la otra. Este reencuentro te devuelve un poco la paz y parece que el tren se desliza ahora más despacio. Te da tiempo a disfrutar el paisaje, que hace unos momentos pasaba como un torbellino por delante de tus ojos .Y descubres algo más, las cosas no se hacen más deprisa por intentar ir más rápido. Porque al intentar ir más rápido el tiempo corre contigo y al final termináis a duelo la una con el otro. Pero en este momento disfrutas tu momento de gloria, ese en el que pareces la conductora del tren porque viaja a tu ritmo. Tal vez no sea tan importante saber cual es el apeadero, porque si nos concentramos sólo en el final no disfrutamos las diferentes estaciones. Y experimentas entonces la posibilidad de no comportarte como el personaje que te ha sido asignado, olvidas por unos momentos quien se supone qué eres, te olvidas del guión y disfrutas improvisando, creando tu propio momento. De repente todo es diferente y nuevo, aunque sea viejo. El vagón y sus sillones siguen en el mismo lugar, pero tu mirada es otra.

Begoña Ramírez Joya

 

 

EL GRAN LIBRO DE LA VIDA - DESAMOR

 No esperaba encontrarme con ella después de tanto tiempo y menos en la sala de espera de una oficina de contratación para desempleados. Llegué un poco tarde ,algo común en mi sobre todo si la cita es antes de las 10 de la mañana ,aunque luego descubrí que no era el único al que le costaba soltarse de los brazos de Morfeo, porque después de mi llegaron como cinco o seis candidatos más. No la vi en esa primera visual apresurada con la que todos marcamos el territorio ante una situación novedosa. Fue justo al acercarme a la ventana que descubrí al primer golpe de vista (como salvación a aquel eventual encierro) cuando me dio un vuelco el corazón al encontrarme directamente con sus ojos, los que pude comprobar seguían mirando con el mismo descaro de siempre en un intento de escrutar a la persona, como si pudiera ver a través de tus ojos tus buenas o malas intenciones.

-¿Qué haces aquí? -me preguntó a bocajarro- ¿No me estarás persiguiendo? –continuó preguntando con un tono irónico muy marcado.

-Hola –acerté a decir, haciendo acopio de todo el aplomo que pude reunir-.Creo que ya ha pasado mucho tiempo como para hablar de persecuciones ¿no?

-Era sólo una broma, nunca tuviste sentido del humor –y noté un cierto deje de tristeza en su voz.

Hacía tres años que no la veía, así que no tenía ni idea de lo que había sido su vida desde que decidimos ir cada uno por su lugar. Recuerdo perfectamente que aquella tarde me dijo: “¿sabes? A veces el amor no es suficiente para sostener una relación. No basta que nos amemos hace falta mucho más”.

Y así acabaron casi cinco años de intensa relación, ella puso punto final y lo acepté sin llegar a entenderlo del todo, a pesar de haberle dado vuelta a esas palabras durante meses. Hasta que decidí seguir mi vida sin entender esas enigmáticas palabras que Vanesa había pronunciado con un tono de tristeza que no llegué a descifrar.

Siempre hubo algo flotando entre los dos, eso era cierto, y aunque había momentos de mucha plenitud entre nosotros no llegamos a entendernos del todo como creo que ella hubiera deseado. Al principio lo aceptaba pensando que con el tiempo y a medida que nos fuésemos conociendo se disiparían esas nubes, pero lo cierto es que se fue cansando y llegó un momento en el que ya no tenía fuerzas para segur adelante… y yo lo acepté.

-¿No vas a decirme nada? Aparte de Hola -prosiguió ella al ataque.

-No sé que decir. No esperaba encontrarte aquí  precisamente.

Sabía que no iba a poder articular más de dos o tres palabras seguidas porque la situación era sofocante. Encima compitiendo con ella para el mismo puesto en una empresa con fama de explotar a sus empleados con sueldos miserables, y con horarios desorbitados.

El prototipo de empresa moderna a la que tienes que entregar tu vida y casi unas gotitas de tu sangre para demostrar que eres productivo y competente y que la empresa no va perder rentabilidad ni margen de beneficios, ni todas esas cosas que se supone nos tienen que importar a los empleados porque nuestro sueldo y por extensión nuestra vida dependen de ello.”Todo por la empresa”. Y así acabar alas 9 de la noche después de sortear todo el atasco para llegar a una casa que no disfrutas mas que los fines de semana que te los pasas encerrado allí a cal y canto para no malgastar ni un puñetero céntimo.

Mientras buscaba algo qué decir para llena aquel silencio que se me estaba haciendo insoportable miré a mi alrededor y me tropecé con 15 o 20 miradas como la mía, miradas de naufrago perdido en mitad del mar. Aunque había gloriosas excepciones.

Un par de ejemplares de seguridad total en mí mismo, mirada desafiante, brillo intenso. Ni rastro de temor por ningún lugar.

 No sé ni para qué he venido me dije en un arrebato de rabia, rechinando los dientes .A lo mejor ha sido simplemente para encontrarme con ella después de tanto tiempo como si fuésemos parte de ese juego de casualidades que son en realidad causalidades y que la vida reparte al azar como en una partida de cartas.

Seguí mirando a Vanesa sin decir nada durante un rato más sin saber qué decir.

-El siguiente –sonó la voz chillona de una secretaria desde dentro del despacho.

-Bueno -dijo Vanesa por fin-, creo que me toca entrar, deséame suerte al menos…

-Sí-acerté a decir desconcertado, suerte y a ver si quedamos un día de estos y me cuentas cómo te va todo-aunque fui consciente en ese mismo momento de que no volvería a verla jamás.

Salí a la calle y tiré el currículum en una papelera. Mientras volvía a casa me acorde de nuevo de las palabras de Vanesa: “A veces el amor no es suficiente.”

 

Begoña Ramírez Joya

 

 

HAY QUE APRENDER A VIVIR


A veces parece que la vida se detiene, pero no es cierto. Somos nosotros que descansamos al borde, en la ribera del río para contemplar cómo discurre el cauce.
Podemos nadar y guardar la ropa, con la esperanza de que siga allí a nuestro regreso.
O también podemos zambullirnos en el agua y mojarnos hasta los tuétanos.
Recuerdo tu cara triste los domingos por la mañana, cuando nos obligaban a levantarnos muy temprano para la misa de 11. Las mujeres con el velo cubriendo parte del rostro, los hombres cabizbajos, los niños jugando a ponerse serios, las manos por delante del cuerpo, bien aseados y repeinados. En aquellos días de invierno, en los que la lluvia repiqueteaba en las ventanas, convirtiendo las tardes de invierno en una noche interminable, te recuerdo aún niña, pidiendo a la abuela que contara una de sus historias. Ella siempre tenía algo que contar, y te sentías segura envuelta en el manto de sus palabras. La abuela había tenido una vida muy intensa, siendo aún casi una adolescente su padre la había casado por poderes con el hijo de un acaudalado hombre de negocios emigrado a Argentina en los años 40. Al parecer este señor que era pariente lejano, quería casar a su hijo con una española de buena familia. Mi abuela recién casada por poderes y con apenas 20 años se embarcó para la argentina un 20 de septiembre, que según me contaba, fue un día gris y plomizo de finales del verano.
Cuando llegó a Buenos aires la esperaban allí su nuevo marido, al que aún no conocía y el padre de este. El matrimonio duró sólo un año y ni siquiera llegó a consumarse.
Mi abuela regresó a España tan entera como había partido. Pasados unos años y superada la vergüenza, mi abuela volvió a casarse ya que la primera boda quedó anulada.
De este segundo matrimonio nació mi madre, su única hija. De su aventura de juventud recordaba el barco con todo lujo de detalles. El sopor que se vivía en los camarotes cuando arreciaba el temporal y el barco que parecía un pelele zarandeado por las manos de un gigante, lo asustada que se sentía por todo lo desconocido, lo ajena que se sentía a su propia vida en esos momentos y sin embargo la certeza que tuvo siempre en su interior.
Mientras contaba sus historias ,mi abuela, solía decirme lo importante que es aprender a vivir,” hay que aprender a vivir” decía y fijaba en mí sus pequeños ojillos negros como la noche y para eso tienes que saber escuchar y escucharte. Y detenerte para tomar aliento, sosegarte para que no se convierta todo en un tropel incontrolable. No importa si la marcha de tu vida se detiene como el viaje por unos días, unos minutos, unas horas…no importa si vuelves a él con renovada fuerza. Siempre podemos elegir, cada acto cotidiano es una elección y nadie como nosotros es tan responsable de nuestras acciones.
Sus palabras vuelven a mí como una música pegadiza que se adhiere a nuestro recuerdo y tarareas cuando menos te lo esperas. Y ligada a ese recuerdo sigue estando la imagen de mi propia tristeza esas mañanas de domingo en las que nos obligaban a levantarnos muy temprano para asistir puntualmente, bien aseados y desayunados a la misa de 11 del Domingo.

Begoña Ramírez Joya

 

 

YA NOS VEREMOS 

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Mientras terminaba de preparar algo para cenar miraba soslayadamente el televisor donde las últimas catástrofes del día eran desgranadas por comentaristas expertos en todo tipo de cuestiones. La noticia dejó de serlo hace mucho tiempo y nació lo que llamamos opinión que consiste básicamente en opinar sobre lo que pasa en el mundo pero sin llegar a contarte con un mínimo de objetividad qué es lo que ha ocurrido en realidad. Mi serie favorita estaba a punto de comenzar; en ella los personajes todos jóvenes algo solitarios como yo misma luchan a diario por mantener sus precarias relaciones sentimentales a flote, algo bastante difícil en una tierra que ya no cree en lo de adentro sino básicamente en los valores de afuera: poder, estatus, dinero, posesiones mobiliarias e inmobiliarias. Es mi gran momento, en pijama delante del televisor con mi cena recién preparada veo a todos esos personajes enredados en relaciones posibles e imposibles .En el capítulo de Ayer Sandra que era novia de Alfredo, se enrolla con Miguel que le gustaba desde hace tiempo. Mientras a su vez Alfredo mantiene un lío secreto con Ana que es la antigua novia de Miguel. Todo muy original, trepidante como un viaje por la selva. Mi antiguo novio, Oscar solía criticarme porque decía que era bastante superficial, que no me interesaba por la problemática de nuestro planeta, que no me comprometía, con nada ni con nadie. Y a lo mejor tenía razón, pero es que no tengo tiempo para pensar tanto. Me levanto a las siete, comienzo a trabajar a las ocho, no descanso hasta las 2.Como algo cerca de la oficina y regreso a casa sobre las 6.Lo que me apetece es darme una ducha, preparar algo rico para cenar y vegetar delante del televisor viendo algo que me recuerde que somos humanos, aunque sea una serie de amoríos frívolos, pero a mi me gusta, me relaja, me hace olvidar la vida que llevo. Hace un par de semanas me apunté a unas clases de yoga porque necesito aprender a relajarme. El primer día nos presentamos todos para empezar a conocernos, dijo la monitora. Formamos un grupo bastante peculiar, pero a mi me han llamado especialmente la atención dos chicas de aspecto algo desaliñado. Mi primera impresión es que eran pareja y no las encajaba del todo en el grupo de gente que se veía por allí. Para mi sorpresa intentan por todos los medios integrarse en el grupo y caer bien a la gente. Se esfuerzan por parecer educadas, aunque está claro que dejaron la escuela bastante pronto. Sus expresiones son básicas y toscas, pero es cierto que no podemos juzgar a la gente por nuestras primeras impresiones porque nos podemos llevar bastantes sorpresas. Hoy hemos hecho un ejercicio todos cogidos de la mano formando un círculo. Me he sentido bien y tengo mas ganas de relacionarme con la gente. Hace dos día que no puedo ver mi serie favorita porque llego a casa tan relajada que después de cenar me quedo dormida. Ayer me llamó Oscar, me extrañó bastante porque como habíamos decidido que nuestra relación fuese libre y abierta su despedida se resumió en solo tres palabras ya nos veremos. Dice que tiene ganas de volver a verme, pero prefiero quedar con con alguna de mis amigas y volvernos locas comprando y luego ver cualquier peli en el centro comercial. Es mi hoby favorito ir de compras al centro comercial. Luego llego a casa cargada de paquetes y eso me vuelve loca. Aunque mi profesora de yoga nos dijo ayer que tenemos que comprometernos con nuestra realidad y nos comentó que hay mucha gente en el mundo que vive en condiciones infrahumanas y que en parte todo eso se debe a nuestra necesidad compulsiva de consumir. Me puso de mal humor, si sigo yendo a sus clases es solo porque estoy aprendiendo a relajarme, aunque no resulta nada fácil.

 

Begoña Ramírez Joya

 

 

EL EXTRANJERO

Habita en estas gentes un humor de suerte cambiante, retraído, reservado, con algunos rasgos de desconfianza esquiva. No deja la belleza de ser belleza, simplemente dejamos de verla, la miramos pero ya no la vemos, ya sea por hastío, costumbre o cansancio. A mí que he decidido ser el extranjero, me maravilla cada roca, cada puesta de sol , los colores cambiantes del atardecer y la inmensidad azul del mar que a veces permanece inmóvil y otras se agita en convulsos temporales, en los que el azul y el blanco batallan sin darse tregua. Lo que he decidido que para mí sea nuevo, para ellos es costumbre y esa costumbre, negada a renovarse, mata, aniquila silenciosamente la capacidad de disfrutar con la simple contemplación.
No pide la belleza ser cuestionada, habita en la ausencia de dualidad, cuando no se hace necesario decidir entre el si o el no, el perdón o la venganza, el amor o el odio, la aceptación o el juicio. Cuando paseo por estas calles estrechas y acogedoras, que a veces parecen querer abrazarte, llegan también a mis oídos cuchicheos de vecinos, envidias vespertinas temores disfrazados de orgullo, pero yo soy el extranjero y aunque no me salvo de sus juicios todos se resumen en uno: extranjero, forastero, ajeno en cierta medida a su cotidiana rutina de inspeccionar los caminos que han ido tomando los lugareños. El que se marchó para luego volver, el que nunca regresó, el que se enriqueció, aquel que sigue igual de pobre, el loco y el supuesto cuerdo. Los que siguieron el camino trazado y aquellos que se atrevieron a buscar algo diferente, el triunfo siempre supuesto y el fracaso.
No es la realidad única ni dual, si intentamos visionarla a vista de pájaro resulta poliédrica. Por este y otros motivos que no vienen al caso decidí ser el extranjero, aunque sea de este lugar tanto como ellos. También nací en esta tierra, aunque el paso de los de los años y el desuso del encuentro me han convertido en ajeno para sus ojos. Mejor así, de ningún lugar y de todos al mismo tiempo.

Begoña Ramírez, 4 febrero 2011, Tertulia-Entrelineas, Nerja.

 

 

SIGLO XXI

La primera década del siglo XXI (que en cierta manera es como ciencia ficción convertida en realidad cotidiana, basta tragarse una sesión de cualquier programa televisivo híbrido de reality show, pornografía sentimental y algo parecido a concurso o competición) ha concluido con un desolador balance económico que nos ha situado a todos en el epicentro de un tornado financiero que parece que sólo sobrevivirá si nos engulle a todos, Principalmente asalariados, ya sabemos que el gran capital siempre se salvaguarda.

Para eso todos los países europeos han desarrollado sendas reformas, que en el caso de España deja en la cuneta a jóvenes y desempleados mayores de 45-50, que a la postre se supone tendrán que cotizar hasta los 67 años para cobrar la jubilación que se ha convertido en la otra “psicosis social”. El desempleo y la jubilación. Ambas ya nos han hecho olvidar que el desencadenante de todo este embrollo fue el sistema financiero a través de un crecimiento exponencial (Burbuja) basado en el endeudamiento de las familias. Ahora ya no nos preocupa tanto que a la banca mundial le pongan controles o impuestos, sino cómo encontrar trabajo, conservarlo y lo que es aún más importante (supuestamente) en qué condiciones llegaremos a cobrar la prometida jubilación. Todo esto sazonado con claros recortes en las libertades individuales, como la famosa ley par evitar que se fume en lugares públicos (el estado se convierte en nuestro papá) mientras que con la otra mano sigue tomando los sustanciosos dividendos que la venta de tabaco deja en las arcas públicas; o la ya llamada por todos “Ley Sinde” obsesionada con convertir en dinero lo que se llama propiedad intelectual, sin tener en cuenta el choque de nuevo con otras libertades; o el endurecimiento de las sanciones a los conductores; todo ello en pos de una supuesta garantía de nuestra salud y seguridad. Aunque más que en sancionar y castigar que siempre recuerda sistemas represivos y poco creativos e imaginativos “papá estado” podría predicar con el ejemplo y preocuparse más de garantizar nuestros derechos en este caso que nos ocupa nuestro derecho a un empleo digno, que no suponga esclavitud ni mendicidad, que no suponga retrocesos en derechos laborales conseguidos a través de muchos esfuerzos y que proyecte el desarrollo de sociedades igualitarias al menos en derechos no tan sólo en obligaciones. Pareciera que hilos en la sombra movieran a nuestros gobiernos para crear nuevos sistemas feudales favorecidos por la escasez.

Ya se sabe que si creamos un estado de carencia siempre es más fácil la manipulación

Esta escasez de horizontes a parte de crearnos un potencial estado de apatía depresiva, porque nos despoja del control sobre nuestras vidas, ya que son factores externos determinados por otras manos los que los determinan nuestro futuro, propicia además

la aceptación de cualquier condicionante porque la necesidad obliga. Lo que termina por convertirnos en un rebaño de ovejas. Alguien dijo alguna vez que sólo hay dos clases de personas las que creen que todos somos iguales y las que no lo creen. Partiendo de esta premisa esperemos que en los próximos años no asistamos a un claro retroceso social en los que volveremos de nuevo a grandes desigualdades sociales en las que unos pocos tienen mucho y la gran mayoría no tiene nada.


Begoña Ramírez Joya, enero 2011

 

 

EL LOCO - EL REBAÑO

Solían reunirse a la salida de la escuela, formando eso que solemos denominar una pandilla aunque en este caso bastante pintoresca porque en ella venían a converger casi todos los niños del barrio sin tener muy en cuenta afinidades ni clase social. El objetivo era jugar que en eso se traduce la visión infantil del mundo, el juego. De entre todos estos proyectos de futura madurez destacaban por sus especiales características dos de ellos: Mario, pelirrojo y bastante travieso, inteligente muy noble, tanto que llegaba a perdonar con la misma facilidad con que se enfadaba porque también poseía una extremada sensibilidad. Una mezcla extraña y explosiva, inteligencia, sensibilidad y osadía, porque su inquietud siempre era más fuerte que todo lo demás. Sus profesores decían que podía extraviarse esta inteligencia tan alocada, dados los muchos peligros de nuestro mundo. Tomás era muy rubio, los ojos muy azules y aspecto dulce aunque siempre era el primero en salir a tirar piedras a los gatos. Su inteligencia más bien limitada, no destacaba en ninguna materia escolar pero poseía un olfato especial para olisquear los problemas con lo que se había hecho experto en tirar la piedra y esconder la mano. Sus profesores nunca apostaron nada por esta inteligencia mustia.

Los años fueron pasando, cayeron en el suelo muchas hojas de otoño y se desahogó el cielo en muchas tormentas.

Fueron muchos también los fuertes vientos y las suaves brisas y algún que otro verano lleno de soles y tardes interminables. Ambos siguieron sus caminos, Mario estudió filosofía, no se conocían en el barrio más datos de su existencia. Tomás no pasó del instituto pero frecuentaba círculos políticos de moda en esos momentos .La sociedad estaba cambiando mucho, en todos los países se producían convulsiones sociales fruto de la insatisfacción de las clases obreras, que se quejaban de ser tratadas como un rebaño al que se explotaba para terminar en el matadero sin timón para sus vidas ni expectativas. Explotados y desahuciados al abrigo de explotadores que sólo pretendían exprimir sus energías y consumir sus vidas sin que hubiera horizonte ni para ellos ni para sus hijos, mientras unos pocos vivían en grandes mansiones, despilfarrando. Tomás acudía a los mítines escuchaba con atención y lo que más le sorprendía era la fuerza de las palabras pronunciadas a través de esos altavoces, el griterío de la multitud después. Le extasiaba ese poder. Comenzó a ensayar delante del espejo, a mover las manos con fuerza y expresión mientras gesticulaba discursos imaginarios y en la pensión donde mal vivía se empezó a comentar que estaba algo loco. Pero eso a Tomás no le preocupaba. Su objetivo se había convertido en subir un día al estrado y que mucha, muchísima gente le escuchara con deleite, que aplaudieran sus palabras y estallaran los aplausos de júbilo. Siempre andaba solo de aquí para allá, con sus padres había ido perdiendo todo el contacto y con el sexo femenino no se entendía en general, porque las mujeres eran según él demasiado remilgadas y no sabían ir al grano en las cuestiones de la vida. Por lo general lo emborronaban todo con sensiblerías

Y el mundo es como la naturaleza cruel y no se puede uno perder en cursilerías. Se afilió a un partido político cuyas siglas no sabía ni tan siquiera pronunciar correctamente y que luego cambió así mismo tanto su forma como su contenido.

Pero Tomás se había percatado con su astucia miope de que canalizaban como nadie el descontento de la gente. Sabían decir lo que los demás querían escuchar sin prejuicios sobre la verdad o el bien o esa tontería de la honestidad que siempre lo echaba todo a perder. La honestidad era una debilidad, que ni tan siquiera las mujeres practicaban.

Al principio nadie le hacía mucho caso, era el último afiliado con aspecto de loco que más bien evitaban y que servía para montar y desmontar el escenario donde se desarrollaban los mítines. La sociedad seguía convulsa y confusa.

Un día cualquiera en medio de cualquier calle, Tomás se cruzó con Mario. En un principio los dos amigos de la infancia no se reconocieron. Sin embargo, un instinto aún no dormido del todo les llevó a olfatear en sus miradas una antigua complicidad salpicada de muchas tardes de juegos. Ambos se sorprendieron de los respectivos transcursos de sus vidas. Mario acababa de regresar de Inglaterra, donde había concluido su doctorado aunque no tenía claro lo que quería hacer con su vida, le llamaba de repente el arte le comentó a Tomás y este no pudo evitar una sonrisa socarrona,

-Por favor Mario nunca cambiarás el arte es sólo para cobardes y amanerados incapaces de enfrentarse al mundo de verdad.

En la vida real hay que trabajar para vivir amigo mío..

-Sí ya veo -le contestó Mario algo perplejo-tú tampoco cambiarás nunca, nunca te has cuestionado nada, y ahora militas en un partido supuestamente a favor de las clases desfavorecidas. Y ¿a donde les vais a conducir vosotros? si sois más rebaño que ellos. Si lo único que ansiáis es el poder por el poder para hacer lo mismo pero de otro modo o quizás del mismo modo, no creo que os alcance la imaginación para hacer algo diferente.

-Ya-sentenció Tomás con un brillo especial en los ojos- pero mientras tú te paseas por la vida lleno de fantasías, yo y otros como yo gobernaremos vuestro mundo. Alguien tiene que hacer el trabajo sucio y a cambio tú y todos los que son como tú vivaréis bajo las leyes que dictaremos los que son como yo. Así es la vida.

Begoña Ramírez Joya

 

 

 

SÁBANAS BLANCAS

Casi le deslumbraba ese blanco tan intenso que realzado por la luz del sol se reflejaba  a su vez en sus pupilas y le cegaba. A veces ocurre eso con la luz, es tan intensa que nos ciega. Esa blancura expuesta al sol le recordaba por ese mecanismo asociativo de la memoria las improvisadas banderas blancas de la rendición o simplemente de la entrega. Estaba cansado de culpas, de las del mundo y de las suyas propias, de las propias y las ajenas. "La vida es así", es siempre el recurso cuando no podemos o no queremos dar ni darnos otra explicación, aunque siempre sabemos si escarbamos un poco en la espesa capa de nuestro autoengaño que en el fondo siempre es la condición humana. Eso pensaba Ernesto, en la medianía de su vida, cansado ya de formulas mágicas para alcanzar la felicidad. Después de peregrinar por los caminos de las religiones, con sus monopolios de la verdad y de las filosofías, sobre todo las políticas, para desembocar al fin en el mismo punto .Siempre se trata de dinero. Desde que se inventó el vil metal nos atrapó y antes seguramente la acumulación de mercancías para el trueque que para el caso viene a a ser lo mismo. Como en tantas otras ocasiones no solucionaríamos el problema aunque no existiera la moneda. Seguramente inventaríamos otra cosa, no es el dinero el problema es la avaricia que se apodera de nosotros .Y Ernesto volvía al punto de partida, la condición humana. Nuestra forma equivocada de coger a manos llenas sin pensar, ni reflexionar.

Cansado de reflexionar solo había llamado a Andrés, su mejor amigo desde niños.

Recordaba esos maravillosos momentos de la infancia en los que ya se deja entrever lo contradictorio de la naturaleza humana y lo más importante era desde luego jugar pero también hacer prevalecer nuestra identidad frente a los demás o simplemente darles envidia para sentirnos mejor. Como cuando nos comprábamos el bocadillo de pan, aceite y mantequilla y se lo restregábamos a los demás por la cara sin la menor maldad desde luego, sólo éramos niños pero ya  , ya la naturaleza mostraba sus garras. Ya sabemos que todo es un juego de contrarios.

Andrés llegó como siempre con prisas, tenía que ocuparse de uno de sus hijos. Su pelo antes de un rubio casi blanco se iba tornando definitivamente blanco. Los hijos acaban por hacerte viejo-era la broma más habitual de Ernesto ya que él no había tenido hijos.

-A ver qué te pasa esta vez -dijo Andrés mostrando premura en sus palabras-. Ana me ha llamado y tengo que ocuparme de recoger al pequeño, ella sale hoy más tarde de trabajo. Esto de compartir todo y que todos seamos iguales es una lata. Era mucho más fácil antes cuando cada uno tenía su papel bien definido.

-Bueno -le dijo Ernesto- si quieres que acabemos pronto mejor dejamos lo de la liberación femenina para otra ocasión. Y se quedó mirando a su amigo unos segundos esperando quizá una reacción que no llegó a producirse porque Andrés seguía mirándole fijamente esperando que le contara qué le pasaba. Así que Ernesto decidió continuar-Verás creo que me voy a marchar…lo he pensado mucho y necesito dar un giro a mi vida definitivo.

-Bueno –dijo Andrés algo nervioso-ya hemos hablado de eso otras veces..Son tus neuras siempre que se te a acaba una de esas relaciones esporádicas que según tú son el garante de tu libertad.

-Esta vez va en serio, siento algo aquí dentro.

_¿No te habrás enamorado?

-No, No, qué va es otra cosa necesito sentirme útil.

-Pues si quieres te vas a hacer horas a mi casa ,  te aseguro que útil te vas a sentir,

Hay un motón de tarea atrasada,…mira si quieres puedes ayudar hacer los deberes a Sandrita.

-Que no que no se trata de eso ,yo quiero mucho a tus hijos ya lo sabes pero no se trata de eso..Necesito sentirme útil de verdad, hacer algo para mejorar este mundo nuestro.

-Ya lo hicimos ¿recuerdas?,en su momento fuimos revolucionarios y ya ves de qué nos ha servido todo eso.

_ No esta vez lo que quiero es ayudar de verdad a la gente, no reproducir un determinado rol en una sociedad que no me gusta.

Ya somos mayorcitos, hicimos la revolución y cumplimos un papel que creíamos haber elegido pero que en realidad eligieron otros por nosotros. El sistema necesita también sus mártires y sus revoluciones.

-¿Y qué vas a hacer, apuntarte a una ONG?

-Si tuviera claro que son de verdad independientes a lo mejor, pero prefiero hacerlo por mi cuenta. Irme y ayudar allí donde haga falta de verdad, donde de verdad me sienta bien conmigo mismo. A lo mejor es sólo una tontería pasajera, pero quiero intentarlo y quería que lo supieras. Me voy mañana.

-¿Y puedo saber al menos a dónde?

-Ya te escribiré cuando encuentre mi lugar, no te preocupes.

 

Begoña Ramírez

 

 

TENGO MUCHO SUEÑO

Se ha echado  la calle, como tantas otras personas después de las campanadas de fin de año, que además coinciden con la fecha de su cumpleaños, treinta más siete porque desde que cumplió los treinta le da una especie de pudor miedoso seguir contando los años. En realidad tengo mucho sueño piensa Teresa para sí misma pero esta noche el protocolo festivo le impide acostarse, no es manera de recibir un año nuevo cargado de buenas promesas estando acostada como si estuviese enferma. Las costumbres mandan y esta noche hay que salir a emborracharse que de alguna manera hay que quemar todos los sinsabores del año que se va como si esta nueva franja en que hemos cortado el tiempo fuese en realidad nueva. En algo hay que creer pues creamos en lo creado ,en lo comúnmente aceptado hoy es fin de año y celebrar es lo que toca. Al menos con los efluvios del alcohol se olvidará por un rato de todo lo que ha tenido que aguantarse durante la cena. La familia, eso sí que es un malévolo invento. Teresa y su esposo Pablo hace poco que han comprado por fin el chalecito adosado, y con tan poca suerte que les ha pillado en medio de la crisis y han tenido que sudar tinta para que les concedan la hipoteca y para que terminaran los chalecitos, que la constructora casi se da a la fuga. Pero todo ha quedado en el susto nada más, ya lo tienen todo firmado y ahora sólo falta que tengan un hijo. Al menos uno, piensa Teresa, que ya siente en sus entrañas eso que llaman el reloj biológico, y que ruge a veces con su frenético tic tac en lo más íntimo de su ser. No lo tiene del todo claro  aún así. Son muchas cosas a las que hay que renunciar al menos durante algún tiempo. Y Pablo está tan acostumbrado como ella a sus caprichitos de persona independiente. Un día al salir del trabajo Teresa se paró delante de un escaparate con cosas de bébe .carritos cunas …No sé muy bien porqué me he parado aquí delante ,en el fondo me parece todo horroroso, cuántos artilugios necesita un pequeñazo de esos, y encima te cambian la vida por completo. Últimamente tiene pensamientos extraños como que le gustaría que todo desapareciera, el adosado, Pablo, ella misma.

Desaparecer en medio de la nada absorbida por la tierra, y volverse pájaro o gota de lluvia. Por eso esta noche necesita sumergirse en la fiesta y el desenfreno, y eso que las fiestas la deprimen, sobre todo las señaladas, como es el caso navideño porque todo es más en Navidad. Cualquier evento es más importante dadas las fechas y ese valor añadido le pone los pelos de punta.

En la calle del brazo de Pablo que parece haber caído después de la cena en familia en una especie de estado catatónico, ha querido comprarse un gorrito de esos de cotillón y unos mata suegras, que también habría que preguntarse el porqué del nombrecito. En una de las muchas esquinas un hombre de edad indeterminada aprovecha para hacer sus ventas .Hace frío, Teresa se acerca al vendedor y nota sus manos temblorosas, puede que sea el frío, o puede que su cuerpo le esté pidiendo un dosis de alcohol que ya necesita. Quizá por eso cuando le pide cinco euros por la bolsa de cotillón Teresa vacila, es demasiado caro se está aprovechando del momento, de la enajenación mental transitoria que sufrimos todos en estas fechas, ya llegará Enero con sus cuestas. Pero lo termina comprando, al fin y al cabo él está ahí pasando frío, esperando que pase cualquiera que le compre su mercancía.

Y aflora entonces ese complejo de culpa de las almas sensibles, que sienten que no es de justicia hacer a los demás aquello que uno no desea para sí, o peor aún que es de justicia equilibrar un poco la vida dando de más lo que ya cogiste de más a su vez o aquello que te fue dado por azar de nacimiento. No tanto como a otros pero sí más que a otros tantos.¿Por qué hace valer entonces la cicatearía o el ventajismo en las que demostramos que efectivamente lo que mueve las aspas del universo es la competitividad y no la cooperación, La resta en lugar de la suma?

Cuando regresa al lado de Pablo sigue ausente y no es extraño.

en el fondo es una maquinación perversa eso de reunir a toda la familia ,es como un experimento ,un trabajo de campo si ningún desperdicio. Definitivamente se impone una buena borrachera, lo malo va ser la resaca de mañana, pero ahora hay que ahogar en el vaso todo este ardor de pensamientos. Embotar las neuronas. Ya llegan al punto de reunión, las copas vuelan como los pájaros, Teresa toma la primera con ganas .En un extremo de la calle se puede leer en un cartel,”Alegrad los corazones, ha nacido el Salvador , el hijo de Dios ,El Mesías ya está con nosotros”.

Begoña Ramírez Joya

 

 

UN CUENTO CON MUCHO CUENTO

El fin de año, como si aún creyéramos que el tiempo es algo plano, lineal y continuo.

Es fácil en estos días escuchar referencias al comienzo del año nuevo, como si efectivamente algo en realidad terminara. Como en esos mapas antiguos en los que creíamos que la tierra era plana. Damos carpetazo al antiguo calendario y colocamos el nuevo almanaque con todos sus días sin estrenar. Parecen más relucientes como si los alumbrara la luz del amanecer. Aunque no es menos cierto que cada día es un nuevo comienzo, cada día todo acaba y empieza de nuevo.

La explicación que nos han dado nuestros políticos de turno a la crisis económica,

¿No será todo en realidad fruto de una estrategia bien calculada para retroceder en derechos ciudadanos y laborales al abrigo de una contundente explicación?

La navidad con su comercio, sus buenos deseos y su machonería de fanfarria.

Con su llamada insistente a la compra, compra, compra…Institucionalizando el calendario de las buenas maneras y los buenos propósitos como si el resto del año fuese una bacanal de valores en la que todo cabe el uso, el abuso, el robo, la mentira,

Un cuento con mucho cuento esta supuesta civilización moderna que se nos vende a golpe de descubrimiento científico, cada vez más alejada de la esencia humana.

Convencernos de que somos una maquina más con instinto animal, que nos mueven sólo las pulsiones más primarias, y que a través de ellas somos presa fácil de la manipulación.¿Existe algo más? que cada uno se lo pregunte a sí mismo en silencio, a solas consigo mismo ¿Existe algo más?

Bueno un deseo para este nuevo año que supuestamente empieza, que no decaigan ni los buenos deseos, ni los buenos propósitos.

Begoña Ramírez Joya

 

 

CUENTO DE NAVIDAD

La lluvia no se ha dado descanso en varios días. El cielo parece haberse roto definitivamente. Si fuese un llanto por todo lo que la humanidad hace a diario se podría decir que la tierra está muy, muy triste. En otros lugres nieva que para el caso es lo mismo. En un rincón de una calle cualquiera de cualquier ciudad en cualquier país del mundo vive  Carlos, se trata simplemente de ponerle un nombre. Son ya casi las ocho y dentro de muy poco en cada casa se celebrará la Nochebuena  .Después de la cena en familia ha quedado con sus amigos, auque a quien tiene más deseos de ver es a Adama . Es senegalesa y tiene su misma edad 17 años. La cena ha transcurrido con algunos incidentes, como todos los años su abuelo y su padre han discutido de política. Han terminado gritando y echándose la culpa el uno al otro de la crisis mundial. Total a mi me da lo mismo que la culpa la tenga mi abuelo, mi padre o los bancos que es lo que dice todo el mundo. El caso es que estamos jodidos. Sobre todo los jóvenes que siempre pagamos los platos rotos. Aunque a mí lo que de verdad me importa es la sonrisa de Adama. Esta tarde antes de la cena hemos ido toda la pandilla a dar un paseo por el río. Venía muy crecido por la lluvia. Nos hemos puesto a bromear sobre qué pasaría si alguno de nosotros fuese arrastrado por la corriente. A menudo pensamos esas cosas, no me asusta demasiado la idea de la muerte. Algunos chicos han querido bajar par ver el torrente de agua más cerca y Adama y yo nos hemos quedado juntos. Sentía el corazón latir con mucha fuerza. Una suave brisa me acariciaba la cara y ella me ha sonreído. Si en ese momento hubiera podido abrazarla seguro que hubiera estallado. Creo que la razón del mundo habita en sus manos. Son casi como el chocolate, marrones, casi negras, y pequeñas, mucho más pequeñas que las mías. El otro día le escribí un poema. Aunque ella no lo sabe porque me da mucha vergüenza.

A las once he bajado por fin a la calle. Me han echado la bronca porque los jóvenes somos unos descreídos que ya no guardamos las buenas costumbres.

Hace tiempo que dejé de creer en los dioses. Pareciera que en el fondo no dejáramos nunca de necesitar al padre, como lo llaman en la mayoría de los credos o la madre que nos tutela y protege. Condenados a ser  siempre niños revoltosos necesitados de castigos y educación para no torcer el camino.

Nos negamos ciegamente a construir nuestro destino bajo nuestra responsabilidad y tutela .No nos fiamos de nosotros mismos.

 De nuestra propia honestidad y nuestra propia fuerza.

Es un fastidio pero sigue lloviendo, Adama no ha venido .Su padre no le ha permitido salir tan tarde.

Creo que no se fía de mí y casi lo entiendo. Joven occidental malcriado en la opulencia, enganchado a la televisión y los videojuegos, la coca cola cola y la comida basura

Mañana es navidad y me acercaré a su casa. Tengo un regalo para ella. De mi propia cosecha. Venceré mis pudores y le daré el poema que le escribí.

 

Poema de amor

 

Mi casa son tus manos

Y mi morada tu pecho.

En la danza de tu cuerpo

renace cada día el universo

Y aunque nos habite el eco

de los ruidos del mundo

mi casa son tus manos

Y mi morada tu pecho. 
 


Begoña Ramírez Joya

 

 

 

NIEVE


El número 45 de la calle Manuel Expósito es una antigua casa de vecinos, cuya solera se remonta al siglo xix, su fachada aún testimonia mudamente este rancio abolengo.

En el primero izquierda vive Ernesto, ya solo y solitario, con todos sus recuerdos .Es un hombre elegante y hoy ha sacado del armario un conjunto en tonos marrón, que va a combinar con sombrero, abrigo y bufanda en tonos algo más claros. En sus buenos tiempos, cuando aún vivía su esposa ambos eran la pareja estrella de cualquier reunión social. En los círculos de militares, ya que Ernesto es viejo coronel retirado. Ha vivido muchas cosas, tantas que a veces se confunden en su memoria, recuerdos e invenciones, o invenciones y recuerdos que quizá venga a ser lo mismo. Estamos en los inicios de la Navidad, y Ernesto que no ha tenido hijos se dispone a pasarla solo pero rodeado de todas las cosas que le gustan. Afuera nieva pausadamente, la nieve se ha ido acumulando en la calle a lo largo del día y algunos no han perdido la ocasión de tirarse algunas bolas. Sobre todo los niños, siempre ávidos de nuevas experiencias. Ernesto los mira furtivamente a través de su ventana.

 En sus tiempos de militancia tuvo que tomar a veces decisiones difíciles. Últimamente  no sabe bien por qué le atormenta especialmente una de esas decisiones. Ya ha pasado mucho tiempo y entonces todo el mundo abusaba de sus poderes. Se podría decir que casi igual que ahora pero con menos sutilezas. El caso es que estuvo al mando de varias ejecuciones. Su lealtad fue bien recompensada con una buena vivienda en la que aún vive y unos buenos dividendos que le han permitido una vejez holgada. A veces hay que tomar decisiones difíciles, ¿por qué entonces vienen ahora a su memoria esos viejos recuerdos a incomodar su vejez?

¿Quién le está pidiendo cuentas? Se dispone a vestirse, cuando siente un leve mareo que le obliga a sentarse al borde de la cama y respirar hondo. Ya ha pasado por esta vez, achaques de viejo, piensa. Cuando se dispone a levantarse siente de nuevo una punzada en el pecho, esta vez se asusta de veras. El traje color marrón permanece preparado tal como lo dejó ayer la asistenta, que viene algunos días en semana.

No se atreve a levantarse de nuevo, la punzada en el pecho permanece al tiempo que recuerda de pronto la cara de los dos ejecutados. Viene a su memoria con total nitidez. Los está viendo, pareciera que están allí mismo, en la habitación con él .le sonríen .Ernesto siente de pronto la certeza de la muerte. Sus fantasmas avanzan hacia él. Quiere decir algo y no puede, un rictus de dolor se dibuja en su boca .Al fin casi en su susurro consigue susurrar algo…Parece que implora perdón. El susurro en el aire de estas palabras Perdón borra la silueta de sus fantasmas como si los engullera, al tiempo que una sutil sombra se adueña de su cuerpo. En su boca se ha dibujado una leve sonrisa, sus ojos se han cerrado para siempre.


Begoña Ramírez Joya

 

 

BAJAS TEMPERATURAS – FICCIONES – DÓNDE PONGO EL MARCAPÁGINAS

Creo que nunca hice ningún mérito para ganarme su simpatía. Empecé a notar que me saludaba de un modo especial, que sus maneras apuntaban hacia una idea de mi persona que nunca supe si fue acertada o no porque al igual que un buen día habían  empezado sus muestras de afecto igualmente un buen día desaparecieron sin darme tiempo siquiera a saber qué había causado tanto una cosa como la otra.  Nunca sabemos lo que ronda dentro de nuestras pensantes cabezas. Por eso los hechos de la vida nos parecen a veces sorprendentes, y lo verdaderamente sorprendente es el poco interés que ponemos en conocernos y en conocer a los demás. Casi siempre por esa premura que se ha convertido en existencial y que hace que concibamos el tiempo como un bien de consumo más, en este caso escaso, con lo que hay que emplearlo a fondo. Diríase que la poesía ha muerto .Que la matamos cada día un poco, que acudimos a su entierro cada vez que permitimos o mejor que nos permitimos cometer una injusticia. Y no las injusticias del mundo .Resulta fácil esconderse detrás de eso que llamamos mundo, o sociedad, o lo que fuere. Me refiero a que matamos la poesía cada vez que esa injusticia la cometemos nosotros. Sí, cada uno de nosotros. Cada vez que permitimos que nos venza ese egoísmo a ultranza que sólo ve el dolor que nos causan, no el que causamos;

Como el día apunta lluvia otra vez mis pasos se han encaminado solos hacia el mercado .Allí puedo ver a la gente ir y venir en su trasiego diario. El solitario que compra muy poquito de todo. La madre de familia que en el polo opuesto llena el maltrecho carrito hasta arriba, pues hay que alimentar muchas bocas y  la que viene de camino que ya ha empezado desde el fondo de su mar amniótico a reclamar alimento para el cuerpo.

Ponto empezará a llenarse todo de un bullicio peculiar. A veces los improvisados tenderos cantan sus mercancías al paso de la gente. Todo parece a mi alrededor una danza, una coreografía estudiada en la que cada uno sabe cuales son sus pasos en este baile. Por qué no un baile, mejor una danza cualquiera que un trágico escenario en el que perpetuar nuestro equivocado guión. Porque también estamos dotados para eso, para construir si queremos el mejor de los mundos posibles con nuestros pensamientos.

Creo que necesito tomar algo caliente, las bajas temperaturas pueden congelar incluso el ánimo. Como decía necesito que entren en calor mis pensamientos, no vaya a ser que cojan algún virus, de esos que nos convierten en nuestros peores enemigos. Podríamos decir incluso que todo son ficciones, invenciones de nuestra mente. Por eso me empeño desde hace algún tiempo en que todos mis pensamientos sean positivos. No resulta nada fácil con todo lo que nos cuentan que acontece a diario en el mundo, y ya se sabe las buenas noticias no son noticia. Y luego están mis vecinos , sobre todo Anselmo y Rosa. Ambos insoportables .Ella una charlatana que se complace cada día en criticar a todos los demás  .Incluso se atreve a decir que yo hablo mucho. Pero si a esa mujer no hay quién la calle, a veces acabo agotado de escucharla. Y encima es de esas personas que no se encuentra a sí misma ningún defecto .Una  autoestima tan alta que creo que sale volando por la azotea del edificio. Pero señora usted se ha visto bien? pero hago acopio de mis pensamientos positivos, intento escucharla pacientemente, hasta que  voy a decir algo y suelta sin ningún miramiento” “Señor  Eustaquio no deja usted hablar a nadie”… y entonces siento que las venas de mi cuello se hinchan y que es el momento de salir huyendo.”Lo siento señora Rosa tengo que dejarla con urgencia no sé dónde he puesto el marcapáginas de mi libro.”Qué excusa más estúpida” la oigo decir en mi huida, pero ya me he zafado de sus garras por esta vez.

He conseguido escapar de su nube de pensamientos aplastantes .Porque las palabras crean como un nebulosa invisible que puede ser liviana o espesa. Si esa espesura se hace demasiado gruesa, puede incluso asfixiarnos. Asfixiados de palabras, porque cada una de ellas es el reflejo de un pensamiento, que puede ser a su vez vital, es decir que invite a la vida o denso, en cuyo caso nos arrastrará hasta las capas del subsuelo.

Las palabras pueden ser también como luciérnagas que nos alumbran en la noche de los tiempos, palabras que otros ya dijeron antes que nosotros y que pueden delimitar un camino, ayudar al navegante en las noches sin luna a encontrar tierra firme.¿dar sentido a existencia? No, la existencia tiene sentido en sí misma, por sí misma, para sí misma.

 
Begoña Ramírez Joya

 

 

LA CASA DE LOS ESPÍRITUS


Sabemos que la única certeza es la muerte;

Que nos disolverá la lluvia y volveremos

            al barro.

Nada viajará con nosotros

Tan sólo la sutil esencia,

Ni tan siquiera el eco de tus apresurados

            pasos.

Ni la coraza, ni la armadura,

Ni los castillos, ni los palacios,

Ni tan siquiera la humilde morada,

           nada.

 

Begoña Ramírez Joya

 

 

 

LA ADIVINANZA INDESCIFRABLE

 

¿Y qué ocurre cuando descubrimos la farsa?

Cuando el mundo se nos muestra

Y no coincide con el molde que le habíamos fabricado.

Qué ocurre entonces,¿qué podemos hacer?

¿Tal vez salir huyendo?

O comprender al fin que sólo hicimos

Una de las mezclas posibles.

Con la amalgama de ingredientes de que

la naturaleza nos dispuso.

No seas cobarde y mezcla bien una y otra vez

todos los ingredientes.

Descubrirás al fin una nueva farsa

Pero sabrás entonces ciertamente que todo lo

llevamos dentro .Hasta la horrible amenaza

que nos acecha detrás de cada esquina.

La vida nunca sorprende al que no se deja.

Si tu arrogancia te impide ver,

déjala colgada en el perchero,

al lado de tu chaqueta favorita.

sólo entonces permitirás que la vida pase.

Que entre silenciosa en tu casa,

se pasee por tus estancias y salga contigo

del brazo a cruzar la calle.

Temes las cadenas pero has construido la más sutil de todas,

la que te ata a tu intelecto,

la que te hace esclavo del pensamiento,

aquella que no deja traspasar la brisa.

Y te revuelves una y otra vez

como animal herido de sí mismo,

buscando liberarte pero sin darte tregua.

Creyendo siempre que lo controlas todo.

Temeroso siempre de aquello que piensas es lo único

que escapa a tu razonamiento perfecto: la certera muerte.

Que cerrará el telón de todas tus actuaciones,

y de la que sólo podrás llevarte ese momento efímero

en que te acarició la rama,

ese en el que te sentiste absorbido por el agua.

Ese momento en que por descuido te permitiste vivir,

y dejaste que el otro te descubriera su verdad

y la concebiste tan valedera como la tuya .

Ese en el que te dejaste sorprender maravillado

por toda la belleza que te rodeaba.

Ese en el que comprendiste en un momento efímero

que no sirve esconderse porque la vida obstinada

sigue llamando a la puerta y  sigue esperando

que nos dejemos sorprender por ella.

 

                             Begoña Ramírez

 

 

 

AMORES QUE MATAN – CORAZÓN DE CHOCOLATE

Me siento bien aquí. Reconozco que siempre lo había pensado.

La idea de estar en paz, vivir y respirar esa paz. Como cuando paseas por la playa y la arena acaricia tus pies, y sientes el leve contacto de la tierra.

¿Qué somos si no parte de la tierra? De ella partimos y a ella volvemos.

Ahora empiezan a tomar sentido para mí cosas que antes no entendía. Como por ejemplo que amar a los demás implica primero amarse a uno mismo.

No podemos amar si no nos amamos. Hay personas que se aman tanto a sí mismas que ya no les queda nada para los demás, ese es un extremo nada deseable, creo.  Sin embargo cuando amas no puedes olvidarte de ti. Cuando nos olvidamos de nosotros mismos nos quedamos indefensos ante los demás.

Ahora empiezo a comprender. Lo que ocurre es que es muy fácil dejarse arrastrar por el amor. Sobre todo si se tiene un corazón de chocolate.

Tan dulce y sabroso que siempre habrá quien quiera devorarlo.

En algún momento saldré de estos muros, mi reclusión es voluntaria. Sólo necesito tiempo para pensar. Ahora cuando me meto en la cama me abrazo con fuerza a mi misma! Me encuentro conmigo misma.Y no echo de menos sus abrazos. Al principio creía que era yo la que lo necesitaba, luego fui descubriendo que él me necesitaba a mí muchísimo más y creo que fue entonces cuando empezó el calvario. Si amas y comprendes, puedes caer en el error de perdonar una y otra vez. Porque dejas de pensar en ti. Esto no le gusta, esto otro le va a gustar aún menos.

Qué fácil hubiera sido pararse a pensar,¿pero qué es lo que te gusta a ti?

¿Qué´es lo que tú deseas?¿Dónde se han quedado todas tus inquietudes?

Te metes en una rueda de la que no sabes escapar. Y luego está el peso de todo eso que llamamos tradición, costumbres, que a veces son como grilletes. Los esteriotipos  masculinos y femeninos. Todo eso que se supone debe hacer o no una mujer. Todo lo que acabamos repitiendo, a veces por simple imitación. He descubierto que las personas, todas hombres y mujeres deben buscar su propio camino .Somos parte de una familia y por extensión de una sociedad, de una cultura,  a veces incluso de una religión. Pero eso no es todo lo que somos sino sólo parte de nosotros. Podemos cambiar , moldear o simplemente desechar aquello que no nos gusta. Y para ello sólo hemos de sentirnos libres.

De momento me encuentro bien aquí. Las hermanas me han aceptado un tiempo, pero sé que mi camino definitivo no está aquí. Pero ahora la tranquilidad de estos muros me ayuda. Son pacientes conmigo y tolerantes.

Y fui la primera en sorprenderme porque para qué nos vamos a engañar, las religiones todas llevan siglos peleando por la exclusividad de Dios, como si el amor no pudiera multiplicarse y repartirse .Nunca he creído en un Dios que tenga que imponerse por la fuerza a los demás. Eso sin duda es un invento más de nuestra humanidad.

Repican las campanas para la oración y el canto. Cantar eleva mi espíritu, lo noto. Es como si me limpiara por dentro, como si dentro de mí habitaran todas las notas y sólo necesitaran que yo las dejara escapar. A lo mejor pasa eso con nuestra alma. Que sólo necesita que la liberemos, que la dejemos escapar sin miedo. Después de tantos siglos seguro que conoce el camino de vuelta.

 

                     Begoña R. Joya

 

 

 

QUÉ DIFÍCIL ES UN TEMA

Qué difícil es un tema,

Que descubra y nos descubra.

Al fin qué es todo sino descubrimiento;

De lo que es pero no conocemos aún.

Eso que intuimos como una ráfaga de aire

que acaricia nuestro rostro y desaparece

como vino, sin pedir permiso.

                                                   

Begoña R. Joya

 

 

 

PENSAR, SENTIR, HACER…

   

Pensar, sentir, hacer…

O tal vez sentir, hacer, y luego pensar.

O Hacer, sentir y pensar,

¿cuál sería la lógica secuencia?

¿O dejamos que sea el sentir

el que alumbre con su lógica huérfana de ideas

todo aquello que nos inquieta?

¿En que momento tomó la vida la decisión de ser vida?

¿Qué movimiento o quietud produjo el inicio?

¿Cuando decidimos que fuera si o no,

blanco o negro, vida o muerte, luz o tiniebla?

¿En qué recodo del camino, a derecha o a izquierda

me espera la desdicha o la dicha?

¿Cuál fue la decisión acertada?

¿En que instante decidí el transcurso de

mi viaje?

¿Dónde te perdí?

¿Dónde te encontré?

¿Quién tiró la primera piedra?

¿En que instante se decidió la vida o el olvido?

Primero hizo, al tiempo que sentía y luego del continuo hacer

surgió el pensar. En algún momento comenzó a pensar antes de hacer

y relegó el sentir. No era productivo.

Sentir, pensar, hacer o mejor, sentir, hacer, pensar.

Para que el pensamiento sea sólo la reflexión necesaria

a toda acción.

 

Begoña Ramírez, noviembre, 2010

 

 

ROTOS Y DESCOSIDO (RELATO)

   

Ando últimamente perdido entre rotos y descosidos. Esos agujeritos incómodos que se van haciendo en la mente después que pasa una edad en la que el tejido que se fue hilando poco a poco comienza a deshilarse. Y es que ya sabemos que nada es para siempre, todo cambia y lo que no se somete al cambio está condenado a desaparecer absorbido  por el latido constante de la variación. Lo que ocurre es que nuestra capacidad de adaptación humana se ha ido ralentizando con el paso de los siglos, cuando no desapareciendo en algunos casos, obligándonos a permanecer anclados en viejos hábitos y costumbres mentales que terminan por asfixiarnos proyectando en todo lo que nos rodea, seres y naturaleza nuestra limitación.

Me siento a veces como el aprendiz de pintor al que su profesora le dice”aprende todas las técnicas y cuando ya las conozcas y domines olvídalas todas y entonces pinta”

¿Se podrá aplicar esa máxima a la propia existencia? ¿Habremos de aprenderlo todo para luego olvidarlo y empezar a aprender a vivir?

Entre los rotos de mi mente el que más me preocupa es el referente a las normas de vida que se han impuesto en el mundo; Competitividad, egoísmo, caridad (se entiende que la caridad es producto de la desigualdad, porque entendemos que hacemos algo por bondad de nuestro corazón o por imperativo religioso, pero no, y ahí es donde reside el engaño porque nada nos pertenece y por tanto todo lo que hay es tan nuestro como del otro)No se trata tanto de caridad o solidaridad como de justicia, también la podríamos llamar armonía o equilibro.

De repente ha venido  a mi memoria algo que mi padre me dio cuando cumplí 18 años.

Se trataba de una caja que años más tarde mi mujer empezó a llamar la caja intrigante porque mi padre me había hecho prometerle que no la abriría si no sentía con total fuerza dentro de mí que estaba perdido. Exactamente me dijo “cuando lo sientas sabrás a lo que me refiero y esa será la señal”. Perdido me he sentido muchas veces y sin embargo el día que me decidí a abrirla fue una nochevieja. Harto de brindis y felices años, pues ya había llegado a la conclusión de que el tiempo es una ilusión más. Algo dentro de mí me dijo que era el momento o simplemente mi curiosidad había aguantado demasiado.

Dentro esperaba encontrar pues qué se yo un reloj de arena, una brújula, algo con simbolismo. La abrí con sumo cuidado, recuerdo que me temblaban las manos y que escuchaba a mi familia vociferando en el salón, impregnados del obligado bullicio que la ocasión requiere. No va a recibir uno el año nuevo con total indiferencia como en esa ocasión era mi caso. Dentro de la caja había algo envuelto en un papel brillante de color azul.

Un azul como el del mar en invierno. En su interior había algo envuelto. Retiré el papel con cuidado y para mi mayúscula sorpresa era yo mismo. Bueno una foto mía cuando tenía 6 años. Al dorso de la foto mi padre había escrito”este es el niño que fuiste; mi manera de quererte ha sido intentar ver siempre dentro de ti el niño que eras. Antes de que todas las nieblas del mundo empezaran a asolar tu mente. Como la de todos nosotros. Intenta mirar el mundo cada día de tu existencia con los ojos de la niñez en la que todo es nuevo, mágico y muchas veces inexplicable.”

Begoña Ramírez, Octubre, 2010

 

 

LA ARREMETIDA DEL TORO 

La primera vez que visité una plaza de Toros tenía 9 años y acompañaba a mi tío  Eduardo que era rejoneador."Fíjate bien –me dijo-la plaza es como el mundo con su parte de luz y su parte de sombra. Y en el centro de la plaza, en la arena, el toro que es como la vida. Si le tienes miedo te matará porque su cornada será mortal. Si vences el miedo, puede que el toro arremeta contra ti pero ninguna de sus cornadas será mortal". En mi cabeza aún infantil quedaron prendidas aquellas palabras ligadas a las imágenes del toro en la plaza.

Fue pasando el tiempo y descubrí que había en el ruedo de la vida otra posibilidad, quedarse en el tendido, como observador, en cuyo caso el toro nunca te podrá dañar pero quedarás ajeno a la vida, como espectador o cronista, sin vivir en propia piel ninguna sensación y a mí me gustaba sentir. Y para eso era necesario tirarse a la arena.

 Para mí una niña mimada, la primera cornada fue la muerte de mi padre. Tenía entonces 17 años y sentí que me quedaba sola con mi madre, como así fue. Mi madre fiel a las costumbres de su tiempo y a sus imposiciones religiosas inyectadas a la sociedad del momento, siempre se mantuvo sumisa y en un recatado segundo plano, en el que su único protagonismo era el de ser la madre de la única hija de mi padre. El representaba al hombre de mundo, preparado, emprendedor, hombre de negocios. Parecía que ninguna fuerza iba a ser capaz de hacerle sombra, y sin embargo cuando ya casi empezaba a disfrutar de esa indolencia paciente que van aportando los años una enfermedad fulminante lo apartó de nosotras en menos de dos meses.

Durante casi un año se vivió en mi casa el luto riguroso, que impedía tanto salir como recibir visitas. Mi madre y yo misma nos convertimos en prisioneras en nuestra propia casa, vagando por las habitaciones como almas en pena, suspirando cada vez que a  través de los visillos veíamos la calle. Pasado el primer año y teniendo en cuenta que acababa de cumplir los 18 años empecé a salir de nuevo en muy contadas ocasiones y sólo para hacer lo que suele llamarse vida social.

Mi madre permaneció en su prisión hasta que murió también, creo que de puro aburrimiento cuatro años más tarde. Para entonces ya me había casado como se esperaba de toda muchacha de buena familia.

El que fue mi primer marido era buen torero sólo a medias porque en el arte del amor hacía con maestría los pases pero no sabía entrar a matar. El tedio nos fue invadiendo y en esta ocasión fui yo la que le pegó la cornada dejándolo solo cuando más me necesitaba.

Me   volví a enamorar pero esta vez no quise papeles, aunque a la hora de las cornadas los papeles dan lo mismo. Si la cornada es profunda, duele y si te atraviesa el corazón puede matarte o dejarte con vida pero en estado de coma vital en el que  llegas a ser sólo un reflejo desvaído de lo que podías haber sido.

Mi segundo gran amor toreaba mejor y sabía entrar a matar, pero se lo llevó por delante un inesperado accidente de avión.

Y volví a quedarme sola en mitad de la plaza, con algunas heridas.

La naturaleza no quiso darme hijos, así que libre de nuevo empecé a reanudar mi vida social con idas y venidas. El dinero nunca fue mi problema, gocé siempre de buena posición y mejores dividendos.

Sin darme cuenta la arena se fue convirtió en fango y empecé a salir cada noche buscando aventuras de una noche con muchachos cada vez más jóvenes. En los que creía encontrar el elixir de la eterna juventud.

Nunca salía antes de las 12 y me acostaba siempre un poco antes de que saliera el sol, a acurrucarme con mi nueva conquista. Prohibido pasar juntos más de una noche. Me bastaba para tomar de ellos lo que necesitaba. Todo resultaba maquinalmente perfecto, hasta que el vacío empezó instalarse poco a poco. Y ya ni siquiera me divertía en el juego de la conquista. Dejé de sentir .Sin darme cuenta creyéndome actriz de mi propio guión, había ido reculando de la mitad de la plaza a los tendidos, poco a poco, saliendo tan furtivamente por los burladeros que hasta logré despistarme a mi misma.

Me había colocado donde nunca quise estar, en el lugar de los espectadores.

¿Seria capaz de volver al ruedo?

Begoña Ramírez

 

 

LA ANFITRIONA

Para suerte o desgracia las personas no somos una foto fija; y debajo de aquella exquisita mirada de azul cielo habitaba una persona cuya frivolidad a veces rozaba lo absurdo.

Qué confortable resulta para sobrevivir la frivolidad; porque arranca de cuajo en nosotros cualquier viso de gravedad u honda preocupación. Todo es volátil y fútil y por tanto pasajero inmerecedor de un ápice de nuestro pensamiento. Al principio me pareció divertido ese desprendimiento hacia todo lo que no fuera dinero. Por este sí que sentía un apego que rozaba lo obsesivo ,llegando incluso a la más burda de las tacañería pero todo eso lo descubrí después cuando seguramente él también habría descubierto que mi forma de ser la cansaba.

 Hoy celebramos nuestro aniversario. Son muchos años .No merece la pena decir cuantos.¿Feliz aniversario? No sé, más bien feliz autoengaño. Hace tiempo que vivimos vidas separadas aunque sigamos juntos porque ninguno de los dos ha sido lo suficientemente valiente como para decir basta. Así que seguimos confortablemente unidos, aunque cada cual haga su vida.

Al principio su conducta se asemejaba a la del perro del hortelano; otorgándome una supuesta libertad hasta que intuía que podía llegar demasiado lejos. Entonces tiraba de la cuerdecita invisible que nos seguía manteniendo juntos y pasado el peligro vuelta a lo mismo. Hasta que rompí la cuerda y levanté el vuelo. Se llama Julio y cero que con él he encontrado algo que se debe parecer mucho al amor. De momento estamos bien juntos y eso es lo que importa.

Con mi marido todo era distinto, tenso, autoimpuesto; a veces me acercaba a él poseída por el ansia de arreglar nuestra situación, hacerla al menos más soportable. Pero cuanto más cariñosa me mostraba él se volvía más distante, incluso cruel. Sus sentimientos parecían infectados por una especie de complejo de inferioridad que intentaba paliar sintiéndose importante y eso al parecer lo conseguía haciendo sufrir a los demás..

 Hoy estoy y dispuesta a tirar la casa por la ventana. Una buena anfitriona no escatima en gastos. Además se pondrá de los nervios cuando vea todo lo que he encargado. Al fin y al cabo la idea de la celebración fue suya. En la alta sociedad visten mucho los aniversarios. Pues este e recordará durante años. Aunque todo sea una farsa, como muchas de las cosas que vivimos a diario. La única etapa de la vida en la  que la autenticidad nos supera es la infancia; Sin embargo qúe inútil resulta buscar el niño que fuimos como quien persigue un fantasma al que se cree ver en cualquier lugar pero que ya no habita en ninguno. Si efectivamente sólo el momento presente existe como no puede ser de otra forma, el niño que fuimos fue y ya no existe sino en nuestra memoria, tamizado por nuestras emociones, sazonado con el presente conocimiento.

A lo sumo y con dedicación y respeto a nosotros mismos, podemos adivinar a través de lo que fue lo que será. Que no es ni más ni menos que el camino de la adivinación, o la divinacción si estratégicamente le sustraemos la “a”.

Begoña Ramírez

 

 

 

BICHO MALO NUNCA MUERE 

¿Y el bicho bueno?¿Muere a consecuencia de que es bueno? O también es válido bicho bueno nunca muere:¿Le suponemos acaso más poder al mal que al bien? utilizando términos morales (como son los conceptos del bien y del mal)que son los que nos han sido heredados, aunque exista en nuestra propia naturaleza el trazado invisible de lo que es hacer el bien y lo que no lo es. Si no fuera así por qué existirían entonces el remordimiento, la frustración, el deseo compulsivo de destrucción que nos domina cuando actuamos en contra de nuestra propia esencia. La vida, la naturaleza marca sus pautas. Cuando alcanzamos con estas fuerzas una armonía nuestra existencia se desarrolla de una forma equilibrada, parece que cielo y tierra se ponen de tu parte y si aún así sigues sufriendo no tengas duda de que el enfado es contigo mismo.

Necesidad de afecto y alimento son las dos condiciones para que cualquier ser vivo se desarrolle en equilibrio con su medio. Alimento corporal y alimento espiritual, emocional, anímico. La carencia constituye el caldo de cultivo en el que futuros desequilibrios aflorarán en nosotros, que intentaremos paliar buscando sustitutos, sucedáneos .Cuando sufrimos porque todo a nuestro alrededor está mal, cuando nos atormentamos por lo que ocurre en el mundo, si en ese momento fuésemos capaces de volver la mirada hacia nosotros mismos la pregunta sería ¿qué está mal en mi para que sea incapaz de encontrar la armonía dentro de mi mismo?

 Las sociedades actuales, en el mundo llamado desarrollado y en los países pobres nos sitúan a los individuos ante situaciones que desequilibran nuestra relación con nosotros mismos y nuestro entorno. Si miramos de cerca cualquier ecosistema vivo, todos los seres que lo componen cumplen una función que da sentido a todo lo demás. El equilibrio del ecosistema depende de todas y cada una de sus partes.

En nuestro mundo actual conviven en nosotros variadas formas de entender  o interpretar lo que nos rodea. Necesitamos explicaciones porque no estamos preparados para soportar la incertidumbre. En este intento continuo de explicación o interpretación mezclamos razón, imaginación, conocimientos, deseos,…es el caso de las religiones. En ellas,  la comunicación se produce sobre todo a través del cuento, la parábola, la metáfora, lo que ha hecho posible que sean interpretadas a veces incluso desde puntos de vista opuestos, de ahí la importancia de la interpretación de la palabra.

Nuestras formas de pensamiento son diversas, filtradas por la cultura, la educación, el medio social en el que nos hemos creado, nuestro nivel de conocimientos, nuestro carácter, etc..  Hacer frente a toda esta diversidad requiere un continuo esfuerzo de comprensión o al menos de tolerancia Aprender a convivir con lo que es diferente siempre supone un reto para una especie como la nuestra en la que nuestro cerebro continuamente cataloga y categoriza .Por economía espacial. Digamos que necesitaríamos la capacidad de varios cerebros para almacenar en él toda la diversidad que la vida nos ofrece .Lo que hacemos por tanto es poner etiquetas generales que nos ahorran el despliegue de las particularidades.

Aprender a conocernos tal vez sea un primer paso para aprender a conocer.

Begoña Ramirez Joya

 

 

 

AGUA QUE NO HAS DE BEBER, DÉJALA CORRER. (JPS)

¿Y quién puede saber cuál es el agua que ha o no ha de beber, antes de encontrarse empapado, alucinando y chupando un palo sentado sobre una calabaza . . .?

Nekovidal 2010 – nekovidal@arteslibres.net

Agua que no has de beber…Quiero recorrer tu cuerpo-Se te están pegando a ti las costumbres de tus vecinas-Quisiera volverme pulga-Hay que joderse

 

El pueblo ha crecido mucho en los últimos años. Tanto que a los más viejos del lugar les cuesta reconocer los contornos del espacio en el que sus vidas han ido pasando. Porque eso ocurre con las vidas que van pasando sin darnos cuenta. Ramón conserva parte de sus recuerdos en blanco y negro porque en la época de su juventud, no hace tampoco tanto, 50 años a lo sumo, las fotos y el cine aún eran en blanco y negro. Esa sensación de velocidad es la que más pesa cuando se pone a comparar los cambios que se han producido. Como si a partir de los años 60 más o menos el planeta se hubiera disparado.

Incluso con la consiguiente sensación de vértigo o mareo que se produce cuando vamos a una velocidad que nuestro cuerpo se siente incapaz de controlar. Así que Ramón siente cada vez más con más certeza que no controlamos nada ni de lo que somos ni de lo que nos ocurre y que tan sólo nos queda dejarnos llevar por la corriente esperando no ahogarnos y suponiendo que nuestra vida transcurriera en las aguas de un río, o luchar siempre contra corriente, aunque bien mirado resultaría agotador.  Menos cansado resultaría dejarnos llevar y saber aprovechar las crecidas, las bajuras, los resaltos y estar preparados para cuando lleguemos por fin al mar.

En el pueblo la vida transcurre como en todos los pueblos, gentes que van y vienen en sus quehaceres, comadres algo desfasadas a la caza de una noticia con la que poder cuchichear y olvidarse un poco de sus anodinas existencias, la lucha continua de los padres y los hijos .Asunción por ejemplo ha conseguido un buen empleo, y eso a pesar de que sus padres no consiguieron que estudiara mucho. Sin embargo su novio que es más despierto se apuntó a un partido político y como tuvieron la suerte de ganar las elecciones pues a unos y otros se les fue buscando acomodo .Hay que ver lo fácil que resulta la vida a veces le dice a su novia y lo que le gusta a la gente complicársela.

No es que Raúl, que así se llama el muchacho, tenga ideales políticos claros y esto es lo mejor de todo que como no lo tiene claro cualquiera le venía bien. Y tuvo la suerte de apuntarse a caballo ganador.

Y nos topamos con otro elemento no menos importante en nuestras vidas, la suerte o el azar, que las religiones se han empeñado en desterrar de sus enseñanzas. Pero si de algo no hay duda es de la existencia del azar. Podría incluso rivalizar con el mismismo Dios. Quizá por eso ninguna religión quiere a este elemento caprichoso entre sus filas.

 Como ya tienen empleo Raúl y Asunción han fijado fecha par la boda. Una tarde cuando los primeros indicios de la primavera se dejaban sorprender ente los rezagados rayos del sol y una calidez ya casi olvidada volvía a impregnar el aire ,Raúl que abrazaba a Asunción fuertemente le susurró al oído: Quiero recorrer tu cuerpo.

Y una cosa llevó a la otra y el amor se puso a maniobrar solo y a dejarse llevar y sus cuerpos fueron uno y no quedó entre ellos ningún rincón de la piel sin explorar.

Hablaron la piel y la saliva, y las manos y la lengua sin palabras, y sólo de vez en cuando algún leve susurro en la lucha cuerpo a cuerpo. Hasta que por fin se fundieron y cayeron desplomados.

La madre de Asunción que no dejaba pasar una empezó a notar a su hija más feliz, mas risueña, y comenzó a decirle, porque las madres no pueden estar calladas,”Se te están pegando a ti las costumbres de tus vecinas”. Refiriéndose sin decirlo claramente a la hija de su vecina Pilar, que ha tenido ya  4 o cinco novios .Al pueblo llegó un buen día un pintor por nadie conocido pero que se paseaba aquí y allá con su caballete, plasmando los paisajes con más o menos suerte en un lienzo. Se lo podía ver a cualquier hora del día, de la tarde o de la noche, intentando atrapar como él mismo decía si alguien le preguntaba los colores del amanecer o del atardecer o del anochecer. La hija de Pilar, Pilarita, siempre fue soñadora, y cuando llegó el pintor empezó a revolotear a su alrededor. De un artista se supone sensibilidad, y eso gusta a las mujeres. Sólo que el artista a veces plasma su sensibilidad sólo en el lienzo, o en el papel o  cualesquiera que sea su disciplina. No tiene necesariamente que extenderla a su vida digamos cotidiana. De ahí que muchos excelentes artistas hayan sido auténticos majaderos insensibles. Una contradicción que por lo visto el sexo femenino no termina de entender. Y Pilarita se quedó como suele decirse compuesta y sin novio porque el pintor desapareció en la misma nada que lo había traído .Después del desengaño, Pilarita empezó a coquetear con todos y a dárselas de mujercita liberada.

Mira Raúl, le dijo la futura suegra al futuro yerno, ya lo dice el refrán”agua que no has de beber déjala correr”.Y Raúl que no era de mucho pensar asentía con la cabeza para no desplantar a la futura abuela de sus hijos. No quiero yo que le pase a mi hija como le pasó a ¨Pilarita. Claro que bien mirado tú de artista no tienes mucho.

En esos fatídicos momentos lo que de verdad le hubiera gustado a Raúl era volverse pulga, o algo aún más pequeñito. Pero ante la imposibilidad sólo pensaba para sus adentros”hay que joderse”


Begoña Ramírez Joya

 

 

DIME DE QUE PRESUMES Y TE DIRÉ DE QUÉ CARECES

Ana ha salido de su casa temprano, lleva en su mano derecha una bolsa llena de ropa, usada por supuesto y gastada y pasada de moda. La lleva a la parroquia, que por algo presume ella ante sus amigas y el pueblo entero de buena cristiana. Comparte pues con sus semejantes, lo que le sobra, es decir lo innecesario, lo que no seria sino bulto para la basura. En lugar de eso cada vez que hace limpieza,  llena varias bolsas o una como en este caso (no están los tiempos para andar con despilfarros) y la dona a los más necesitados. Jesús ya lo dijo : a los demás como a uno mismo, pero Ana entiende más bien a los demás lo que a mi me sobra. Cuando sale de misa procura dar algo también a  los que allí mendigan, no sería de buena cristiana hacer otra cosa. Sin embargo nunca se la ha visto en reuniones que intenten cambiar las desigualdades del mundo, ¿somos todos iguales?,le preguntó un día su hija y  ella contestó muy resuelta “hija igual que hay guapos y feos , hay ricos y pobres y si Dios ha querido que así sea nosotras no somos nadie para cambiarlo” y así resolvió el gran problema moral que a cualquier persona se le plantea cuando se da cuenta de que, efectivamente, todos somos iguales ,es decir personas , pero unos tienen mucho y otros no tienen nada.

Su hijo, un muchacho serio y sensible que tiene preocupada a toda la familia porque le ha dado por escribir poesía, llega últimamente tarde a casa, ella cree que tiene novia, pero lo que en realidad tiene su hijo es un novio, un amor desatado imposible de parar y del que todo el pueblo parece tener noticia menos ella que presume de familia ejemplar, y qué hay más lejos de la ejemplaridad que la homosexualidad, fruto de la lascivia sexual y el desenfreno y la laxitud de costumbres, y, en fin, de la decadencia de los valores morales más firmemente establecidos.

Hace meses apareció en el pueblo un inmigrante despistado que había desembarcado en patera en la costa y que en su huida había llegado a parar a este pueblo del interior. Su color negro como el azabache provocaba el asombro mal disimulado de todos y las risas de algunas muchachas que se hacían eco de la leyenda de que los negros están muy bien dotados.”Pobre” pensaba Ana con toda la pena de su corazón, En qué estaría Dios pensando cuando hizo a estas criaturas con este color tan oscuro, que se puede confundir con la noche. Sin duda, un castigo divino por cualquier tropelía, de ahí que los negros sean una raza eternamente perseguida, ¿estos serán también como nosotros? ¿puedo considerarlo prójimo? Mañana tendré que preguntárselo al Padre Juan porque no lo tengo muy claro.

 Begoña Ramírez

 

 

 

 

TANTO TIENES, TANTO VALES 

Acabo de comprarme ese traje tan caro que me recomendaron; realmente  el tejido es excelente, una textura increíble y una caída también insuperable. Sin duda seré uno de los hombres más elegantes de la ceremonia, la ocasión lo merece .Y como no, primero pasaré por mi sesión de aguaterapia con masaje frutal y sauna final. Aún así últimamente me siento ago inquieto, todo este ir y venir a veces me parece sin sentido. Tengo todo el dinero que un hombre puede desear pero no puedo decir que sea feliz. Me siento satisfecho razonablemente pero esa especie de euforia sosegada que imagino que será la felicidad no recuerdo haberla sentido en los últimos años.

Puede que me esté haciendo viejo y necesite nuevas sensaciones, pero tal vez el dinero no pueda comprarlas. Me gustaría ser como el resto de mis amigos, ricachones satisfechos, tostados por las vacaciones en paradisíacas islas con la sonrisa siempre puesta y sí felices, claro que sí. Creo que soy el único imbécil que persigue algo más que dinero, y ¿existe algo más?¿Por qué esas sonrisas dibujadas en gentes que no tienen nada? Como la señora que me vendió las latas de bebida en mi último viaje por Asia.

Sus zapatos eran unas deportivas que al parecer le había regalado una turista americana, muy solidaria; en su boca sólo le quedaba un diente sano y por lo que pude alcanzar a oír mientras alguien le preguntaba, con el dinero que ganaba mantenía a  su familia.

Por Dios, pensé con lo que ella gana en un día de trabajo a mí no me alcanza ni para palillos de dientes.  Y sin embargo su sonrisa abierta y generosa fueron para mí como un insulto.¿Por qué reía aquella horrenda mujer con esa paz y a mí semejante sensación me era negada? la compro pensé, Señora le compro su desdentada sonrisa y la paz que la inunda. Pero sentí vergüenza y me fui, y ya no pude pegar ojo. a pesar de la deliciosa cena a base de ostras y caviar, acompañado todo de un champaña de la mejor calidad y postre de trufas silvestres imposibles de encontrar en ningún lugar pero que apareció en nuestras mesas por gentileza del hotel. Con lo que nos cuesta cada noche ya pueden permitirse esos detalles desde luego. Bueno pues ni aún así conseguí que Morfeo me acunara en sus brazos y tuve que recurrir a los somníferos que luego me dejan una sensación de pesadez en la cabeza todo el día. Cuando al fin mis ojos se cerraron tuve una ensoñación extraña que como me temía fastidió todo el día siguiente, que tuve que pasar sin más remedio entre las paredes del hotel metido en el jaccuzzi y solo, porque tampoco quería ver a nadie. Necesitaba dejar de pensar por un tiempo, a veces las vacaciones deberían ser de uno mismo incluso. Tengo que acabar con esta inquietud que cada vez se hace más grande y que no puedo acallar con dinero. Quiero comprar la paz de mi interior y no puedo. Sin duda se tata de una especie de depresión pasajera o algo así.

Si todo el mundo sabe que el mundo se mueve por dinero ¿Por qué voy a ser yo diferente?.

 Begoña Ramírez Joya

 

 

 

LA PELÍCULA QUE CAMBIÓ TU VIDA 

La divisó a lo lejos,después de haberse decidido por fin a meterse en el agua, bajo un sol de justicia y en parte para evitar seguir escuchanddo a la persona que tenía al lado,que parecía que hablaba porque le gustaba el sonido de su propia voz,pero al parecer sin tener mucho que decir excepto que todos en su vida era maravilloso,su casa ,el vaijito que acababa de hacer, su perro, su piscina,hasta un pequeño quiste que le habán quitado,que gracioso su quiste y ella que graciosa también.

Todo maravilloso,maravilloso,....tanta maravilla lo había impulsado a meterse en el agua.El que que era más bien de secano,de monte por así decir y que se había animado a bajar a la playa por estas tonturas que nos dan a veces de probar cosas nuevas.Venga a la playita,a salir de los zarzales y las moras por un día.Lo malo es que el agua le da un poco de miedo.No sabe por qué, nunca le ha sucedido nada malo en el agua. Excepto aquella pelícua... Tiburón, en la que se veían los dientes del animal marino con todo lujo de detalles.Quépoderoso es el cine..Sí creo que ese día cambió mi vida, me volví un poco más miedoso aún.Así que cuando divisó a lo lejos las facciones del reptil marino,esta vez al parecer una serpiente de mar sintió renacer en su persona todo un mar de sensaciones ya vividas, el pánico inmovilizador, piernas para qué os quiero,Dios mio y ahora qué hago.

La corriente marina parecía atraerla a su lado con su baibén engañoso,ya veía sus pequeñitos dientes asquerosos,esos ojos que encierran todo el poder del mal,casi parecía una cobra,algo del todo imposible,todo el mundo sabe que las cobras no saben nadar ¿o si? bueno daba igual, se acercaba cada vez más y la gente a su lado no parecía enterarse de nada.Dios mío ¿no lo veis ? ¿Estais todos ciegos? Que nos va a devorar a todos y si su picadura es mortal de aquí no sale vivo nadie.

Tendría que avisar a esa madre ,sí esa... esa que se baña tranquilamente al lado de su hijita,Señora por favor no ve usted al la cobra marina? Y esa niña mona,con el bikini recién estrenada que sólo le falta la etiqueta colgando,tú sí tú vas a ser la primera.Dios mío se acerca ,la tengo a menos de 1 metro...no,nooooooooooooooo

¿Pero...? Pero si esto es un trozo de madera con agujeritos...

Begoña Ramírez Joya

 

 

EL VERANO SECA LAS IDEAS

Arrecia el calor y los humanos nos dirigimos en manadas incontenibles hacia las playas. Ríos de vehículos inundan las carreteras a través de cuyo asfalto reverbera un humillo huidizo, fantasmagórico que nos indica que la tierra hierve bajo nuestros pies.

Las ciudades quedan semidesiertas, en apariencia semejantes a las ferias cuando están en descanso y todo alrededor parece una burla, incluso ese payaso que te mira estático prendido en el tiovivo. El cemento no deja que la tierra respire por eso las ciudades se convierten en lugares inhóspitos, en los que cualquier árbol, cualquier signo de vegetación es un alivio para los sentidos.

Este caudal humano incontenible aterriza en las playas de cualquier lugar, donde se mezclan propios y extraños, lugareños y forasteros.

Después del ritual de la sombrilla cercado ya el terrenito particular nos dedicamos miradas directas o de soslayo, estudiosas o simplemente curiosas. Como los animales de cualquier zoo estudiamos a los que nos rodean con curiosidad o sin ella. Observamos y nos observan.

Vistos así más que nunca, con tan poca ropa, tan desnudos, tan básicos, surge con mas imperiosidad que nunca la inevitable comparación con el resto de los animales, de cuyo universo genético formamos parte. De forma pedante y grotesca argumentamos que los animales carecen de emociones, o de otras cualidades supuestamente humanas.

Mirándonos más de cerca somos los únicos animales que expoliamos la tierra sin ofrecerle nada a cambio. Diríase que ataviados con nuestras sofisticadas prendas sentimos ese halo de superioridad que tanto daño nos causa cada día, porque ¿creerse superior no es síntoma de envilecimiento? En la arena desparraman sus tollas jóvenes Ulises y Penélopes trasnochadas, buscan y tal vez encuentren. Alguien quizá se alimentará de sus miedos y sus esperanzas. Por mi parte de vez en cuando procuro observarme desde fuera, y al convertirme en mi propio observador me doy cuenta de lo ridículos que llegamos a ser, lo envarados, lo supuestamente correctos, para caer al fin siempre en la más absurda de las vilezas.

El verano seca las ideas, por eso intento regar mis neuronas con algún libro que alimente mi espíritu; sí suena un poco eclesiástico, qué le vamos a hacer, son siglos de imperialismo religioso. Conste que las respeto todas, las religiones, digo. Lo malo es que siento que ellas no siempre me respetan a mí, o estás con ellas y en ellas o en su contra. No admiten las diferencias. Y yo grito vivan las diferencias. El amor no conoce razones.

 Begoña Ramírez Joya

 

 

NO SIEMPRE 

No siempre acertamos en nuestras decisiones, o al menos no siempre tenemos la sensación o más nítidamente la certeza de haber hecho lo correcto, lo  mejor en ese momento , lo más acertado, aunque luego el tiempo pueda llegar a demostrarnos que esa decisión, esa actitud , esa acción que a priori consideramos errónea fue en ese momento la más acertada.

Continuamente tomamos decisiones, si o no, código binario, 0, 1, blanco o negro, dulce o salado, vida o muerte, amor u odio, construir o destruir,

Verdad o mentira.

Mario se ha levantado muy temprano esta mañana, es el encargado jefe de una planta de fabricación de mermeladas. No soporta la impuntualidad, el slogan de cualquier empresa que quiera llegar alto debe ser siempre Máximo rendimiento, mínimo coste, y todos sabemos que el tiempo es dinero. Al menos eso dicen los entendidos en todo.

Cuando llegue a su empresa se dará cuenta para su mayúscula sorpresa que unos de sus empleados no ha ido a trabajar. Se trata de Andrés, ha decidido en el último momento que iría a recoger a su novia al aeropuerto. Hace dos meses que no se ven y aunque en la despedida quedó flotando en el aire una ruptura en este tiempo de separación ha tenido tiempo para volver a valorar las cosas. Quiere volver a intentarlo y por eso ha decidido que lo mejor es ir a recoger a Sandra al aeropuerto, darle esa sorpresa, porque a ella le encantan los detalles románticos, abrazarla fuertemente y contarle lo mucho que la ha echado de menos. Sandra por su parte decidió darse tiempo para sí misma en este viaje, y el resultado ha sido la total certeza de que su historia con Mario ya es agua pasada y que necesita seguir avanzando. Todavía siente dolor cuando lo piensa de verdad, pero no puede hacer otra cosa. Lo que no sabe es que él la estará esperando y ese hecho imprevisto puede que la haga dudar, o tal vez no.

Ha descubierto una nueva dirección, quiere ayudar a los demás y ya ha conocido gente que trabaja como voluntaria en misiones a diversos países.

Pero esta idea necesita concretarse, cuando llegue a su ciudad iniciará los pasos que la conduzcan en esa dirección.

En su mismo avión, aunque ella no lo conoce aún viaja Marco, un curita italiano joven y bastante guapo. Quizá le sobran algunos kilos y hay algo en sus formas que delata un cierto ameramiento. Siente un profundo deseo también de ayudar a los demás y para ello ha elegido el camino del dogma religioso. Conversa animadamente con su amigo Tomás que es profesor de primaria y por el que siente algo más que amistad aunque no se lo confiese a sí mismo. Para  eso debería tomar una decisión, como en cada acto cotidiano. Nuestra vida se compone de eso, de decisiones rápidas o lentas, automáticas o repesadas, pero decisiones todas. Primero tendría que tomar la decisión de reconocer ante sí mismo su homosexualidad y luego a lo mejor o a lo peor, ya hemos quedado en que eso nunca se sabe, declarar a su amigo sus sentimientos hacia él.

De camino al aeropuerto, Mario ha decido parar a comprar tabaco en una estación de servicio, se siente nervioso, y algo angustiado. Al entrar en el bar de carretera y mientras ha sacado de la máquina el paquete de cigarrillos ha ojeado la barra disimuladamente. Decide tomarse un café, tiene tiempo aún y todo el mundo sabe que los vuelos siempre llegan con retraso. Mientras da pequeños sorbos a su café humeante le ha asaltado de nuevo la duda. Ahora está dudando de si debe ir a recoger a Sandra o no.

En el establecimiento ha entrado una pareja que se pelea casi a gritos; él la insulta y le da un empujón, Mario se pone de pié y media en la discusión. Un tremendo puñetazo le saca fuera de juego momentáneamente. En esta ocasión eso que los humanos solemos llamar azar, suerte, o destino ha decidido por él. 

Begoña Ramírez

 

 

¿Qué quieres que te diga?


A propósito de la mecanización de la humanidad,

al servicio de los intereses de las llamadas

corporaciones.Para las que los seres humanos no son

más que números al servicio de la producción.”
 

-Se trata del número 4235 ; hasta ahora no habia dado problemas, pero las dos últimas semanas no rinde como de costumbre. Parece distríado, ausente. No acude a las reuniones de grupo, ni tampoco a los minutos de terapia productiva. Creo que tenemos un problema.Ya sabes que suele haber un proceso de contagio en este tipo de situaciones. Alguien de repente se sale de la manada y se produce un peligroso efecto de propagación. No podemos dejar que esto siga así. Hay que reintegrarlo a la cadena de inmediato.

-¿Qué quieres que te diga? Puede que tenga algún problema.

-Aquí no nos importan los problemas. Nuestro único problema es la producción, producción, producción . . . No existe nada más.

-Lo sé , pero, ¿te has parado a pensar alguna vez a dónde nos conduce todo esto?

-¿Pero qué estás diciendo? Creo que deberías acercarte a hablar con el asistente de turno, muestras síntomas de contagio. Lo sabía. Este tipo de estados anímicos son tremendamente contagiosos. Se empieza por cuestionar las cosas y al final se termina intentando cambiar el sistema. El tramo final de esta terrible enfermedad ¿sabes cúal es? ¡Eh? El activismo, o lo que es aún peor, puede que termines siendo un esteta o algo así.

-No sé, ultimamnete siento algo aquí dentro -y señala con su mano izquierda el lugar del corazón-,una punzada y un hormigueo constante en el estómago. Cuando miro el horizonte me parece sorprendente la mezcla de color, la belleza palpitante de la naturaleza me atraviesa como una lanza. Pero en esos momentos me siento en paz.

Es algo muy extraño. Como si hasta ahora jamás hubiera podido ver en toda su amplitud lo que me rodea.

-Esto es aún pero de lo que yo pensaba. Creo que tendremos que ponerte en cuarentena. Aislaremos a todo aquel que muestre el menor síntoma de contagio.

-No servirá de nada, creéme. El brote se ha extendido mucho. Incluso existe una consiga circulando por ahí,¿quieres oirla?

Begoña Ramírez

 


 

EL DÍA QUE MURIÓ JOSÉ SARAMAGO

EL cielo estaba totalmente azul, adornado por unas nubecillas desperdigadas aquí y allá, como trocitos de algodón colocados caprichosamente. La luz que iluminaba el día era totalmente blanca, diáfana. Me sentía con ánimo para cualquier cosa, incluso para sentirme bien ,cosa que no conseguía últimamente, ni haciendo uso de las drogas legales, como el alcohol o el tabaco, o algún psico-fármaco recomendado por prescripción facultativa.;ni tampoco con alguna de las ilegales.

Esa luz especial había conseguido sacarme de mi temporal letargo existencial, de mi ya casi habitual aislamiento, de mi incipiente antisociabilidad.

Encaminé mis pasos al centro comercial, allí siempre me sentía seguro. Deambulando por esos pasillos repletos, rebosantes hasta rozar lo grotesco si se compara por un momento con cualquier lugar del planeta asolado por la pobreza. Las catedrales del siglo XXI (como las llamaba el escritor portugués José Saramago);en las que la purga por tus pecados pasa por la cinta de la caja registradora y luego cobra su penitencia restando dígitos de la cuenta bancaria.

A menudo como en la entrada de cualquier templo se congregan aquí mendigos, vagabundos. Expulsados o auto-excluidos del jardín del edén del engranaje social, que funciona más o menos con las reglas de cualquier club social. Con sus socios de diferentes categorías. Por un pelo no estoy fuera, aunque creo que soy un socio de los de más bajo rango. Pero permanecer en el engranaje tiene algunas ventajas. Desde que el mundo se vive y se entiende como una máquina, desde que han llegado a convencernos de que nosotros mismos somos una máquina más, hemos quedado desprovistos de alma y por tanto de humanidad. Nos hemos convertido en una réplica del gran mecano en el que el mundo que habitamos se ha transformado y paradójicamente ni siquiera a nuestro servicio, como cabría esperar de algo que nosotros mismos hemos construido, si no más bien al contrario nuestra creación ,nuestro Frankenstein se ha revelado contra nosotros y estamos totalmente a su servicio, sin atrevernos ni tan siquiera a soñar que otro mundo no sólo es posible sino necesario y desde cualquier ángulo deseable.

 

Admiramos la lucidez porque de ella surgen los fogonazos que alumbran el camino que todos recorremos y aún así, aunque la apreciamos y valoremos como un preciado tesoro, rara vez los trazos del gran mural de la historia de la humanidad han sido el fruto de mentes lúcidas. Prueba de ello es el precario equilibrio social, político y sobre todo económico en el que intentamos sobrevivir.

José Saramago, poseía sin duda una mente lúcida, capaz de ver más allá de lo evidente. Visionario, como se supone a todo artista y con la capacidad de predecir por tanto lo que un futuro no muy lejano podía depararnos sometidos a la espiral del consumo desmedido al servicio de intereses mercantiles. Supo ver, entre los entresijos de un supuesto bienestar cimentado en la pobreza de otros, la terrible trampa a la que ese hedonismo desbordante podía conducirnos y el precio en humanidad ,en valores humanos .

Esa pérdida, sobre todo del “ser” en beneficio de “tener” ,aboga queriéndolo o no por el amor primero hacia uno mismo y luego y como inevitable consecuencia por al amor a los demás.

Cansado de deambular por los pasillos de esta catedral moderna, he sentido de pronto la imperiosa necesidad de salir afuera, a la calle, y como impelido por una urgente necesidad he mirado al cielo. Ya es de noche, mis ojos van topando incrédulos con estrellas esparcidas aquí y allá que seguramente ayer también poblaban el firmamento pero que fui incapaz de ver.
 

Begoña Ramírez

 

 

PRINCIPIO ABIERTO- 6 (Begoña Ramírez- Nekovidal)

¿Qué harás cuando hayas exterminado a tu enemigo, cuando ya no quede nada por bombardear, nada por destruir, nadie a quien matar?

¿A quién echarás entonces la culpa de tu vacío? ¿A quién señalarás con el dedo?

Tu enemigo, tú ya lo presentías, lo es tan sólo porque le has dado esa categoría en tu mente, en tu memoria. Cayendo en la trampa del odio, alguien tiró en algún lugar la primera piedra que desencadenó esta locura. Tú lo sabes porque fuiste testigo de esa primera piedra.

¿Qué hubiera sucedido si en aquel preciso momento, quien alzó la mano hubiera dudado un instante, esa duda le hubiera llevado a razonar, la razón a comprender, y la comprensión, si fuera necesario, a perdonar . . . ?

Simplemente, que el ser humano habría dado ayer el paso que está condenado a dar mañana si pretende sobrevivir”.

Cerró el libro, se desprendió del fusil, que arrojó al fondo del mar desde el acantilado y . . .

Nekovidal 2010 – nekovidal@arteslibres.net


Decidió seguir caminando. Al fin y al cabo nada tenía que perder y nadie en realidad había asegurado que existiera un fin de trayecto. (Begoña Ramírez)

 

 

PRINCIPIO ABIERTO- 6 (Begoña Ramírez- Juan Pérez de Siles)

Vivir para vivir

Decidió seguir caminando. Al fin y al cabo nada tenía que perder y nadie en realidad había asegurado que existiera un fin de trayecto.

Mientras los demás hacían colas interminables para conseguir un poco de agua de las pocas tomas que quedaban en aquél desierto de escombros perfumado de aquél olor fétido que se desprendía de los cadáveres mutilados y medio enterrados, el, mirando al horizonte y con la vista desenfocada tal vez para no sucumbir al horror que le rodeaba, seguía fiel a sus principios de no hacer mal a nadie ni aún para defenderse. Caminaba consciente del andar, concentrado en sí mismo. A penas podía respirar, el fuego intenso y descontrolado que devoraba todo por doquier consumía el aire, pero el seguía, ahora ajustando la respiración al ritmo de sus pasos. Un griterío de fondo de gentes desesperadas interrumpía de cuando en cuando su ensimismamiento libre de culpa puesto que el sabía sin la menor duda que nada podía hacer por los demás ni siquiera por sí mismo.

Sin perder de vista el horizonte vislumbraba un atardecer espléndido al fondo de aquella siniestra calle de una ciudad ya desconocida. Sentía la sed y el hambre. La primera le atacaba sin piedad y empezó a observarla para no pelearse con ella, ni se le ocurriría ponerse a hacer cola y esperar.

Caminaba y caminaba sin tener misericordia con sus pies. Chocaba a veces con otros tan perdidos como él en aquél maremágnun, ahora choca con una mujer que lleva en sus brazos lo que debió ser su hijo, cruzaron las miradas y el vio que ella no quería nada

Salvo expresar a alguien su infinita desgracia. El no respondía a semejante ataque y continuaba. Ni una lágrima escapaba de sus ojos, el agua era indispensable. Casi iba por el aire mirando al horizonte con la vista desenfocada y atento a todo lo que surgía en su mente para no perder ni un instante discutiendo consigo mismo .Pero la sed, la sed con su monólogo chillón e ininterrumpido casi le hacía ceder a la esperanza del agua segura. El seguía con su mirada puesta en el horizonte y se dio cuenta de que no veía nada en particular y sin embargo lo veía todo incluyendo los fugaces pensamientos que trataban de responder a semejante caos.

Viento, viento tráeme a guacero, viento, viento tráeme canción, triste está la tierra que cultivo yo como quema el fuego de mi corazón. Le vino a la memoria esta canción de Atahualpa, un día la cantó cuando el pensaba que eso era importante, y arritmó sus pasos a ella. Ya volaba, el horizonte seguía allí pero ya no estaba lejos ni cerca, esta allí, donde quiera que pusiera su mirada desenfocada, estaba el horizonte como fondo de todas las tragedias que presenciaban sus ojos.

En esa extraña ausencia en la que se movía si cesar sintió que nunca había estado tan vivo y lúcido  y mirando sus manos sabía que no le quedaba otra: Vivir para Vivir.

Juan Pérez de Siles

 

 

PRINCIPIO ABIERTO- 6 (Begoña Ramírez- José Guerrero Ruiz)


Pesadilla 

   Aquel otoño se le torció casi todo. Le tuvieron que enyesar la muñeca apresuradamente por un mal movimiento. El trabajo se le fue al garete por la insensible crisis. La suegra le cantaba las cuarenta al menor descuido, y la vecina del tercero cada día se hacía más insoportable y reacia a deshacerse del horroroso perro que guardaba su mansión. Dominaba por su cuenta y riesgo todo el territorio y no cesaba de crear problemas a diestro y siniestro, cada vez más complejos; cuando no ladraba, escupía a la cara como una persona o arañaba las paredes como un silvestre felino fiscalizando todos los pasos de los comunitarios.

   Así que si él abría la puerta y se dirigía al ascensor corría el riesgo de que el pequeño monstruo se le abalanzara, por lo que le entraban unos escalofríos que le dejaban paralizado totalmente tardando horas y horas en volver en sí, pues del pánico que lo cubría pensaba que si el muy sinvergüenza se escapaba de los dominios de la dueña lo destrozaría en un abrir y cerrar de ojos atacándole a traición por la espalda al introducirse en el ascensor.

   En semejantes enredos no atinaba con los actos más elementales de los que debía ocuparse sintiéndose impotente, un auténtico impedido a la hora de enfrentarse a tantos interrogantes como le asaltaban en las frescas mañanas cubiertas de hojas secas de aquel hosco otoño.

   Durante un tiempo estuvo ponderando las ventajas e inconvenientes que le acarrearían si se alejaba de aquel maldito lugar vendiendo el piso al mejor postor, y trasladarse a otro barrio bien lejos a fin de rehacer su vida, haciendo borrón y cuenta nueva. Así podría navegar por otros mundos, unos nuevos derroteros libres de las amenazas del insensato can, el cual se revolvía como una fiera en su escueto recinto impidiéndole llevar una vida sin sobresaltos, deambulando de aquí para allá tranquilamente como cualquier hijo de vecino.

   Resultaba que por los miedos que le embargaban prefería permanecer en casa a todas horas renunciando al trabajo y al resto de compromisos que tuviese que realizar. Se podía decir que vivía paradójicamente en una cárcel sin carcelero estando en su misma casa, debido a que a la hora de salir a la calle topaba con la realidad, pues se materializaban de repente todos sus pesares, y todo por mor de la vecinita que le importaba un bledo que el resto de los vecinos no pudiesen desarrollar sus funciones cotidianas a causa de la desazón que sentían por las actuaciones del indeseable animal, ya que, por si fuese poco, la dueña nunca sacaba el perro con bozal y sujeto con la correa, sino que lo dejaba suelto a su libre albedrío.

   Al cabo de un tiempo, y viendo que no podía más, se decidió a denunciar el caso en el ayuntamiento del municipio, pero recibió por respuesta un no rotundo, alegando que la penuria económica por la que atravesaban las arcas en esos momentos les imposibilitaba hacer frente a tal problema al no disponer de personal ni infraestructuras para tal cometido, por lo que la solución estaba únicamente en sus manos, es decir, que hablase con la vecina haciéndole ver que no podía continuar de esa manera con su mascota porque estaba arruinando su vida de forma galopante, si es que se podía denominar así la existencia tan mísera que llevaba, e inculcarle que si no prestaba el menor interés tomaría otras medidas, como envenenarlo en su ausencia o proporcionarle somníferos y transportándolo a un lugar desconocido donde alguien que cruzase por allí se le ocurriera hacerse cargo de él y de esa suerte acabado el perro se acabó la rabia, ese cáncer que flotaba sobre las cabezas de los vecinos desde que allí se instalara.

   Finalmente perdió la paciencia y vendió el habitáculo mudándose a otro barrio de la ciudad ante la falta de apoyo de unos y otros, y de esa guisa lograría vivir la vida en plenitud exenta de furibundas pesadillas.    

   Decidió seguir caminando. Al fin y al cabo nada tenía que perder y nadie en realidad había asegurado que existiera un fin de trayecto.

José Guerrero Ruiz

 

 

VIAJERA SOLITARIA

Era un día cualquiera cuando decido re emprender  viaje .Como de costumbre no iba ligera de equipaje  y  llevaba un libro .

Esta vez “La elegancia del erizo”.

Saco su billete en la estación y espero pacientemente su tren.

En el anden de enfrente ,el de la linea de alta velocidad ,personajes más o menos conocidos subían  apresurados, contó hasta tres.

Ella esperaba sonriente a que llegara su cercanías.

Por megafonia anunciaron que su tren no llegaría ,no saldría

Volvió a meter su libro en la maleta. Ni siquiera pidió que le devolvieran el importe del billete, demasiada espera para tan poco importe  ya no tenía más  tiempo que perder.

Algunos pasajeros optaron por sacar billete del Ave .Ella  no,para volar prefería el avión, aunque se estrellaran ,el despegue al menos estaba garantizado...

Volvió a meter su libro en la maleta .Bajó ,sin ayuda  los tres  peldaños, tres,  y salió de la estación. No volvería a intentar coger aquel tren, por cuarta vez le había fallado,estaba empezando a dudar de que existiera.

Mari Carmen Martínez

Decidió seguir caminando. Al fin y al cabo nada tenía que perder y nadie en realidad había asegurado que existiera un fin de trayecto.

 

Begoña Ramírez

 

 

Tu lugar en el mundo

Solía llevar el pelo suelto,arremolinado,con los mechones castaños casi cubriéndole el rostro.

La veía cada mañana desde el fondo de la calle ,caminando a paso ligero,hasta el lugar fijado para nuestro diario encuentro.Ibamos juntas al instintuto y aprovachábamos esos minutos de trayecto para hablar de cualquier cosa,antes de hundirnos en las páginas de

los libros.En clase de literatura retomamos rapidamente el comentario sobre la figura de Bodelaire que el día anterior habíamos dejado a medias por falta de tiempo.

Nuestra profesora,una incondicional de dicho autor retomó el comentario de sus obras con vivo interés contrariada por el despiste de la amyoría de nosotros ,más preocupados por otras cosas en ese momento.Como nuestro aspecto,por ejemplo.la imagen que dábamos a los demás era nuestra preocupación fundamental en aquellos días .Y visto desde ahora siento una mezcla de sincera melancolía y cierta vergüenza por lo repeptitivo que somos en cada una de las fases de nuestra vida.y lo tercamente previsibles,atados sin darnos cuenta a la doble cuerda de la cultura y la costumbre.No descubrimos nada nuevo al mundo.En aquellos días los descubrimientos eran personales y casi intransferibles; descubríamos nuestro cuerpo y nuestros deseos,llevados casi por impulsos ciegos.Y ahora me pregunto si no será siempre así,incluso ahora, aunque medie ya lo experimentadoy vivido.

La profesora recitaba ahora poseida por una especie de mudo extasis un poema que según nos había explicado correspondía a su obra más imporatante “Las flores del mal”

 

Detrás de los hastíos y los hondos pesares
Que abruman con su peso la neblinosa vida,
¡Feliz aquel que puede con brioso aleteo
Lanzarse hacia los campos luminosos y calmos!

Aquel cuyas ideas, cual si fueran alondras,
Levantan hacia el cielo matutino su vuelo
-¡Que planea sobre todo, y sabe sin esfuerzo,
La lengua de las flores y de las cosas mudas!

 

En aquellos días próximos a la primavera,cuando ya podíamos escuchar desde las ventanas el canto de los pájaros,aquellas palabras leídas con delectación consiguieron por unos instantes despertarme de mi letargo existencial.Los poetas,seres malditos,

aferrados a la búsqueda de la belleza y la trascendencia.Inbuidos en el leguaje cifrado el mundo,buscando siempre el hilo conductor de la existencia.Cuestionando lo visible y lo invisble;enfrentados siempre a la lógica ,rastreando como buscadores de tesoros la esencia misma de la existencia.

Mi atención se disipó de nuevo entre las risas de alguno de mis compañeros; Carlitos

que detestaba que lo llamara así se revolvía en su asiento.Me gustaba ese tontorrón engreído;que lograba que nos creyeramos cualquier cosa cuando él se lo proponía.

En cierto modo lideraba nuestro grupo, compuesto por dos chicas y tres chicos.

No eramos conscientes entonces(y tampoco ahora en la mayor parte de los casos)de que ibamos trazando los contornos de nuestra vida.Y de que una vez trazados aunque fuese de esa forma inconsciente ,todo lo que quedaba por hacer consistía en rellenar esos huecos con vivencias.Y así con la banalidad propia de los días que pasan sin que ocurran grandes cosas,se iba moldeando nuestro carácter,como una masa de barro fresco.

Y transcurrían los días y Ana seguía apareciendo al fondo de la calle con los mechones castaños arremolinados en el rostro y yo la veía llegar aún adormilada con pesadumbre y expectación .Deseando contarle y que me contara.Deseando encontrarme frente a frente con Carlitos,bucear en sus ojos de caramelo.Reir con todas mis ganas con sus tonterías de adolescente fanfarrón,disipar con esa risa todos mis temores.

 

Begoña Ramírez

 

 

 

NAUFRAGIO

¿Y no será este continuo trasiego un intento vano de distraer a la muerte?

Hay a quien le gusta aburrirse en compañía,en lo que a mí respecta siempre he preferido aburrirme solo.

Por eso nunca me han gustado los grupos.A no ser aquellos forjados sobre sólidas bases de libertad y respeto. En las antípodas de esos otros grupos religiosos,políticos,matrimoniales,etc en los que la consigna es la homogeneidad más absoluta.

La manada,que en los primeros tiempos nos ayudó a sobrevivir.La supervivencia en soledad suponía una gesta imposible.

Los peligros reales eran muchos.

Necesito pocas cosas,sólo los restos del naufragio.Unos cuantos libros,mi pipa de la paz,un par de mudas limpias y el infinito por delante.

La primavera ha llenado de aire fresco mis pulmones y me siento con fuerzas para empezar de nuevo.La poesía viste con palabras las imágenes y al tiempo las imágenes son la poesía misma.

La imagen es la idea,esos pesamientos sutiles,huidizos como gacelas que alumbran nuestra mente con pequeños fogonazos,como los de las antiguas cámaras fotográficas.

Por eso no tengo miedo,aunque una vez más tenga que empezar de nuevo.Ya sé que soy algo mayor;digamos que sobrepasé la edad de jubilación.Quizá por eso ya no necesito distraer continuamente a la muerte,que venga cuando quiera.El paso del tiempo no ha agudizado mis miedos,al contrario,los ha ido apaciguando.Y ahora que estoy solo no siento la imperiosa necesidad de estar vivo para alguien.La familia ya se organiza sin mi.Ahora siento mi momento.Siempre fui muy liberal y tolerante,sobre todo conmigo mismo.

Con los demás he sido menos liberal y sobre todo menos tolerente ,pero somos humanos ¿no'.

Nadie dijo que fueramos perfectos.Olvidaba mis pastillas,aunque la verdad no sé si llevarlas o dejarlas aquí.¿Toda esta química servirá de verdad para paliar mis males?O será más bien que al tomarlas siento que me siento mejor,aunque en relidad sea otra forma de autoengaño?

Las dejaré aquí,con ellas voy a parecer un viejecito achacoso. Y no soy viejo.Soy mayor que es otra cosa.Creo que tomaré el primer autobús hacia la costa.

Los restos del naufragio siempre van a parar a las costas.A la palya.A los acantilados.

En el autobús mi compañero de viaje en el que acabo de reparar porque me ha dado un codazo en un movimiento brusco,también tiene aspecto de naúfrago;la mirada huidiza,cierta meláncolía existencial,un halo de misterio huidizo.....Aunque es demasiado joven.Rondará los veintitantos.Aunque es posible que se trate de su primer naufragio,y aún tenga tiempo de naufragar dos o tres veces más.A veces ocurre,aún tiene tiempo de reconstruir otro barco y lanzarlo al mar y reiniciar la travesía y que los cantos de sirena le velvan a hacer enloquecer.

Desde la ventanilla el paisaje pasa veloz ante mis cansados ojos.Y también las imagenes de mi vida.No puedo decir que haya sufrido grandes penalidades;tan sólo la presión de estar vivo

y tener que llenar continuamente esa existencia.Y ese bombardeo continuo de nuevas expectativas que de una u otra forma hemos de cumplir para alcanzar el sueño escurridizo de la felicidad.Según el lugar del mundo ,ese canon de felicidad va continuamente cambiando.

Si hubiera nacido en una aldea africana la felicidad hubiera consisitido en una manada de cabras o algo parecido,unas cuantas mujeres a las que hacer infelices bajo el yugo de mi despotismo de macho embrutecido y algo que llevarse cada día al estómago.

No quiero con esto decir que los machitos del primer mundo sean mejores o peores.

Pero aún siendo hombre y tal vez por eso mismo tengo que reconocer que al menos en derechos civiles y sobre todo para la mujer,en el llamado primer mundo se ha avanzado considerablemente.Hasta tal punto que hoy en día la mujer occidental reproduce el rol masculino casi al completo,con toda su dosisi de estupidez incluida .

Como en la selva,la ley del más fuerte siempre se acaba imponiendo en las sociedades humanas.Devora o serás devorado.Explota o serás explotado,maltrata o serás maltratado.

El autobús ha hecho una paradita en un restaurante de carretera.Mi compañero de asiento ha bajado cabizbajo a tomar un café.

Esta vez ha sido devorado sin duda,pero ha conseguido salir huyendo y aún conserva

su fuerza aunque muestre claros síntomas de fatiga.

Si nos conocieramos más le contaría algunas anécdotas de mi vida,y sobre todo le enseñaría trucos .Magia de andar por casa:Manual del naúfrago.Tendrá que ir aprendiendo solo,

como la mayoría de nosotros.Y para cuando aprenda quizá aún le queden algunos años para disfrutar de verdad de la vida.Para vivir sin tener miedo constatemente.

Fin de trayecto,el autobús ha abierto su boca metálica y hemos comenzado a salir de su estómago .

Por fin he llegado al mar,el sonido de las gaviotas lo ha delatado antes de tiempo y una suerte de perfume en la brisa ,salino y húmedo.

Begoña Ramírez

 

 

PREGUNTAS SIN RESPUESTA

¿Por qué solemos juzgar a la gente por su apariencia?¿Por qué la mayor parte de las veces pensamos y actuamos en sentido inverso?

¿Por qué negamos los prejuicios que luego afloran de manera inexorable en nuestros actos.?

¿Es que acaso nuestro pensamiento va por delante de nosotros y no a nuestro lado.?

¿Por qué en un pais laico como España se sigue impartinendo religión en las escuelas públicas y se exiben símbolos religiosos?.¿Por qué gran parte de nuestro comportamiento es imitativo,de manera que lo que se sale del rebaño o es en el mejor de los casos original y en el peor excentricidad incomprensible?.¿Por qué el primer mundo se ha olvidado de sentir.?¿Por qué las personas siguen marcadas desde la cuna.?

¿Por qué somos lo que tenemos?¿Por qué nos empeñamos en llamar racismo al clasismo?

¿Por qué no se acaba con las mafias legalizando y no combatiendo la forma pero no el fondo?

 

¿Por qué tenemos miedo de la memoria....histórica?¿Por qué la maldad no se reconoce como tal hasta que no le quitamos la máscara y se contempla a sí misma?¿Por qué todos decimos amar los ideales y soñamos con ellos en la más tierna soledad y luego nos decimos a nosotros mismos,bah idealismo?
 

Begoña Ramírez Joya

 

 

 

FINAL ABIERTO – 10 (Begoña Ramírez)

Llevaba en aquella situación demasiado tiempo.Sin saber cómo ni por qué su poder de decisión había sido sustituido por una especie de corriente vital que la conducía siempre al mismo lugar,al punto de partida,y cada vez que intentaba dar un paso hacia delante hacía el recorrido a la inversa,como los cangrejos.

Como si un potente imán la atrajera continuamente a su centro,por más que intentara sin remedio luchar contra esa fuerza invisible. Se preguntaba si habría llegado a ese crucial momento en el que ya es la vida la que tiranamente decide sobre nosotros y no nuestra voluntad. Se preguntaba si en el infinito devenir de lo cotidiano su poder de decisión había quedado anulado,aplastado,aniquilado.

Begoña Ramírez

Se preguntó durante dias sobre el origen de la capacidad de decidir, sobre su naturaleza, si realmente elegimos algo o somos una mera consecuencia de un conjunto de acciones vividas desde el msimo momento de la concepción sobre el que no tenemos la menor capacidad de decidir. Pensó y pensó hasta que llegó a la conclusión de que decidir no era más que una ilusión, pero como tal, inaprensible, etérea, inabarcable en su origen e invencible en su naturaleza.

Decidió que tomaría una última decisión: convencerse a si misma, aún sabiendo que no era más que una burda fantasía, de que decidía sobre su existencia y su persona.

Nekovidal 2010 – nekovidal@arteslibres.net



 

FINAL ABIERTO – 10 (Begoña Ramírez-José Guerrero Ruiz)

IMPOTENCIA

Llevaba en aquella situación demasiado tiempo. Sin saber cómo ni por qué.

Su poder de decisión había sido sustituido por una especie de corriente vital que la conducía siempre al mismo lugar, al punto de partida, y cada vez que intentaba dar un paso hacia delante hacía el recorrido a la inversa, como los cangrejos.

Como si un potente imán la atrajera continuamente a su centro, por más que intentara sin remedio luchar contra esa fuerza invisible. Se preguntaba si habría llegado a ese crucial momento en el que ya es la vida la que tiranamente decide sobre nosotros y no nuestra voluntad. Se preguntaba si en el infinito devenir de lo cotidiano su poder de decisión había quedado anulado, aplastado, aniquilado.

   Recorrió con el dedo meñique de la mano izquierda un plano de los lugares más frecuentados en los últimos lustros y se detenía a conciencia en los más punzantes revisando punto por punto los rescoldos que pudiesen quedar de todo aquel embrollo que le atizaba en el subconsciente como un fuego haciendo astillas sus mejores sueños y aunque nunca daba nada por perdido no daba con la clave de las desdichas.

   El caso era digno de estudio en un laboratorio o exhibirlo en los foros más eminentes del cosmos, porque cuando pensaba que ya lo tenía todo resuelto surgía la inminente contradicción, el suspense en el compás, un ligero fogonazo y le deshacía por completo lo que hasta el momento había construido con toda la emotividad y pulcritud del mundo, siempre sin perjudicar a nadie. Eso sí, antes consentiría amputarse un miembro que caer en semejante lodazal, barruntando horrorosa maniobras para derruir la estructura de una criatura por algo ajeno a ella, quiérase o no. Ese proceder estaba aquilatado en su perfil ético, seguía la doctrina de los filósofos de la antigüedad clásica procurando llamar a las cosas por su nombre, al pan pan y al vino vino, guardándose muy mucho de no suplantar a nadie en el esplendor de las tinieblas, o a la luz del día mediante recónditos tejemanejes que al fin de cuentas no aterrizarían en ninguna parte del planeta echando por tierra incólumes ideales.

   Pero no estaba aquel día para repartir agasajos y se dispuso a derribar cuanto caía en sus manos o topaba a ras de tierra por si acaso, todos los entramados y entuertos escudriñando en los subterfugios que cimentan las más atroces de las falacias o mezquindades humanas que le machacaban sin piedad. La incógnita seguía flotando en la penumbra, interrogándose por qué daba un paso hacia delante y dos para atrás, y anhelaba descascarillar el caparazón que ocultaba este maremagnum de manera que arribase luz a sus circuitos interiores y le demostrase palmariamente el quid de la cuestión.

   Echó un vistazo a su programación y comprobó que se atenía a la norma diseñada; desayunaba a conciencia, como dios manda, siguiendo los pasos de su abuela, tostadas con aceite y jamón de la sierra y el hirviente  y negro café que salía a borbotones de la vieja cafetera armando un horroroso estruendo que rememoraba la máquina a vapor del tren de mercancías que cruzaba su barrio con aquellas escandalosas volutas de humo que dejaban a la gente patidifusa, y añadía frutas del tiempo que le levantaba el ánimo y de camino completar una adecuada nutrición vitamínica; a medio día se apuntaba a lo más estricto, lo que se toma generalmente en el almuerzo siguiendo las pautas, en caso de duda, del endocrino cuando las circunstancias así se lo demandaban, de suerte que no había resquicios por donde pudiesen horadar su blindada vida, tan sensata y tranquila, y ni por asomo aparecían señales en que de improviso le doblegasen los argumentos o ahondaran en las debilidades, dado que a cada paso que daba aplicaba un control sumarísimo, por lo que era prácticamente imposible que en un descuido la neutralizaran, pero que sin embargo aquellas enquistadas sanguijuelas invisibles se las arreglaban sin saber cómo para minar la energía escalando progresivamente su esqueleto hasta las últimas consecuencias subiendo al mismísimo cerebro, y sin que hubiese motivos fehacientes que aquilataran la pólvora requerida para volar sus raíces volaban, si es que se puede apuntar tal atisbo, pero no había en el fondo duende por potente que fuese que alzara un dedo en contra de sus procedimientos tan severos, antes bien los endiablados duendes o los seres más reales le daban toda la razón en sus idas y venidas, en sus entradas y salidas, incluso más si cabe ya que todos los resortes y las artimañas más sutiles los guardaba en lo más hondo de las entrañas , y que se sepa hasta la fecha los conductos vitales estaban en regla, anotándolo todo en la sigilosa agenda con pastas doradas que portaba en el bolso, detallando todas las mezquindades que iban a remolque por entre los agujeros del recuerdo y revolteaban en sus mismas narices.

   Por todo ello las oquedades que bailaban en su misma coronilla no había bicho viviente que se atreviese a desempolvarlas, incluso presentando de repente quijotescas batallas campo a través. Pero después de verificar las pruebas pertinentes y prodigar sutiles aldabonazos en el portón de la torpeza se vislumbró en lontananza que la hecatombe crecía viniendo a caballo o a contra pie –sic- o a escondidas enquistada donde menos se esperaba que aconteciera fulminando las refulgentes mañanas que sin duda ni el mismo Salomón con todo su bagaje de sabio hubiese sido capaz de descifrar, dando en el blanco, y lograrlo con precisión y cordura.

   Vino a descubrir sin quererlo que cerca de su morada había un gimnasio con todos los enseres en perfecto uso, detalle en que con la premura cotidiana y el estrés que le acuciaba nunca había caído en la cuenta, y mira por donde lo tenía al alcance de la mano, tan sencillo y a un paso de la puerta de casa, y podría dirigirse sin problemas hacia él sin mirar para atrás en pos de un futuro más halagüeño, y allí sudando la gota gorda rebajar grasas, o enderezar las torcidas pisadas que le desquiciaban las piernas y fortalecer los músculos que por algún desliz anduviesen renqueantes o anquilosados, y navegar por esos mundos a pecho descubierto aunque fuese a veces a la desesperada pidiendo auxilio o algo de consuelo. Una vez asimilado lo anterior se introdujo en ese bálsamo vivificador expiando los malos humores que la humillaban, los ronquidos sordos respirando cada vez mejor, pero de súbito una mañana, sin saber cómo, de nuevo la atrapa la trágica impotencia, volviendo a tropezar en la misma piedra, aunque por las noches se sacudía los ramalazos y aminoraban las calamidades que la zaherían durante el día acudiendo a su ventana bocanadas de aire fresco, casi milagrosamente, como si fuese tornando en un color claro el oscuro aliento que exhalaba pese al estado depresivo que mostraba. Sin embargo al día siguiente vuelta a empezar y se retorcía de rabia echando espumarajos por la boca o se mordía la lengua porque unas malditas musarañas, cual minúsculos insectos, o tal vez los malos olores le hacían añicos los avances conseguidos y recaía en la pocilga del día anterior.

   Estuvo deliberando cómo meterle mano al asunto y se dedicó a recorrer los parámetros más relajantes y brillantes por su prestigio internacional siguiendo las flechas de las isobaras de los mapas, aquellos que le recomendaban sus asesores más eximios, pero su psique, trucada como estaba y tocada por mil descompensaciones, pasaba del asunto y no daba opciones para adentrarse en la esencia y desembarazarse de una puñetera vez de aquellas escamas adheridas al frontón de su pensamiento de suerte que galopaban mentalmente palpando el agarrotamiento en que se movía al desplazarse de un lugar a otro.

   Intentaba cargarse los vínculos a patadas, a mordisco limpio y finalmente se resignaba a las contrariedades deshecha, en estado sangrante y no tenía arrestos para luchar contra tales ogros provenientes de algún chamán u oráculo que le hubiese tendido una trampa en su fluctuante y cansino deambular por la rutina diaria. Además todavía era joven y, teniendo toda una vida por delante, no podía arrojar la toalla; por otra parte no poseía la picaresca de un currículo comprometido tan grueso como para cosechar tanta mugre hostil en los frágiles pies que marcaban su ritmo, sus pasos como un perverso marcapasos en el corazón que quisiera tumbar al paciente ejecutando las pulsaciones en contra de su misión de salvar al órgano y cumplir las funciones para las que había sido instalado.

   Las carencias generalmente le dañaban el hipotálamo e incluso el espíritu, porque siendo una persona de buenos principios y perfección contrastada, no obstante si lo que practicaba era el bien o el sentido común entonces no había forma de tildar de contratiempos o aberraciones lo que le acaecía, eso era una nauseabunda estupidez.

   La empatía con extraterrestres tampoco podía ser una justificación aunque la animaban sobremanera en horas de inspiración, porque la impulsaban a recurrir a recursos extravagantes que estaban descartados para el resto de los mortales, pero lo había desechado tiempo ha debido a que no le compensaba tal conducta tan obsesiva, ya que no le solventaba nada, y se lanzó al callejón de la vida, a las puertas de los enigmas presentando una pugna sin tregua a todo aquello que se interpusiese entre la potencia y el acto.

   Deseaba echar el ancla a tope para no zozobrar en aquellas turbulentas aguas, empezando a bucear con arrojo buscando los restos de sus ancestros, células dispersas acordes con su idiosincrasia indagando en los abismos de la existencia a fin de extraer lo más lúcido que pululaba en las interioridades y de ese modo subvertir el ingrato enigma que la cubría de pies a cabeza, una vorágine de dislates que brotaban en la superficie al contacto de la suela de sus zapatos por donde pisaba que le impedía avanzar.

   Se sentía presa en sí misma, imposibilitada en sus cinco sentidos. Era víctima de la acción de las fases de la luna con la pleamar y bajamar que acentuaba o atenuaba los efectos de sus instintos, elucubrando que estaba encerrada en la celda del panal de la existencia con una camisa de fuerza labrada con mil cuchillos y se negaba a continuar por esos derroteros, y la puntilla llegó cuando le espetaron con poca gracia entre los vecinos que les había sucedido lo mismo a sus antepasados, y recordaba a su abuela cuando le contaba cuentos al calor de la lumbre en tardes de crudo invierno, transmitiéndole que cuando ella era una niña pequeña sintió unos pálpitos en su cuerpo bastante raros que la zarandeaban de un lado para otro sin que pudiese poner remedio ni avanzar al paso que retrocedía y todo ese maremoto le ocurría en contra de su voluntad. Escenas todas ellas que no diferían apenas de lo que le acontecía a ella.

   De todas las maneras se había propuesto romper con la tradición derribando con toda la metralla del mundo muros y hostilidades con la ayuda de la estrella polar que le infundía nuevos bríos, era su estrella preferida pese a haber nacido con mala estrella, antes de verse aprisionada en las mismas necedades y adversidades soportaron sus ancestros.

   Se preguntaba llena de asombro cómo era posible que le sucediesen semejantes monstruosidades precisamente a ella en el siglo veintiuno, sabiendo que todos somos dueños de nosotros mismos y con los mismos derechos, naturales y sobrenaturales, o quizá no por lo que aquí se advierte, porque no hay que olvidar que las hecatombes arriban por sí solas.

   Se puede tolerar que si amas el peligro y lo busques perezcas en él, pero si lo evitas la mano negra se debía desvanecer o cortar como mala hierba y dejar que crezca radiante la luz y la esperanza.

    Un día en las postrimerías de los últimos pasos le vino a la memoria el célebre proverbio, “el querer es poder”….y sin más rodeos se puso manos a la obra.

Jose Guerrero Ruiz

 

 

FINAL ABIERTO – 10 (Begoña Ramírez-Alicia Gaona)
 

Llevaba en aquella situación demasiado tiempo. Sin saber cómo ni por qué

su poder de decisión había sido sustituido por una especie de corriente vital 

que la conducía siempre al mismo lugar,al punto de partida,y cada vez que

intentaba dar un paso hacia delante hacía el recorrido a la inversa,como los cangrejos.

Como si un potente imán la atrajera continuamente a su centro,por más que intentara sin remedio luchar contra esa fuerza invisible. Se preguntaba si habría llegado a ese crucial momento en el que ya es la vida la que tiranamente decide sobre nosotros y no nuestra voluntad. Se preguntaba si en el infinito devenir de lo cotidiano su poder de decisión había quedado anulado,aplastado,aniquilado. ( Begoña Ramirez Joya )

Se preguntaba en que momento de su vida se había puesto esas cadenas invisibles que parecían atarla a un destino inexorable. En el primer tiempo ese destino fue abandonar su enorme espiritualidad para entrar en el falso mundo del consumo y la apariencia. Desde luego eso no la llenaba, no ocupaba los recónditos huecos de su vida, que sentía día a día, mas y mas vacía, de a poco en medio de compromisos de trabajo y sociales, trataba de quitarse esas cadenas y volver a los principios, cuales eran estos? que principios habían sido, que fueron tan fáciles de desechar a cambio de las luces titilantes y materiales, que te atrapan en esta sociedad consumista.

Su búsqueda, comenzó a ser una búsqueda intensa de la verdad, chocaba con molinos de vientos y se rehacía pensando en el encuentro. Pero el encuentro se alejaba a medida que ella creía acercarse. Un día esa fatua sociedad la arrojo de su seno, la vilipendio, la acoso, pero ella ya había encontrado el camino y se debatía entre premisas materiales y un amplio y dulce mundo espiritual al que nadie podía acceder. Cuando se retiraba allí, nada existía, todo resbala sobre su superficie sin penetrar, seguía viviendo su única realidad, pero lo hacia ausente, entregaba todo, su energía, su trabajo, su fuerza, pero se reservaba sus ideales y cuanto mas cuestionada era, mas se sentía en el camino adecuado. 

De vez en cuando las cadenas de las que no podía liberarse, le daban un sacudon llamándola a la realidad, ella, vivía un mal día en la realidad y nuevamente lograba refugiarse en su mundo utópico, en el solo existía la ética y la bondad, la honradez y la amistad. Cuantas veces como creía, que tocaba una vida de perfección, eran las mismas que las cadenas le tiraban llamándola a la repetitiva realidad. 

Entonces fue, que se planteo ser su esencia, su energía, todo demostraba que la energía nos sobrevive, no importa en que forma, no importa. Solo sabia que si se desprendía de ese cuerpo ya gastado y denigrado, encontraría mil cosas perdidas en su camino, las cadenas se querían allí con la materia, nunca mas le pegaran tirones a la realidad, que realidad, que cadenas...........…....

..Subo en el éter rodeada de bellos colores, de energías conocidas que no necesitaban ya rostros ni manos, me  siento bien, completa, después de mucho tiempo me siento como el aire y el agua, vitalidad misma de la vida, por primera vez no necesito nada mas..... he tardado pero he logrado encontrar mi camino,  en el aire, en la tierra, en el trino de los pájaros......... en mi lugar de donde ya nadie podrá arrancarme.

 Alicia Gaona

 

 

FINAL ABIERTO – 10 (Begoña Ramírez- Mari Carmen Martínez)


Llevaba en aquella situación demasiado tiempo. Sin saber cómo ni por qué

su poder de decisión había sido sustituido por una especie de corriente vital

que la conducía siempre al mismo lugar,al punto de partida,y cada vez que

intentaba dar un paso hacia delante hacía el recorrido a la inversa,como los cangrejos.

Como si un potente imán la atrajera continuamente a su centro,por más que intentara sin remedio luchar contra esa fuerza invisible. Se preguntaba si habría llegado a ese crucial momento en el que ya es la vida la que tirana mente decide sobre nosotros y no nuestra voluntad. Se preguntaba si en el infinito devenir de lo cotidiano su poder de decisión había quedado aplastado, anulado, aniquilado. (Begoña Ramirez)

Pero ya había tomado su decisión e iba a ser inamovible .No pasaría un día más en aquella casa aunque hubiera vivido 26 años en ella .¡Se acabó!, dijo ella. Ni una vez más. No volvería más.

Recogido las dos cosas importantes que aún tenia allí ,la biblia que su abuela la había regalado y el macetero que le habían regalado los buceadores de Ubapro, cuando asistió a uno de ellos en la cámara hiperbárica con unas macetas preciosas. Las plantas hacia tiempo que se habían secado.

No necesitaba nada más, ya iría dando viajes a recoger la ropa y algunas de esas cosas que nos creemos son imprescindibles para la vida y que son, en realidad, vanos anclajes...Recordaba  con claridad que en una de las muchas broncas habidas el le dijo:

¿Pero puedes no ser feliz? Si lo tenemos todo . . .

Con ese “todo” se refería a la casa y su contenido, a los coches ... pero ella sabia que solo tenia vació al lado de un hombre que no veía más allá de lo material. Por no querer no había querido tener ni otro hijo cuando ella se lo planteó a petición de su primer e único hijo. No aludió a problemas de salud de ella ,como excusa sino al maldito materialismo ,tenemos uno y se lo podemos dar todo si tuviéramos dos a lo mejor ya no.

Desde ese día decidió que no mantendría más relaciones con él, total hacia tiempo que no le apreciaba, que no sentía nada ,si acaso asco .Dejó de rememorar los mil y un motivos, las mil y una cosas que se habían planteado al casarse y que no habían hecho, la casa era una ruina y en la ruinas lo único que le puede pasar a una es que parte del techo se le caiga encima.

Echó una ultima ojeada, y decidida pensó: en realidad ...no me dejo nada.

Mari Carmen Martínez



 

FINAL ABIERTO – 10 (Begoña Ramírez)


Llevaba en aquella situación demasiado tiempo.Sin saber cómo ni por qué su poder de decisión había sido sustituido por una especie de corriente vital que la conducía siempre al mismo lugar,al punto de partida,y cada vez que intentaba dar un paso hacia delante hacía el recorrido a la inversa,como los cangrejos.Como si un potente imán la atrajera continuamente a su centro,por más que intentara sin remedio luchar contra esa fuerza invisible.Se preguntaba si habría llegado a ese crucial momento en el que ya es la vida la que tiranamente decide sobre nosotros y no nuestra voluntad. Se preguntaba si en el infinito devenir de lo cotidiano su poder de decisión había quedado anulado,aplastado,aniquilado.

 

Y sin embargo había momentos en que sentía una inmensa paz,en los que todo parecía estar en su lugar, en los que conseguía acallar sus pensamientos y podía sentir. Solamente sentir.

Apreciaba entonces una luz especial, el universo se bañaba y se perfumaba

y existian entonces la magia y la belleza, que no era otra cosa sino su capacidad para ver. Estamos ciegos, vivimos ciegos, y en muchos casos pasan las páginas de nuestro calendario sin conseguir quitarnos la ceguera.

Por eso se había hecho necesario tomar una decisión; estaba atrapada sí, pero siempre se puede escapar. Sus fuerzas se encaminarían desde este momento a planear una fuga. Fugarse de sí misma,de todo lo aprendido,

de todo lo establecido, de todo lo politicamente correcto, de las obligaciones,

fugarse de todo que no fuera sentir, en cada instante. En eso radica la fuerza del amor, en que cuando amamos sólo sentimos. Cuando empezamos a pensar ya es otra cosa. Pero ese momento mágico en el que sólo sentimos, no se puede comparar a nada porque entonces somos como una pieza de un enorme rompecabezas que de repente encaja perfectamente en su lugar.
 

Begoña Ramírez Joya


 

Principio Abierto (Diego)

Kamil tenía que decidir de una vez por todas lo que iba a hacer con su vida.

El invierno transcurría triste y frío como todos los que alcanzaba a recordar.

Nunca se había terminado de adaptar a ese país que en realidad no era el suyo.

En su interior siempre había sentido el rechazo sordo y mudo de aquella gente.

Todos sus antepasados son polacos, llegó a Rusia en el limbo de una existencia que entonces sólo era una promesa en el vientre aún infantil de su madre.

Su abuela había emprendido la búsqueda desesperada de su marido, oficial de alto rango, pero la pista de 22.000 oficiales polacos se había perdido como por encantamiento en los albores de la primavera de 1940.

El deshielo de la memoria había desenterrado a esos oficiales y Rusia reconocía por fin la autoría de la masacre, de la que hasta entonces había acusado a los nazis.

Por fin la verdad salía a la luz. Por fin todos sabían lo que había ocurrido en realidad.

Ahora que su madre había muerto después de cuidar durante años de su abuela a   la que siempre recordaba en la ventana, esperando un regreso que nunca se produjo.

 Todos los que conocía habían ido abandonando el país de forma clandestina, para evitar que los servicios secretos rusos los molestaran, interfirieran en sus vidas de alguna forma. Aunque no habían cometido ningún delito. Simplemente eran descendientes de oficiales polacos. Un recuerdo incomodo que despertaba todo tipo de revuelo emocional en las entrañas de todo el que conocía la verdadera historia. Y cada vez sumaban más.

Kamil recordaba la dulce melacolia que fue devorando la vida de su abuela.

Le cantaba canciones que ella jamás escuchaba fuera de las cuatro paredes del piso que compartían. Y le contaba cómo era el amor, que ella habría recorrido el mundo entero buscando a su abuelo, porque nada podía compararse a la vida que sentía galopando por sus venas cuando estaban juntos. Aunque a veces lo odiara por dejarla sola, por luchar

en una guerra absurda como todas, por haber convertido su deseo en una marcha hacia la desesperación.

Ya nada la retenía allí. Salir de aquel país suponía para Kamil el reecuentro consigo misma, una oportunidad para tener su propia vida buceando en sus raices. Salir clandestinamente, casi como había vivido, sin dejar rastro, sin permitir que su pasado fuera algo más que el suelo en el que tenía que pisar para construir su presente.

Su primo tenía razón: ella no le debía nada a aquel país que le había arrebatado todo, que le había negado incluso unos fundamentales derechos humanos; un país cargado de prejuicios y rencores rancios y olvidados.

Siguió caminando, hundiéndose en la nieve, durante lo que le parecieron horas infinitas sintiendo como le iban abandonando sus últimas fuerzas. Su primo la instaba a seguir adelante, con palabras de ánimo, suaves y temblorosas, en el silencio de la noche. En la lejanía se oyó el aullar de un lobo y otros le siguieron.

Estaba a punto de desmayarse cuando oyó decir a su primo:

Hemos llegado, la frontera está tras aquella loma. Al otro lado deben de estar esperándonos Janus y Yuri con algo caliente”.

Despertó en una cama limpia, rodeada por rostros amables y sonrientes.

No hay duda”, dijo, “el cielo existe”.

Begoña Ramírez

 

Final abierto (Juan Pérez de Siles)
 

Ah Nils ¿Quieres que subamos al Torcal?

Ah, venga vale.

Aparcamos el coche en un punto del carril desde el que nos era fácil llegar al tajo.

Una tarde espléndida con olor a tomillo, romero y otros olores a los que yo no sabría

Ponerles nombre. “Todos los colores del verde” que cantara Raimon al País Vasco.

A nuestra espalda el imponente paso de Ventas de Zafarraya y delante, a tiro de piedra, El tajo del Torcal.

Nos aproximamos al borde cuando ya el Sol estaba cerca de su ocaso, Delante de Nosotros, hacia el poniente, nos sorprendía el impresionante paisaje que desde allí se dominaba. Quedamos de pié por un rato anonadados por el espectáculo de aquella infinitud: líneas de montañas al contra luz entre las que se colaban los rayos anaranjados del Sol iluminando las colinas protuberantes del valle ya en sombra.

Intentamos balbucear los típicos comentarios que se hacen ante una visión semejante. Pero entendimos que aquello no era para hablar y decir tonterías que pudieran enturbiar lo mas mínimo aquel inmenso instante. Quedamos en silencio.

Nos sentamos en sendas rocas, uno frente al otro y comenzamos a escudriñar el suelo que teníamos delante, bajo nuestros pies: palitos, piedrecillas, pequeñas plantas, una hormiga que cruzaba, y a comentar sobre lo que veíamos, sobre lo que dicen los científicos en cuanto a la vida, bla, bla, siu, siu.

De pronto nos miramos y rompimos en una carcajada de alegría contenida a dos pasos del llanto. Ambos supimos en ése instante lo pequeños que éramos...

Y sin embargo aquí estábamos después de miles de años,en los que el planeta para el hombre se había ido poco a descifrando.

Como un enorme crucigrama en el que todo está ya escrito pero cuyas palabras tenemos que descubrir.Por unos momentos,mientras la caída de la tarde iba desdibujando los contornos de las rocas imaginé la caverna,esa primera forma homínida de buscar refugio.Ese momento en el que la salida del sol o la llegada de la luna,las lluvias,el eje de los planetas,ese momento en el que desconocíamos todo.Ese momento en el que salir a la oscuridad suponía un profundo desafío.El peligro de ser devorados,engullidos por cualquier animal o por cualquier fuerza desconocida de la naturaleza.En este recorrido hemos buscado explicaciones que nos abrigaran con sus certezas,¿por qué sale el sol cada día?¿Lloverá ?¿Qué significado tiene la existencia.?Ciencia y religión han recorrido este camino ,no en colaboración y complementariedad sino a través del enfrentamiento.Y el humano ha ido despedazando su intelecto mientras cada una de estas fuerzas contrapuestas ha ido tirando de su conciencia en sentidos opuestos.

Decidimos que había llegado el momento de volver,la noche extendía su manto suavemente,pero en cualquier momento podía ser ya noche cerrada. Caminamos en silencio un buen rato.

Atrapados en nuestros pensamientos,orgullosos de sabernos a salvo,tal vez del camino recorrido pero expectantes por todo lo que aún queda por hacer.

Begoña Ramírez

 

 


 

PRINCIPIO ABIERTO-9 (Begoña Ramírez - Lola Carmona)

Los días se siguen sucediendo unos a otros ,y se siguen mezclando de forma natural el campo y el mar,marcando el carácter de sus gentes,doblemente precavida,no se debe uno de fiar de la mar,ni adentrarse sin ser un poco experto en los misterios de la montaña.Así es que aquí se desconfía al diestro y al siniestro,y estas gentes te escrutan con la mirada como intentando buscar el misterio oculto que pueda encerrar cualquier gesto o palabra.Como es inevitable contener el cauce de un río,el amor sigue impregnando el ánimo de los nuevos púberes.A veces el amor encierra sus engaños y una pasión confundida puede conducir a la autodestrucción.

En una zona resguardada del sol y la excesiva intemperie en otras épocas menos calurosas,se cobijan los más viejos.A dejar pasar el resto de sus días, al tiempo que contemplan el transcurrir del pueblo y sus gentes.Atisban desde aquí al forastero y al lugareño,comentan los pequeños y grandes acontecimientos ,hacen censo de nuevas bajas ,encarado todo esto con el filtro del carácter de cada cual.Juan sigue siendo un viejo dicharachero,para el que que la vida no se bebe a sorbitos sino a grandes tragos, a manos llenas,cogiendo lo que te pertenece o luchando si hace falta por conseguirlo,decidido a seguir exprimiendo el tiempo,el que ya vivió y el que aún le queda.

Rafael es menos alegre,ríe si hay que reir pero sopesa sin querer y queriendo cada cuestión,viendo el pro y el contra,cauto,a veces reservado,amigo de melancolías con razones y sin ellas.

Manuel no puede definirse porque él tampoco lo ha hecho a lo largo de su vida,ha ido de aquí para alla´según le han empujado los vientos ,con el único norte de su mesa camilla,en la que lo espera puntual su esposa,con la sopa caliente y la cabeza aún más.Y luego Esteban y Tomas y Angel,que nunca hizo honor a su nombre.Todos se reúnen cada mañana y cada tarde,a charlar y a mirar, porque la vida también se mira.Y ahora que miran comprenden tal vez más cosas de las que antes creían comprender,y no parecen tan importantes asuntos antes esenciales,y es hermoso despertar ahora y comprobar que aún puedes levantarte y ver el sol ,y sentir la brisa y que tus pies te sigan llevando aunque más cansados a donde quieres que te lleven.y comprender de repente que la vida es sólo tiempo y que ese tiempo se acaba.Y tal vez comience otro quién sabe ,nadie ha vuelto para contarlo.A lo mejor no puede contarse,ha de vivirse como casi todo,aunque nos empeñemos en contar.

Aurora los contempla desde su ventana a veces,,los contempla hablando o sumidos en el silencio,mirando al que pasa o cruza,discutiendo si acaso por cualquier tontería.

Últimamente siente Aurora cierto alivio al salir a su ventana y ver que siguen allí,que acuden puntuales a su cita,que sólo lo peor puede ya detenerles.Algunos parecen haber descubierto algo fundamental porque mueven la cabeza complacidos al tiempo que sonríen bobamente.En las tribus los más viejos son los consejeros,la experiencia no puede ser sustituida por ningún manual. Esto lo sabe Aurora,por eso encuentra ultimamente especial complacencia en observar a los observadores.

Hoy Juan parece más animado si cabe que de costumbre.Relata un suceso de su primera juventud y le brillan los ojillos al tiempo que cuenta su rescatada anécdota del mar del olvido.

Sí... nos habíamos perdido-cuenta Juan entusiasmado-pero algo mágico sucedió de repente,y dejamos de sentir angustia por lo que pudiera pasarnos...


 

Y conforme desaparecían los miedos, empezábamos a sentirnos libres y ya no era posible hacernos daño, pues ahora éramos dueños de nuestro destino.

 

 

FINAL ABIERTO 3 (Begoña Ramírez-Mari Carmen Martínez)


Cuando llegó  la noticia, todos se miraron con cara de incredulidad: ¿sería cierto? De ser así, sus vidas iban a cambiar como apenas podían alcanzar a imaginar.

Había que asumirlo: nada volvería a ser como antes: sus vidas cotidianas, sus pequeños y grandes intereses, sus inquietudes, pasarían, en unas horas tan sólo, a formar parte del pasado.

Claudia fue la primera en hablar.

-Estamos aquí reunidos para tomar una decisión importante. Como sabréis esta reunión se ha convocado a petición de las autoridades mundiales y como grupo de expertos debemos decidir  que hacer.

Evidentemente toda la información que se vierta aquí  será alto secreto y para asegurarse de ello la organización nos invita amablemente a que llevemos puestos permanentemente transmisores de sonido, movimientos y pensamientos.  Los que crean que no puedan soporta la presión de estar aquí  encerrados durante el tiempo necesario, a pesar del  esmerado estudio de perfiles que se utilizado para la selección, pueden, si quieren, abandonar la sala en los próximos 10 minutos...

Paramos para un café in sitú. 

De las mesas surgieron termos con agua, café, té, leche y bollería por un mecanismo de ascensor y se colocaron estrategicamente frente a cada invitado... Se podía escuchar un rumor de fondo de los participantes cuchicheando entre si.

La mayoría se conocían por correos intercambiados o publicaciones compartidas, otros eran totalmente desconocidos entre si, ya los presentarían más adelante.

La buena estrategia de Claudia de ofrecer el café  antes de entrar en materia estaba haciendo que los allí reunido fueran hablando entre ellos  intercambiando saludos e información, ya que habían llegado por separado y sin saber absolutamente nada del objetivo de aquella reunión misteriosa. 

Nadie abandonó la sala, la inmensa sala redonda de reuniones con toda la tecnología imaginable, y la no imaginable también, al alcance de la mano de Claudia.  “-Retomamos la reunión por favor... Desaparecieron los enseres del café y sobre las mesas sólo quedaron bellotas  precintadas con agua y vasos.

-Darían Alonso, responsable del programa mundial de investigación astrofisica tiene la palabra. Gracias Claudia. En primer lugar agradecerle a todos ustedes que permanezcan aquí, no se esperaba menos dado sus trayectorias personales y sus niveles intelectuales. En segundo, comentarles que el asteroide 7542  hará  impacto con la tierra en poco menos de 5 meses...No tenemos, contrariamente a lo que se ha visto en las películas Argamenon o 2012, la posibilidad ni de desviarlo de su trayectoria ni de fraccionarlo y mucho menos de hacer embarcaciones ni espaciales ni acuáticas para salvar a nadie. Eso es ficción y como de costumbre la realidad va a superar la ficción. De salvar material genético y otras obras de arte se encargan los compañeros de criptografía, no es de nuestra incumbencia. 

Luego no estamos aquí para tomar decisiones de tipo técnico sobre que hacer con el asteroide, ni nuestro futuro, sino para decidir si se lo contamos a la humanidad y en que términos, de ahí el perfil de todos ustedes, mayoritariamente antropólogos, filólogos, psicólogos...  El silencio se podía cortar a cuchillo en la sala.  Claudia apretó un botón y la inmensa pantalla panorámica semicircular de la sala de reuniones de Quantico se abrío. 
Miró a Umberto Eco de soslayo y se guardó el suspiro y el gesto que querían salir de su boca: Cualquiera de los allí presentes podría traducirlo con sus conocimientos de comunicación no verbal ... sólo Darían, Umberto y ella sabían que era un simulacro... Ardua tarea les quedaba por delante, pero vistas las fechas era importante. 

Quantico 15-de febrero 2012

(Mari Carmen Martínez)


 

FINAL ABIERTO 3 (Begoña Ramírez-Alicia Gaona)

Cuando llegó la noticia, todos se miraron con cara de incredulidad: ¿sería cierto? De ser así, sus vidas iban a cambiar como apenas podían alcanzar a imaginar.

Había que asumirlo: nada volvería a ser como antes: sus vidas cotidianas, sus pequeños y grandes intereses, sus inquietudes, pasarían, en unas horas tan sólo, a formar parte del pasado.

Claudia fue la primera en hablar . . .

  

Como haremos para manejarnos con solo dos sentidos si ahora tenemos cinco y el mundo va como va? Nadie pudo responderle la intensión de sus gobernantes era justo esa, que aprovecharan lo que tuvieran, ya demasiados años habian gozado de los placeres de la vista, el oido, el tacto, el gusto y el olfato dandole poca  utilidad y dejando que se atrofiaran. Para mas arbitrariedad ni siquera les daban a elegir, para hacerlo mas democratico lo hacían por sorteo.

Si por lo menos a ella le tocara en suerte la vista y el tacto, podría seguir viendo las maravillas que aun albergaba el mundo y la calidez de las caricias, claro ya no podría deleitarse con la musica, ni los sabores y aromas de cada día, quiza fuera mejor así, a lo que te toque, a veces era muy dificil elegir.

Si eligiera el oido y la vista, cualquier persona pensaria que se sentiria casi completa, más no era  así, como podria prescindir del tacto? de sentir el calor y el frio, la suavidad y lo rugoso?

En fin que a pesar de lo mal que lo llevabamos el ser humano hombres y mujeres eramos casi perfectos, ella no creía que se solucionara nada haciendonos pasar penurias, quedamente empezó a llorar ante la impotencia de lo que sucedería.

Claudia, Claudia, una voz martillaba sus oidos, ohhhh eso lo había conservado, también sentía el aroma del cafe recien hecho, la mano aspera que la sacudia suavemente para ........ abrió lentamente los ojos y allí lo vió como todos los dias, evidentemente habia sufrido una pesadilla, por suerte y como todos los dias había despertado y lo había hecho con los cinco sentidos, en su cama, en su hogar.

Alicia Gaona

 

 

FINAL ABIERTO 3 (Begoña Ramírez-Nekovidal)

Cuando llegó la noticia, todos se miraron con cara de incredulidad: ¿sería cierto? De ser así, sus vidas iban a cambiar como apenas podían alcanzar a imaginar.

Había que asumirlo: nada volvería a ser como antes: sus vidas cotidianas, sus pequeños y grandes intereses, sus inquietudes, pasarían, en unas horas tan sólo, a formar parte del pasado. Claudia fue la primera en hablar:

Sí, esta es la firma del jefe, estoy segura, y el texto no deja lugar a dudas: tras esa extraña letanía de arrepentimiento, dice querer devolvernos la plusvalía que obtuvo de nuestro trabajo desde que su padre fundó la empresa. Lo he calculado y los que llevamos más tiempo trabajando aquí recibiremos más de un millón de euros cada uno. Todo resultaba especialmente extraño al recordar el reajuste de plantilla hecho unos meses antes, a pesar de los buenos resultados económicos de la empresa. En ese instante entró el Sr. Golbert, con una extraña sonrisa en los labios, algo poco habitual en él, y dirigiéndose a los representantes sindicales de sus trescientos veinte empleados dijo:

Sé que ya han leído todos mi carta, ¿alguna pregunta?” “Sólo una”, respondió rápidamente Roberto:“¿Es cierto cuanto se dice en la carta?” Colbert guardó unos segundos de silencio, miró a quien había formulado la pregunta y, al tiempo que se marchaba, dijo en voz baja:

¡Qué curiosos son ustedes los obreros! La respuesta a su pregunta la encontrará, simplemente mirando la fecha de la carta. Y no olvide sonreir, caballero . . . Así lo hicieron, y comprobaron que la fecha era 28 de diciembre, dia de los Inocentes en España, mdonde es tradición hacer bromas.

Durante días Colbert fue el único ser sonriente por los pasillos de la empresa, y su sonrisa resultaba hiriente para cada uno de los empleados con los que se cruzaba. Hasta que, justo ocho dias después, el día de Reyes, parecieron invertirse los papeles, siendo la avinagrada cara de Golbert la única no sonriente entre decenas, que no podían evitar la risa mientras observaban, desde las ventanas, el afán con que los bomberos intentaban sofocar el incendio que devoraba el reluciente y recién estrenado Rolls Royce del Sr. Colbert . . .

Nekovidal 2010 – nekovidal@arteslibres.net

 

 

 

INTEGRISMO

Cuando por fin comprendió que el planeta se escapaba a lo que su nivel de conciencia podía alcanzar , buscó refugio en la pequeña grandeza de su propia vida. Minúscula,microscópica desde el resto del universo y en cuyos diminutos entresijos se desarrollaba el guión de su propia vida. Ese laxo de tiempo igualmente diminuto comparado con la eternidad. Entendió de repente muchas cosas,como por ejemplo que la creación se repetía cada día a sí misma en cada nuevo nacimiento.

En el brote nuevo de cada hoja derribada por el viento de otoño, en el fondo de tu alma cuando por fin la encuentro plena y grande como la naturaleza misma.

Busco entre mis raíces como lo hace cada árbol. Entre ellas hallo entrelazadas

los restos que cada una de las herencias ideo´lógicas que han servido de tierra abonada en la que han crecido nuevos brotes.

Hubo un tiempo en que convivieron pacíficamente el islam,el cristianismo,el judaísmo,y hasta las religiones paganas. El integrismo cristiano,que el tiempo fue trasformando en integrismo católico contribuyó a que esta convivencia pacífica se tornara intransigencia. En España ese integrismo católico se instauró nuevamente

con la llegada del fascismo y el nacional catolicismo. Era obligatorio el velo para entrar en las iglesias y los derechos de la mujer se relegaron a la dependencia total de los hombres,perdiendo toda la potestad sobre su propia vida después del matrimonio. Una situación muy parecida a la que se vive hoy en algunos países árabes. El integrismo no es pues nuevo,ni exclusivo de un determinada religión. El integrismo supondría más bien una forma de pensamiento en la que la  intransigencia y el desprecio por todo lo que es diferente se alzan como déspotas reyezuelos.
 

Begoña Ramírez

 

INTEGRISMO

El integrismo ideológico llevó a España a una guerra civil en el año 1936 .En cifras

los muertos se calculan en unas 540.000 personas, cada una de ellas con una historia personal y una vida propia. Familias enteras quedaron destrozadas, divididas, exiliadas o aniquiladas. El olvido será lo único que cerrará las heridas aún abiertas.

Cuando no se puede entender ni perdonar, el olvido se convierte en la salida traidora que convierte a su paso el recuerdo en una fugaz silueta que poco apoco dejamos de reconocer .Una silueta que se va difuminando ,hasta desaparecer por completo. Ese olvido perpetua la impunidad y deja como único juez posible el peso de la propia conciencia.

Aquella mañana de Julio del 36 la vida de Alfonso, al que sus padres habían puesto este nombre en honor al rey, cambió inesperadamente.

_-No me hables de alzamientos ni hostias, que con la que tengo en casa ya tengo bastante,¿Quién me lo iba a decir a mi Dios mío? Un fiel cristiano como yo amante de su familia.

Su mujer, Hortensia, se había fugado esa misma mañana con el maestro del pueblo.

-Y encima con un rojo, si es que son todos iguales ,unos libertinos pervertidos.

-Cálmate hombre-terciaba su amigo Ignacio-a lo mejor vuelve.

-Que no hostia, a esa desgraciada no quiero volver a verla.

-Bueno-proseguía Ignacio intentando calmar a su compadre-reconoce que tú tampoco ere un angelito. Tú también la engañabas. Todo el mundo sabe que en la capital te ibas de putas.

-Pero tú de qué parte estás, irse de putas no es engañar a la mujer. Eso es otra cosa.

-A lo mejor ella no lo entendía así.

-Las mujeres de lo único que tienen que entender es de la casa.¿Acaso no la trataba bien? Seguro que ese maestrillo le ha calentado la cabeza con palabrería de esa que aparece en los libros. Poemitas y cosas así. Para meterla en su cama ,menudo cabrón y encima se la lleva. Ahora que te juro que esta me la paga ese maestrucho.

Si es que este país no tiene remedio, la moral está perdida, Franco es el único que nos puede salvar de esta herejía.

-Cálmate Alfonso...

-Si es que esto se veía venir, que todos somos iguales .Pero a quién se le ha ocurrido semejante majadería. Siempre ha habido ricos y pobres.¿Acaso soy yo igual que nuestro Rey, aunque lleve su mismo nombre?.

Hortensia que parecía más joven y estaba más guapa que nunca acariciaba el pelo de su amante ,que la miraba a los ojos con preocupación.

-Menuda coincidencia-susurraba …

-No te preocupes saldremos de esta.

-Ya pero ahora todo ha cambiado, lo mejor será que vayamos a casa de mi hermana.

Yo se lo explicaré todo. Hay que ganar tiempo y enterarse bien de qué es lo que está pasando.

Hortensia era una mujer lista, aunque no entendía mucho de política. Pero le gustaba todo ese aire de libertad que se podía respirar desde que el Frente Popular ganó las elecciones. En el pueblo había mujeres que habían participado en mítines y ella las escuchaba con una mezcla de envidia y orgullo. Aunque en el ambiente algo presagiaba que aquello no podía durar, demasiado para un país en el que los curas y la monarquía gobernaban desde siglos. Por eso en el fondo se alegraba de que el alzamiento militar que ya se presagiaba los hubiera sorprendido en medio de su propia huida,de su propia contienda personal.
 

Begoña Ramírez


 

EL SECRETO DEL SOLITARIO

No puedo explicarlo ni demotrarlo pero sé que hay algo más de lo que conocemos,lo intuyo.

Aunque la intuición no tiene nuinguna validez en ciencia estoy convencido de que lo que

llamamos intuición está poblado de un conocimiento ancestral que ha pasado a nosotros

a través de generaciones,como ocurre con el parecido físisco.

En mi antigua casa un vecino tenía exactamente los mismos rasgos que uno de sus tatarabuelos.

Después de tres generaciones,esos rasgos genéticos latentes se habían decidido a cristalizar,movidos quizá por la misma paradoja que rige el resto del universo.La paradoja y la contradicción rigen el desarrollo de nuestro mundo y el de nuestra propia vida.Por ejemplo, nunca pensé que trabajaría en una oficina ,rodeado de papeles todo el día y donde lo más parecido a una aventura es tener un filtreo con Raul ,el interesante de turno y que a su vez ya ha se liado con  media oficina .Creo que su éxito radica en que siempre está pendiente de sí mismo y eso desconcierta al género femenino.Ana se sienta en una de las mesas cercana a la mía.Parece muy reservada,pero sin embargo cuando entablas con ella una conversación te das cuenta de que sabe hablar de todo con conocimiento y delicadeza.

Simplemente sólo habla cuando tiene algo que decir,no como el resto de mis compañeros que parece que hablan sólo para darse cuenta de que tienen voz .Y de lo bien que suena.

También está Miguel, siempre sonriente , la estampa de la afabilidad,y sin embargo alguien me contó que se había obsesionado con su antigua novia y la perseguía, y que incluso tenía una orden de alejamiento.Esto lo podía haber pensado de Juan que parece un chulito de barrio siempre fanfarroneando y éste, sin embargo, resulta ser al parecer un ejemplar papá siempre pendiente de sus retoños.Las cosas no son siempre lo que parecen,al igual que las personas tampoco somos lo que parecemos o lo que creemos que somos.Yo mismo parezco un tipo tranquilo,pero en cuanto pruebo el alcohol mis neuronas se dan la vuelta y me sale el tipo peleón siempre a pleito con el resto del mundo.Sé que me califican de solitario.Para ellos soy el típico solitario.

Sin embargo mi mente siempre está lejos en cualquier país distinto al mío ,rodeado de gentes de otras culturas,empapado de otras influencias.Apurando el vaso de nuevas experiencias.Oliendo otros olores ,saborenado otros sabores,escuchando otras lenguas,mirando otros paisajes.Ellos no saben que vivo también pegado a un recuerdo.Que nunca estoy solo.Cada día salimos de casa ella y yo.

Sölo que no la ve nadie.No pueden, porque la llevo conmigo,acomodada en un espacio de mi pensamiento.Abrigada por otros pensamientos ,protegida por el recuerdo.Y nos llevamos de maravilla hasta que algún día ese recuerdo se revuelve en mi interior y se pone pesado y no me deja pensar en otra cosa.Y tenemos que pelearnoa para que me deje en paz un rato.Tengo derecho a pensar en otras cosas le digo.Y ella se enfada y tuerce el gesto.Entonces me asalta algo parecido al odio y me gustaría poder arrancarla de mi, desposeerla, arrojarla fuera para siempre.

Entonces alguien pasa a mi lado y me dice “pareces cansado chico”,y yo lo miro y pienso

que sabrás tú” .Si cada uno de nosotros es como un cofre lleno de secretos y tesoros y miserias y sólo logramos adivinar lo aparente.
 

Begoña Ramírez


 

LA VISTA

Me ofreces la visión del mundo. Por ti son azules el cielo y el mar,y amarillo y marrón el otoño. Grises los días de lluvia, blancos los pueblos de Andalucía; sinuosas las montañas; amarillo el sol y blanca la luna.

A través de ti penetran en  mi interior los colores del mundo. 

Begoña Ramírez

 

 

 

EL SECRETO DEL SECRETARIO

Decía un sabio que la fortaleza de espíritu no supone la ausencia de debilidades sino la conciencia de las mismas y la lucha constante por superarlas. En esta lucha nada más difícil que no traicionarse a uno mismo.

La maldad se dio cuenta de que necesitaba un opuesto para tener sentido, y dejó manar de un pequeño manantial unas pequeñas gotitas que regaron el corazón de los hombres y de ahí surgió el bien. En algunos corazones se hizo tan fuerte que la maldad se arrepintió de haber dejado correr ese pequeño manantial, pero ya era demasiado tarde. Aunque débil, la bondad se había abierto camino y ya nada podía detenerla. Frente a su opuesto, la maldad recobraba sentido, pero se sentía menos fuerte que antes porque parte de su poder lo ostentaba el bien. En su vida diaria muchos hombres han

Dejado vencer el mal en sus corazones. En otros hay una lucha constante entre ambas fuerzas. Unos pocos han conseguido un equilibrio entre ambas...En los que el bien se ha impuesto de forma total, el dolor ante las injusticias, los crímenes, abusos, extorsiones ,manipulaciones…..es a veces tan intenso que sólo lo mitiga la compañía de otro corazón ,que comprenda que acompañe, que entienda. En otros casos, nos entregamos a la autodestrucción creyendo que así destruimos el monstruo, cuando en realidad le hemos entregado una victoria más.

Si nos rendimos, la maldad gana un trocito.

Cada vez que traicionamos esa parte de nosotros que nos conecta con el bien, la maldad gana. 


Begoña Ramírez
 

 

SI YO FUERA RICO

Siempre había pensado que si alguna vez era rico intentaría paliar algunas de las muchas injusticias que se producen a diario en el mundo. Para mi sorpresa ese día llegó de la mano de un boleto de la lotería nacional. Siempre había visto en televisión esa gente brindando con champaña en la puerta de la administración de la lotería. En mi caso ese brindis nunca se produjo porque mi teléfono comenzó a sonar minutos después de que se cantara el gordo y aún no ha parado. Me llamó incluso una tía que hacía al menos 20 años que no veía y que se había enterado a través de un familiar.

El dinero ha volado, nada más fácil que gastar cuando se tiene.

Lo malo es volver a lo de antes cuando has caído de nuevo en las redes del juego. Curiosamente había dejado de jugar. Pero no supe resistir la tentación con el bolsillo repleto. Por supuesto no he realizado ninguna de las hazañas solidarias que pretendía hacer. Y este maldito teléfono sigue sonando a pesar de que hace ya meses que estoy en bancarrota. 

Begoña Ramírez

 

 

LA VENGANZA DEL TESORERO
 

Nevaba; las pequeñas bolitas de nieve caían pausadamente sobre su cabeza.

Se sentía calado hasta los huesos, no sentía ni las manos ni los pies y la media hora que supuestamente separaba la casa de la carretera se le estaba haciendo eterna. Finalmente había tenido que dejar el coche en el arcén y proseguir a pie hasta la casa, La intensa nieve lo había complicado todo,

Ella nunca le comentó  lo del refugio en la montaña, como en tantas otras cosas tuvo que utilizar sus dotes detectivescas y su fina intuición

para descubrir por fin su escondite .Esperaba encontrarlos juntos y acabar de una vez por todas con toda aquella  farsa. Ella lo había seducido con el único propósito de que hiciera un desfalco en las cuantiosas cuentas bancarias que su esposo tenía. El trabajo no debía dejar rastro visible, y para eso se hacía imprescindible la total entrega de un buen tesorero. Lo que ella no le contó es que finalmente huiría con su amante y no con él, como ingenuamente había llegado a pensar en el par de citas que habían tenido y a las que  y.  él se lanzó como un perro hambriento, ,obteniendo por parte de ella una entrega rápida y casi tan fría como ese hielo que ahora le calaba los huesos.

Sólo se encontraron en dos ocasiones, en la primera quedaron en un hotel a las afueras de la ciudad que ella misma se había ocupado de buscar. Llegó puntual a la cita pero con mucha prisa; al parecer la esperaba su marido para una cena oficial. La entrega fue fría y apresurada, apenas lo dejó tocarla y él que llevaba varios meses soñando con aquel encuentro fue tan rápido que cuando se dio cuenta ella ya se estaba vistiendo de nuevo.

En la segunda ocasión se había preparado para que todo fuera más pausado, pero ella llegó tarde y con las mismas prisas de la primera vez. Aunque consiguió que se desvistiera para él pausadamente. La observaba tumbado en la cama mientras ella dejaba caer su abrigo en el suelo, luego se fue quitando lentamente las medias que cayeron también con la suavidad de una pluma en la moqueta de la habitación de hotel, abrió la cremallera de su vestido y dejó que la contemplara .

Ahora sabía que lo habían utilizado ella y su verdadero amante para huir juntos. Que sólo había sido un peón en el juego, que luego se sacrifica sin más para continuar la partida.

Al fin vio aparecer la silueta de la casa a través de la nebulosa de la nieve.

Se apreciaba luz en la ventana de abajo y salía humo de la chimenea, los sorprendería juntos. Ya nada tenía que perder, su flamante puesto de tesorero oficial quedaría en entredicho cuando se terminara por descubrir el desfalco. Calculaba que en cuestión de semanas los sabuesos de la empresa ya estarían tras la pista. Lo mejor era terminar cuanto antes. Rodeó la casa

buscando el mejor punto desde el que otear su objetivo .Allí estaban, abrazados delante del fuego, mientras él la acariciaba.

Sacó la pistola de la chaqueta y con las manos temblorosas empuñó el arma, los mataría de un certero disparo.
 

Begoña Ramírez

 

 

UNA MIRADA AL MAR
 

Por Begoña Ramírez Joya
 

Lanzo una nueva mirada al mar, camino despacio contemplando con entusiasmo esa inmensa mancha azul que inunda mis sentidos, que me

transmite la grandeza y enorme belleza de la naturaleza, de la tierra.

Un ser vivo que lucha como nosotros por mantener su equilibrio, que

responde a las agresiones de su entorno. Una leve brisa acaricia mi rostro y no puedo evitar una pequeña punzada de nostalgia en mi estómago. A veces parece que el mar nos llama como si aún fuéramos peces y en parte todavía le perteneciéramos. Encamino mis pasos hacia el centro de la ciudad, y allí los bares se encuentran abarrotados, la ciudad bulle en sus entrañas y busco refugio en un pequeño local que trae a mi memoria la

bohemia parisina .Me acomodo en rincón algo apartado pero agradable.

Desde mi estratégica posición veo a la gente que entra y sale, a los que ya han consumido su tiempo, a los que buscan saciar su hambre. Un par de tipos llama mi atención, su atuendo desaliñado contrasta con el del resto de la clientela. Se acomodan en una mesa cercana a la mía. El más joven parece estar hambriento, tal vez una noche de juerga ininterrumpida o tal vez quehaceres más inconfesables. Me aventuro a pensar que son chaperos.

Algo en su aspecto me ha inclinado a este pensamiento; incluso puede que se trate de una pareja que realiza de forma ocasional este tipo de servicios para salir adelante. La realidad posee diversas capas, espacios en los que cada uno de nosotros se mueve; capas que a veces se mezclan, se tocan,

que asaltan nuestra retina y nos hace partícipes de una postal que no es la que estamos acostumbrados a ver. En los escasos metros de cualquier local, se pueden mezclar de forma totalmente azarosa.

Adivino en esta pareja de amigos o de amantes, un cansancio cercano al tedio. y ese tedio inunda mi ánimo por unos instantes. Por las miserias de nuestro mundo que se entrelazan con sus grandezas y nos dejan en el paladar un regusto agridulce De manera incansable y a veces inconsciente busco el sentido de toda esta realidad y más aún el de mi propia existencia.

Rastreo las posibles señales en una senda difuminada en la que a veces un pequeño destello da sentido a todo. Cada vez me angustia menos esa búsqueda, voy adivinando poco a poco que encierra en sí misma su propio secreto.

 

 

La despedida

El guitarrista de la esquina

Molinos de viento 

 

Lo veo marcharse mientras lanzo mis manos al aire para agitarlas con todas mis fuerzas; como si fueran las aspas de un molino de viento, mientras el guitarrista de la esquina acompaña la despedida con una triste canción. Cuantos recuerdos se arremolinan de pronto en mi cabeza, mientras el barco comienza a moverse en el mar como un gigante pesado al que le cuesta vencer la resistencia del agua.

Desde el principio sabíamos que llegaría el momento de la despedida.

Anoche mientras ahogábamos en alcohol la incertidumbre de la partida me di cuenta de que Alfredo no quería marcharse y que a mí tampoco me agradaba la idea de perder a mi nuevo amigo. Ambos trabajamos para la misma  multinacional

Y cuando lo trasladaron aquí me lo encomendaron para que lo ayudara a integrarse realmente no necesitó mi ayuda, porque Alfredo es sin duda de esas personas que encuentran acomodo en cualquier lugar y que se gana fácilmente la simpatías de la gente. Casi puede decirse que me ayudó él a mí pues aunque llevaba ya casi dos aquí antes de su llegada a mí sí que me cuesta asentarme en los nuevos lugares y mi carácter reservado tampoco ayuda a los demás a conocerme.

Me encuentro sin embargo a gusto con mi perfil de hombre triunfador, algo pagado de sí mismo, sin compromisos estables, amante de la buena mesa, los buenos vinos y los líos amorosos pasajeros.

No creo que exista nadie en el mundo capaz de aguantarme; además soy demasiado vanidoso para querer a alguien que no sea a mí mismo.

Y me siento feliz así, bueno a ciencia cierta no sé lo que es la felicidad pero sí podría decir que no soy del todo infeliz.

Cuando llegó Alfredo me cambió los esquemas. Mucho más extrovertido que yo empezó  a arrastrarme de fiesta en fiesta y he llegado a conocer en su corta estancia aquí a más gente que en estos dos años. A veces creo que todo ha sido una jugada de la multinacional para que termine de apartarme a este lugar. Las empresas hacen lo inconfesable a veces para tener a gusto a sus empleados estrella. Y sin duda mi trabajo aquí les agrada bastante.

Conozco ciertos aspectos turbios del negocio, y ya he recibido alguna insinuación de que hay que acompañar la vida con una familia, creo que no les agrada que sus empleados permanezcan en la soltería mucho tiempo. Incluso hay unas escuelas concertadas para los hijos de los empleados “fijos”.Toda una gran familia.

Ahora que Alfredo se ha marchado pienso si no lo habrán enviado para espiarme o para disipar la sospecha de una supuesta homosexualidad.

A veces es necesario quedarse para descubrir que lo mejor era haberse marchado.

Al igual que descubrimos que pesan más las cosas que no hacemos que las que nos obligamos a concluir.

Por un momento siento un hormigueo en mis pies, y el deseo de gritar con fuerza…….No te vayas. No me vuelvas a dejar aquí solo en medio de toda esta gente, a veces tan ajena. Siento que algunas miradas se posan sobre mí, mi gesto debe ser un poco extraño, algo angustioso, así que lucho por recuperar la compostura .Ha sido solo el vértigo de la despedida. Un nudo provocado por la sensación de pérdida. Atuso mis cabellos con las manos en un gesto mecánico, esto me ayuda a retomar el control sobre mí mismo.

Al fin y al cabo nos volveremos a ver pronto. Noto como la sensación de soledad se va disipando a medida que el barco va desapareciendo como engullido por el mar.

Begoña Ramírez

 

 

UN HOGAR EN EL MUNDO
 

Para una hormiga un hogar en el mundo puede ser de forma circunstancial una cáscara de nuez.

En el alfeizar de cualquier ventana, los estorninos hacen sus nidos. Ese hueco es su hogar en el mundo.

La pared de cualquier balcón puede servirle como hogar a una salmandra. Y en las aguas cenagosas de cualquier río encuentran su hogar las ranas.

Al abrigo de la lluvia un gato se instaló entre el hueco de unos sofás abandonados en la calle.

En ese rincón pegado a la lámpara, con un libro entre las manos se encuentra a veces mi hogar en el mundo.

Begoña Ramírez

 

 

EL MONJE

Levantó  la cabeza con parsimonia y sus ojos tropezaron con los míos; negros pero sin ningún fulgor ni aparente brillo como esperaba que trasluciera una mirada de estas características. Al fin y al cabo se trata de un monje y su conexión con el ente espiritual se da por sentada. Sin embargo su mirada me pareció triste y lejana. Como la de esa gente que a veces encontramos por la calle, desubicada de un lugar al que nunca sintieron pertenecer. Ni su presencia ni sus palabras me trasmitieron todo eso que algunas amistades dadas a la espiritualidad con manufactura me habían anunciado. Aquella persona me parecía no sólo de lo más vulgar sino a ratos incluso grotesca. Nunca he entendido bien por qué no nos basta creer en nosotros mismos y en los seres humanos en general por extensión.

Por qué siempre encomendamos el privilegio de la creencia en otros.

A este monje en particular lo visitaban diariamente montones de personas aquejadas de males del alma y del cuerpo. Le atribuían dotes de sanador del espíritu e incluso de dolencias que la medicina oficial no siempre acertaba a curar.

Me senté  en la sala de espera (porque visitaba a sus “pacientes “por riguroso turno) y una señora acompañada de su marido clavó sus ojillos

En mí  desde el primer momento. A su lado una muchachita muy delgada,

Aquejada de un desengaño amoroso que como supe después la había sumido en una tristeza de la que no lograban sacarla. Y otros tantos que como yo mismo abarrotamos una salita que ya se quedaba pequeña ante la demanda. También me habían informado de que no se cobraba, que solamente se recogía en una especie de hucha habilitada a la entrada la voluntad, es decir lo que cada uno considerara oportuno. Luego supe también que esa voluntad de la gente superaba con creces todas las expectativas y que “El monje” poseía inversiones en numerosos lugares de la tentadora costa. Cuando por fin llegó mi turno, pasé a otra sala habilitad como un pequeño despacho, decorada con sobriedad y en la que se encontraba el monje realizando al parecer unas oraciones. Cuando alzó los ojos y se cruzaron nuestras miradas supe por fin que algo no funcionaba como esperaba. Aquella mirada neutra me colocó a metros de distancia de él y me colocó casi en la puerta de salida a tiempo de salir huyendo.

“Disculpe” fue todo lo que logré decir, antes de escapar de allí con un precipitación que provocó cierto revuelo en la sala de espera.

Casualmente el otro día en la prensa encontré un pequeño artículo que se refería a un supuesto monje sanador al que habían detenido en una lujosa villa a las afueras de la ciudad. Al parecer convencía a sus fieles de que son los bienes materiales los que nos atan a las necesidades del cuerpo y nos alejan de la espiritualidad, por lo que los inducía a desprenderse de todos sus bienes que pasaban  a formar parte de una jugosa cuenta  a su nombre habilitada en Suiza. Su fortuna se consideraba ya astronómica. 
 
 Begoña Ramírez

 

 

LA VIDA

Frente a mi casa hay un descampado y en él un cartel que pone “prohibido arrojar basuras” .Los humanos tiramos nuestra basura en cualquier parte, con tal de que no esté en nuestra propia casa

El que la deposita en cualquier sitio puede  tener muy limpia su casa pero sigue siendo sucio y por añadidura, desconsiderado.  

A veces creemos que si nos portamos muy bien y somos buenas personas y ciudadanos ejemplares todo irá bien en nuestras vidas. A veces descubrimos que no es así y que

Una situación inesperada nos puede llevar al borde de otra situación que no podemos controlar. El ciudadano ejemplar de repente se descontrola y la ley de los hombres puede lanzar sobre él el peso de la justicia. Pero ¿es la justicia igual para todos los hombres? ¿Qué hace tanto asesino suelto porque se protege con dinero o con poder o con inmunidades de cualquier tipo?

Por definición si la justicia no es igual para todos no es tal por lo tanto vivimos en un mundo sin justicia.

Los estados mandan a sus cachorritos a sus guerras, para protegernos de innumerables peligros, pero ¿por qué llevamos matándonos toda la vida?

Las guerras son una constante en nuestra especie; nos defendemos tanto que a veces no queda tiempo para otra cosa.

Frete a mi casa veo las montañas, en el segundo derecha vive un anciano del que por lo visto sus hijos no pueden ocuparse. Lo cuida una muchachita al parecer dominicana.

Cuando termina de trabajar la recoge su padre. Me los he cruzado en el ascensor un par de veces. El suele preguntarle ¿Qué tal mi niña?, y me conmueve esa dulzura.

Los idiomas dan testimonio del carácter de sus gentes.

En el primero izquierda vive una dentista con su marido empresario y dos niños pequeños (niño y niña) guapísimos...Se podría decir que representan el prototipo de familia moderna.

Sin embargo en ella se atisba siempre, debajo de una carita bien maquillada, perfume de marca y colgantes a juego con el jersey, un atisbo de tristeza. ¿Qué fallará en ese modelo tan de revista?

Siempre me he preguntado por qué no viven en un chalecito adosado.

Hoy he visto a lo lejos a mi anciano vecino con su joven cuidadora, se le ve orgulloso, cogido del brazo de una muchachita tan joven y tan guapa. Parece decirles a todos “miradme parezco un galán de cine”.Aunque le cuesta mucho andar y su cuidadora tiene que hacer verdaderos esfuerzos.

Esta mañana se posó un pajarito en la barandilla, cuando intenté acercarme un poco salió volando con rapidez.

Lo vi cruzar el azul del cielo, batiendo sus alas, y subir suavemente y luego bajar un poquito y volver a subir.

Esa distancia con el suelo, esa perspectiva relativiza el tamaño de las cosas. Seguro que nuestros problemas cotidianos se verían más pequeños si aprendiéramos a volar sobre ellos. Venciendo así el peso de las emociones.  

Begoña Ramírez

 

 

NO ME DA LA GANA - LA RESPONSABILIDAD
 

Aunque no exista el tiempo y todo sea un eterno sin principio ni fin, las estaciones se suceden una tras otra y donde ayer era verano ahora es otoño, igual a todos los anteriores otoños del transcurso de nuestra vida. Esta semejanza quieta, este repetirse una y otra vez como la rueda de una noria en la que a veces se está arriba y a veces abajo, esta permanencia en forma de ley natural dota a la realidad de una sincronía en la que todo vuelve y se repite como la cadencia de la propia vida.

Ana se despertó  aquella mañana con la sensación de que todo seguía igual aunque todo hubiera cambiado. No me da la gana pensaba una y otra y otra vez. ¿Por qué he de asumir esa responsabilidad? ¿Por qué hacen cada día el recuento de las desgracias del mundo? ¿Qué puedo hacer yo, a parte de intentar cambiar por dentro? ¿Qué puedo hacer por toda es agente que muere a diario? ¿¿Y ante la injusticia y el crimen? ¿A qué viene tanta y tan variada información? ¿Por qué no hay un diario  de buenas noticias?

La noche anterior había tenido un sueño extraño, en el que alguien que no llegó  identificar le decía una y otra vez  “Despierta, despierta y vive, antes de que el otoño de la propia vida te alcance y así cuando llegue, puedas seguir viviendo con la experiencia acumulada”Despierta, despierta“; y así fue que se despertó pero empapada en un sudor frío y con una sensación de extrañeza en el alma.

Begoña Ramírez

 

 

UNA HISTORIA TERRORÍFICA

Quería arrancar  de su mente aquellos pensamientos pero no podía. En su interior bullía un ejército de fantasmas que atormentaban su ánimo y la hacían caer en la desesperación una y otra vez. El mundo se presentaba antes sus ojos como un lugar inhabitable poblado por seres monstruosos capaces de matar violar, mutilar, humillar, explotar…Buscaba desesperadamente la forma de encontrar un poco de luz y tranquilidad. No encontraba un rincón donde dejarse caer y sentir un poco de paz; como cuando en la inconsciencia de la corta edad se acomodaba en el sofá de la casa familiar y se sentía a salvo. Ahora no, ahora sentía constantemente ese vértigo que la amenazaba y presentía innumerables peligros agazapados en cualquier parte, esperando que bajara la guardia para devorarla. Comenzó las visitas a un especialista.

Se sentaba frente a ella y le relataba con voz entrecortada que todo le daba miedo, que vivía constantemente asustada, que no podía encontrar un solo minuto de paz. La especialista la miraba desde una auto-impuesta lejanía, apuntando de vez en cuando algo en un cuaderno de pastas duras y marrones, que le recordaba un antiguo diario que ella misma usó durante el tiempo de su adolescencia. La especialista miraba y escuchaba y luego le extendía una receta con las pastillas que debía tomar. Estas la mantenían en un estado de letargo en el que las horas transcurrían entre una especie de sueño y vigilia entrelazados.

Para vencer debía encontrar las fuerzas dentro de sí misma. Para vencer debía ser más fuerte que sus fantasmas. Auto imponerse a esa realidad atroz que se empeñaba en dibujarse ante sus ojos como la única posible. Se debatía entre la entrega a ese torrente de paz que a veces inundaba su ánimo o sumergirse en la vorágine de la rueda de la existencia que le exigía  un continuo estado de alerta, una competitividad desmedida, una buena dosis de agresividad, un sentimiento total y absoluto de soledad y aislamiento que de nuevo la conducían a aquel estado de desesperación. A veces se había asomado al pequeño balcón de la planta de oficinas en la que trabajaba y había sentido ganas de abrir sus brazos, aletear y comenzar a volar. Como eso pájaros que a veces veía sondeando el cielo azul.

Begoña Ramírez

 

 

LA MENTIRA
 

La mentira es hermana del egoísmo .En su nombre se ha hecho creer a los pueblos que las guerras sirven para defenderse de los enemigos, y los verdaderos enemigos siempre nos aguardan dentro de nosotros mismos.

Los beneficios de las guerras nunca han servido para alimentar a los pueblos ni mejorar sus condiciones de vida sino para engordar los bolsillos de los especuladores que son iguales en todos los lugares del mundo pues su vestimenta siempre es la misma: la codicia. En nombre de las patrias millones de personas han muerto; .Son sólo cifras en las páginas de la historia.

En nombre del amor, la mentira ha creado dogmas y religiones, que han promulgado el amor al prójimo a través de cruzadas, represiones y persecuciones a todo lo que es diferente. Y el amor ¿no consiste precisamente en la aceptación y la integración de lo que es diferente viéndolo como un enriquecimiento y no como una amenaza?

La mentira es el refugio de la falta de imaginación, siempre se puede construir algo mejor con imaginación sin necesidad de mentirnos a nosotros mismos y a los demás. 
 
 Begoña Ramírez

 

 

¿POR QUÉ FUMAMOS?

¿Se preguntará la piedra el por qué de su existencia? Los humanos necesitamos respuestas porque somos capaces de formular preguntas. Y esa capacidad es a la vez nuestra liberación y nuestra jaula. ¿Por qué fumamos? Pues aparte del enganche físico que por supuesto se produce, no podemos olvidar nuestra base bioquímica; se produce también la compulsión, es decir la repetición de una  acción de una forma incontrolada y la búsqueda de un supuesto placer en el acto de fumar. En este caso sería como en la mayoría cuestión de calidad más que de cantidad, es decir disfrutar del placer de fumar de forma controlada ¿por qué fumamos sabiendo que no es sano? No es sano fumar mucho, lo difícil es mantener a raya la compulsión, tampoco es sano comer demasiado, ni demasiada carne, ni demasiado pescado, podríamos decir que todo en exceso es negativo para nuestra salud. No me considero una defensora del tabaco, al menos no de ese que nos venden en cajetitas lleno de tóxicos. Pero el tabaco en sí mismo no considero que sea mas malo o menos que el café, el alcohol, los dulces, la comida rápida, y un largo etc.

Como en todo de nosotros depende.

Begoña Ramírez

 

LAS FLORES DEL CEMENTERIO – MALAS COMPAÑÍAS

 
La caída de la tarde había llenado de un rojo grisáceo el horizonte; el sol ya se había ocultado y una brisa más fresca de lo habitual evocaba la llegada del próximo otoño, despertando en los resortes de su memoria sensaciones ya conocidas.

Caminaba deprisa, hacía ya al menos una hora que debía haber llegado a su cita pero el funeral se había prolongado más de lo esperado. No tenía que haber cogido aquellas flores del cementerio, pero a ver donde encontraba él ahora una floristería abierta, y no podía llegar a su cita con las manos vacías. Además el ramo era de lo más bonito, seguramente alguna viudita reciente aún embelesada o algún hijo agradecido. Aunque esto último lo suponía poco probable. Los hijos por definición no son agradecidos. Se supone que el cumplimiento de las obligaciones no implica agradecimiento.

Al coger las flores no había podido evitar mirar de soslayo la foto que adornaba la lápida. Un señor de mediana edad, con gesto neutro. Casi le había parecido que lo miraba con reprobación, y tentado estuvo de pedirle disculpas a la foto.

Cuando llegó  por fin a las oficinas en la que lo estaban esperando el edificio lucía ya semidesierto. Por suerte parecía que sus interlocutores  lo habían esperado porque oyó ecos de conversación al final del pasillo.

-Siento llegar tarde-se disculpó- mostrando el ramo ya algo mustio por la carrera.-

-Qué  flores más bonitas-exclamó Sara.

Con las mujeres las flores siempre son un valor seguro.

-Bueno ya que te has dignado a aparecer podíamos empezar ¿no?

El que hablaba era Pablo, rudo y directo como siempre, no le gustaba andarse por las ramas.

-Un autentico hombre de negocios. Como ya sabes –prosiguió- te vamos a hacer una prueba de audición. Eso no implica ningún compromiso por nuestra parte. ¿De acuerdo?

Raúl asintió  con la cabeza, lo invadió de pronto un atibo de cansancio. Desde que se metió en la música frecuentaba muchas fiestas, para conocer gente y promocionarse.

Malas compañías la mayoría; al principio lo acompañaba Ana, su novia. Luego ella se fue desmarcando. Además ya no era como antes. Raúl ya no se sentía el mismo.

Ahora se sentía poderoso, dotado de un maravilloso don que lo convertía en alguien diferente, especial; muchas palmaditas en la espalda habían hecho aparecer en él una vanidad apenas disimulada, que lo cubría con un a capa de seguridad.

Pero esa capa se desvanecía cuando se quedaba solo, y en la desnudez de su soledad había empezado a beber demasiado.

Imaginaba imprecisos peligros, agujeros negros que pretendían engullirlo. Se sentía preso de una inquietud que no sabía describir.

A ratos esa angustia desaparecía y su alma encontraba un remanso, y una pequeña sensación de paz lo invadía, como esa pequeña brisa que refresca nuestro cuerpo en mitad de un calor asfixiante. Pero de nuevo toda esa angustia hacía mella en su ánimo y volvía el vértigo, la inseguridad, el miedo. Además las compañías, en este caso discográficas, no permitían a los autores como él expresarse como querían sino que lo llenaban de imperativos de mercado que no siempre entendía ni aceptaba.

Se colocó  los auriculares y se dispuso a realizar la audición, pero para su sorpresa de su boca no salió ni un solo sonido. 

 

Begoña Ramírez Joya
 


 

EL SER Y LA NADA


De repente me siento suspendida en el aire, como si flotara en el vacío, en estado ingrávido. Mi cuerpo se inunda de vacío, la nada.

Esa nada me sumerge como si me tragara. De vez en cuando un ruido impertinente me saca a duras penas del delicioso letargo.

Si la nada vence de ella comenzará a surgir de nuevo el ser.

Otro ser que también soy yo, pero que transita lugares diferentes y a la vez conocidos.

El mundo de los sueños.

 

Begoña Ramírez

 

 

SARA

El enfermo espera su “alta médica” como un preso anhela su libertad. Sara miraba a su padre de reojo y se hacía estas reflexiones, al tiempo que dejaba vagar su mirada por los rincones de aquella habitación de hospital; limpia y de decoración espartana, fría en su entraña, un frío interior que la calefacción parecía que intentaba aliviar. De los muchos despropósitos que nos acompañan en nuestra cotidianeidad, la impersonalidad de los hospitales- pensaba Sara- era  sin duda una de ellos, una impersonalidad sólo paliada por unas pocas plantas, hermosas, húmedas, colocadas en el mostrador de enfermeras y que con sus rojos y verdes recordaban la vida. Vivir, estar a salvo de la mentira, de la infamia, de la traición, del desapego, de la muerte... Estar a salvo de la propia vida, que en sí misma nos va matando como parte de su propio ciclo. Sara miró de reojo a su padre y le recordó de pronto riendo a carcajadas, sin miedo….. Ahora parecía empequeñecido enfrentado a su propia derrota, la de todos nosotros en nuestra lucha contra el paso del tiempo; y que no hace sino colocarnos ante la realidad de nuestra naturaleza cruel. En el televisor encendido diluviaban noticias de diferente índole, la subida de la cesta de la compra, la interminable guerra de Irak, un nuevo atentado de ETA… el precio de la vivienda, la caída de la bolsa… el mundo global.

  Zapeó  intentando escapar de tanto problema y se topó de bruces con un nutrido grupo de señoras y señores impecablemente ataviados, pero que se expresaban a gritos convirtiendo en un asunto de imperiosa actualidad el nuevo novio/a de no sé qué famoso, o la nueva casa u operación de cirugía… Escapó de nuevo y dos señoras con acento hispano intentaban averiguar el paradero de una tercera despechada por el amor de un tal Luís Alberto. Apagó el televisor agotada. Su padre se había dormido y pensó que era un buen momento para tomar algo en la cafetería. Se esforzaba por mantenerse contenta y sonreír, miró a través de la ventana, el día era claro y demasiado cálido para la época del año en la que estamos, al fondo se veía el mar desdibujando el horizonte, respiró hondo. La enfermedad que en realidad convive cada día con nosotros, la propia de nuestra sociedad sí –pensó– habitamos en un mundo enfermo que quizás en su agonía tome conciencia de sí mismo e intente redimirse. Ser o estar, habría sido la premisa del pasado siglo XX, es decir: involucrarse o mantenerse al margen. Ser o tener la del siglo XXI, recién estrenado. Tener por encima de todas lAs cosas, almacenar, amasar, protegernos de nosotros mismos a través de la propiedad. Amasar dinero, poder, influencias… amasar actividades, correr, no tener tiempo de pensar, ni de cuidar a los hijos, ni de disfrutar de ellos no tener tiempo para ser.

  Sara se despegó del ventanal con desgana y dejó vagar su mirada por los pasillos, gente que iba y venía. El rostro cansado de una anciana acompañada por varios familiares atrajo su atención por unos segundos, el zumbido del móvil la sacó de su momentáneo ensimismamiento. Carlos, su hijo mayor, un adolescente con el que a duras penas conseguía entenderse sin discutir, egocéntrico y en la encrucijada de no saber, niños golosos, ávidos de comérselo todo, pero con muy pocas ganas de esforzarse por nada.

  –Hola hijo, a las 8 estaré de vuelta, ¿qué tal las clases?

  –Ah, bien ya sabes, ¿y el abuelo?

  –Descansa ahora, he aprovechado para bajar a tomar algo, ¿todo bien?

  –Ya te contaré luego, este fin de semana es el cumple de Oscar y queremos hacer una fiesta; bueno, que igual nos quedamos por ahí, ya te lo explicaré mejor después.

  –De acuerdo. Luego lo comentas con tu padre.

  –No me gusta hablar con papá, no es tan comprensivo como tú.

  –Querrás decir que no es tan tonto como yo –le oyó reír con ganas y por un momento le reconfortó su risa, escandalosa y sincera.

  –Bueno mami, te veo luego, besos para el abuelo.

  –Se los daré de tu parte.

  Sintió  un pequeño escalofrío al quedarse de nuevo sola, en medio de aquel pasillo. Llegó por fin a la cafetería, se decidió por una mesa junto a la ventana; a su lado un par de médicos charlaban animosamente, uno visiblemente mayor que el otro, parecía aconsejarle a cerca de la profesión. El más joven le miraba con una mezcla de admiración y perplejidad abrumado tal vez, por esa muestra de camaradería. Sara pidió un café y un bocadillo y su mirada se perdió otra vez mirando hacia el exterior, allí dentro el tiempo parecía detenerse y tomaba una dimensión extraña al margen de toda realidad posible.

  El mundo repite su son en cada uno de nosotros. El curso de la vida se renueva igual a sí mismo, en nuestros hijos para los que uno no aspira más que a que encuentren un buen trabajo, alguien a quién querer y que le quiera, que puedan llegar a descubrir el timo, el engaño que encierra la propia existencia, es otra cosa. Para entonces quizás ya estén a salvo.

  Sara se revolvía inquieta en el asiento, desde hacía unos meses todo le parecía repetitivo y monótono. Un bajón circunstancial ante la enfermedad de su padre, se justificaba a sí misma. La madurez que le pasaba factura, recordándole que lo único que le podía salvar era su propia parcela de existencia.

  Imaginó  a su hijo, con hijos… sus nietos; la imagen le produjo una nueva sacudida de inquietud. Tal vez tenía un poco de ansiedad o estrés, todo tan frecuente en nuestros días. Pagó con rapidez inusitada y volvió a la habitación.

  Su padre se había despertado y una enfermera con gesto adusto le tomaba la temperatura.

  –Todo bien señor González, en dos días a casa –dijo queriendo mostrar algo de simpatía.

  – ¡Ah! Estás aquí –susurró su padre. Se le apreciaba el cansancio en las bolsas de los ojos, en el gesto inexpresivo.

  Por un instante le recordó aún joven, pero con cierto esfuerzo. Curiosamente a las personas las recordamos más jóvenes a través de las fotos, pero no con la instantánea de la memoria.

  Sintió  unos deseos enormes de regresar a casa y abrazar a Juan, y besarle y conducirlo al lecho, donde tantas veces se habían amado. Desnudarle poco a poco, casi con timidez, como si acabara de conocerlo o como si no le conociera. Hundirse en su boca densa y mordisquear sus labios carnosos, y entrelazarse en su lengua y fluir en su saliva. Perderse hasta dejar de ser, solamente sentir como tantas otras veces, cómo estallaba su vientre y su cabeza y entretanto balancearse y no pensar, sólo sentir, vibrar, amar.

Begoña Ramírez

 

 

EL OLOR DEL PARAÍSO - EN FUGA- EL GRILLO

-Despierte… ¿oiga me oye?...

Sí algo oía, desde muy lejos llegaba hasta sus oídos un susurro lejano que la llamaba para que volviera. Pero a Donde debía volver. Su sitio estaba allí, con los ojos llenos de azul mar y azul cielo, el cuerpo impregnado de tierra, y los sentidos borrachos de brisa del mar. Hacía un volcán en la arena con sus amiguitos circunstanciales, los acababa de conocer esa misma tarde.

Y se habían lanzado a la construcción ,transportando desde el mar a la arena cubos llenos de agua que a veces no llegaban a su destino porque a mitad de camino un traqueteo o un resbalón volcaban en la tierra antes de tiempo el preciado líquido. Agua, agua de mar y tierra. El olor del paraíso.

Sintió de nuevo en sus oídos el murmullo lejano que la llamaba-Oiga me oye? Pero tenía que terminar ese volcán y además estaba tan feliz allí con sus amigos.

De repente sintió como si todo su cuerpo se transportara ,una pequeña vibración resonó en sus oídos….Ahora podía escuchar perfectamente cómo le decían que tenía que reaccioanar. Sus ojos se abrieron lentamente y en una nebulosa pudo distinguirá apenas un rostro que se acercaba al suyo y volvía a repetirle Puede oírme? Dijo que sí con una leve inclinación de su cabeza, estaba mareada y se sentía muy cansada. ¿Dónde estoy?, preguntó.

-Verá ha sufrido un desvanecimiento..

Sí ahora empezaba a recordar; iba de vuelta a casa. Se paró de pronto en el escaparate de unos grandes almacenes y una pantalla superplana se desgranaba las noticias del día, salpicadas con algo de publicidad...

-Una maravillosa barbacoa para deleitarse con sus amigos en el porche de su jardín… Bueno primero habrá que tener jardín pensó. Un magnífico

Coche por sólo 48000 euros. No hay novedades meteorológicas. Temperaturas en ligero ascenso. Conflictos en china, represión militar, cumbre del G8, golpe militar en Honduras, nuevo caso de gripe A. De repente noto que la cabeza le daba vueltas y que sus cuerpo se hacía ingrávido. Su energía vital se dio a la fuga. Y se desplomó en el suelo.

Fue entonces cuando se encontró  de repente en la playa, construyendo con sus amiguitos un volcán, oliendo el paraíso sin saberlo.

Begoña Ramírez


 

BATERÍAS - DAMA DE NOCHE - VENTARRÓN

Durante todo el día el soplido incesante del viento había resoplado en sus oídos. Le dolía la cabeza y estaba de mal humor; le gustaban los días apacibles en los que el mundo se percibe como un confortable lugar en el que vivir, el ventarrón la desconcertaba, y poblaba su ánimo de infinidad de incertidumbres y de un malestar hondo y atávico.

Al fin se había decidido a devolver ese libro que llevaba rodando un año por sus manos, entrega de un amigo para otro amigo. Mientras se dirigía a su destino le hizo gracia recordar cómo se desenvuelven los acontecimientos la mayor parte de las veces, de forma casual e inesperada. La casualidad determina nuestro día a día y esa especie de interpretación más a menos acertada que hacemos de las intenciones de los demás. Intuimos que los demás piensan lo que n creemos que están pensando, y actuamos en función de esa interpretación, que suma a su vez a la que los demás hacen de nuestras propias intenciones. El resultado como no podía ser menos es casi siempre cuanto menos algo sorprendente. Interpretar l que los demás interpretan es ya el sumun de la cuestión. En definitiva, había llegado a la conclusión de que el acuerdo entre los humanos era algo muy complicado, por la cantidad de sensaciones, sentimientos e ideas que mueven nuestras formas de actuar. La acción final que es lo que se ve dista mucho de lo que en la mayoría de los casos deseamos y eso si tenemos claro lo que deseamos que tampoco resulta tarea fácil. Así que ese libro llevaba un año entero esperando que ella se decidiera a volver a ver por fin a Mario.

Lo había telefoneado el día anterior, animada porque había tenido un buen día y porque había visto una peli con final feliz. Cuando por fin estaban en mitad de algo parecido a una conversación el móvil se quedó sin batería y ella a toda prisa acertó a decirle.vale sobre las ocho. Y en eso habían quedado. Hubo un tiempo en el que fueron inseparables, hasta que él le confesó que quería algo más y ella fue incapaz de dar el paso. Porque la traición no se encontraba entre sus planes y aún así la punzada del deseo la seguía martirizando alguna que otra vez. Y se preguntaba qué era lo que realmente le había impedido entregarse a él. Si la lealtad o simplemente la cobardía.”Mi dama de noche” le susurraba al oído, a esas horas de la madrugada en la que los vapores del alcohol y la nebulosa del humo convierten nuestros pensamientos en un entresijo inexplicable. A esas horas inciertas en las que nos despojamos de una armadura y nos calzamos otra; la de las aves nocturnas, que pierden su brillo y color cuando las primeras luces del alba comienzan a pintar de nuevo de blanco el reflejo de las cosas.Y Juan se quedaba serio, mirándolos a los dos. En el fondo siempre ha estado convencido de que lo nuestro terminó idilio. Por eso se fue todo al garete porque perdimos la confianza.

Porque lo que intuíamos superaba con creces lo que vivíamos y conjugar esas dos realidades se convirtió  en un juego malabar.

Begoña Ramírez

 


¿CÓMO SEGUIR VIVIENDO?

Ahora que todo había terminado se preguntaba cómo seguir viviendo. De nuevo en la calle libre para elegir; como cuando escogió novio. Tuvo suerte porque en aquel momento había tres mozos disponibles así que pudo elegir entre salir con Pepillo que estaba bien pero que tenía tendencia al vicio, le gustaba todo lo que no podía hacerse; Juanillo que era un muchacho muy bueno pero se quedaba siempre pillado cuando hablaba ,todos decían que era de nacimiento. Y Julito que era el más chulito y el que más piropeaba a las chicas y el que eligió al final ,aunque la verdad no ha tenido muy claro nunca que se pueda elegir con un abanico tan pequeño. Libertad, elección...siempre se habla de eso, en todos los lugares se habla de libertad pero ¿en que consiste realmente? ¿Se puede ser libre para elegir cuando has nacido en un determinado país, en una determinada ciudad, en un determinada barrio y con una determinada familia qué es lo que elegimos?

Pero hoy era sus primer día fuera de esa cárcel para esos que la sociedad llama locos; su primer día después de tres largos meses desde que la encerraron porque ya no podía más. Y ni siquiera se había atrevido a llamar a Julio, porque en realidad no tenía claro si quería volver a verle, ni volver al barrio, ni volver a ningún sitio.

Había descubierto que todo era una gran mentira; el mundo es una enorme jauría en el que cada cual lucha por la propia supervivencia. Aunque ella había conocido gente muy honesta y amable; pero cómo seguir viviendo :Pues como lo hacemos siempre, aprendiendo y volviendo a inventarnos cada día. Nunca sabemos demasiado, ni tampoco nunca lo sabemos todo,aprendemos cada día y el truco consiste en darnos cuenta.

Somos eternos aprendices y eso una vez descubierto le da sentido a todo. A veces caemos en la creencia falsa de que ya conocemos “todo” y eso nos puede llevar a una postura prepotente o de desencanto, maquinamos estrategias de defensa en función de todas las certezas acumuladas, pero el flujo de la vida se va colando por cada diminuta rendija y nos descubre poco a poco que el único final sobreviene con la muerte. También hay quien enfrentado a su vida sale huyendo y se instala eternamente en la certeza de la infancia para permanecer siendo un niño por siempre jamás, refugiados, atrincherados en esa visión infantil, atrapados en cuerpos adultos. También existe el disfraz de la derrota, el del erudito, el escéptico,……….

Me preguntaban continuamente qué me había llevado a esa situación.

Y les miraba desde muy lejos. Desde el fondo de mi misma y quería explicarles que todos estaban locos ahí afuera. Que en el mundo pasaban cosas horribles….cada día. Que se utilizaba el poder para aprovecharse de los más débiles, que se robaba a manos llenas desde ese mismo puesto de poder. Que la corrupción se apoderaba de todo. Que desde el poder ya fuera político o económico se determinaban las guerras, la riqueza o la pobreza, la vida y la muerte de millones de personas. Que tenía miedo y que sabía que no debía tenerlo porque ellos también manipulaban mi miedo. Y que la santa madre iglesia bendecía a los asesinos con una mano mientras seguía manipulando con la otra la fe de los adeptos. Instituyendo una supuesta sociedad bienpensante amante del orden y las buenas costumbres.

En todo este tiempo lo que más he añorado ha sido el olor de la brisa del mar, ese fresquito impregnado de diminutas gotas de sal que ensancha los pulmones.

Begoña Ramírez

 

 

AULA Nº 11

 

Aún no eran las nueve cuando salió de casa con precipitación. A esa hora odiaba el trabajo, a la gente y el mundo en general le parecía un lugar horrible, abominable. A la diez y media cuando ya se había tomado el segundo café y algo de comer ese rencor hacía todo se había ido dulficando. Y a las dos, cuando ya casi tenía la cervecita en la mano, el mundo le parecía un lugar maravilloso, lleno de razones para estar feliz y agradecido. Ya no miraba con recelo ni desconfiaba de todo el mundo ni pensaba que todos eran unos amargados reprimidos controlados por el sistema. Pero al día siguiente, volvía a levantarse son esa sensación de odio a todo y todos. Y eso que Laura reconocía en su interior que la vida siempre le había abierto los brazos de par en par cuando había salido a buscarla.

Porque hay ir a su encuentro; y cada vez que había salido a buscarla la había encontrado en los lugares más extraños, en realidad en cualquier lugar. Aunque a veces también había cerrado el cerco alrededor de su cuello, hasta dejarla sin respiración, hasta hacerla caer en el suelo.

Aún recordaba con una cierta excitación el aula Nº11. Allí en un atardecer de otoño cuando ya los demás compañeros se habían marchado, se enredó en apasionados besos con el primer amor de su vida. Aún le parecía notar el tacto de sus manos temblorosas a través d la ropa y la sacudida de placer en su sexo. Aquel atardecer otoñal, amarillo y ocre con las hojas caídas en el suelo y la luz grisácea sintió el estallido de la vida a flor de piel.

Aún no se planteaba que la muerte un día sesga nuestra vida, teníamos un sentimiento de inmortalidad, que nos hacía osados y peligrosos.

En ese lugar del tiempo en el que reposa la adolescencia la vida se percibe eterna. Esa sensación de eternidad que perdemos nos condena a la zozobra y nos vuelve recelosos.

Laura miró el reloj de reojo, por fin se acercaba el medio día y su condena de papeles y facturas estaba más cerca de expirar. “No me grites” le gritó a su vez a su jefe. Soy capaz de oírte sin que me grites. Ya pero tú también estás gritando y aquí el jefe soy yo. Y encima déspota –pensó Laura-

El despotismo forma parte del poder; imposible ejercer la autoridad sin caer en el despotismo. ¿Cómo sería ella de jefa? Seguramente una gruñona gritona irrespetuosa veces el cargo impone el carácter.

Cuando hablaba con sus compañeros todos anhelaban un mundo más justo, un trabajo más humanizado, unas relaciones más sinceras: Sin embargo en el día a día de la oficina se reproducían los temidos comportamientos que tanto detestábamos en nuestra vida más íntima. Y la única persona que realmente se portaba bien con todos era tratado como un imbécil, -Bah.demasiado bueno._lo toman por tonto….No se puede ser tan buena persona. Hay que poner a la gente en su sitio.

Muchos de ellos visitaban a terapeuta que la empresa había contratado para que supuestamente no enfermaran. Aunque ella se sentía incómoda con ese personaje inquisitivo que parecía tener remedio para todo pero que fumaba compulsivamente en el rellano de la planta porque estaba terminantemente prohibido fumar en los despachos. Laura se preguntaba qué pasaría si algún día prohibieran el uso del móvil porque se demostrara que su uso perjudica seriamente nuestra salud. O restringieran el uso y abuso de la televisión y los ordenadores por alejarnos considerablemente de nuestra naturaleza humana. O se demostrara que la alteración de nuestros biorritmos provoca que enfermemos.

Begoña Ramírez

 

 

ECONOMÍA SOSTENIBLE
 

Llevaba de pié casi un cuarto de hora y empezaban a dolerle los riñones.

Miraba de vez en cuando a sus compañeros de fila y los escrutaba distraídamente de la misma forma que a veces les sorprendía a ellos ensimismados mirando sus zapatos o les sorprendía de reojo escrutando sus pensamientos. La señora de delante llevaba unos zapatos horribles, y el señor que ya había llegado a ventanilla vestía unas bermudas anchas y desaliñadas, qué variados somos los humanos.

Elegantes,macarrillas,coquetos,simplones,detallistas,apáticos,observadores,ensimismadados…..El señor que atendía en ventanilla parecía un tipo jovial, infinitamente lento, pero jovial y hasta satisfecho de sí mismo, por la forma en la que movía la cabeza en un alarde de auto aprobación por lo que acababa de hacer ,ya fuera un ingreso o una transferencia ,un pago apremiante….devolvía la cartilla al cliente en cuestión con una amplia sonrisa ;es verdad que una sonrisa ayuda a digerir las cosas porque sin duda era ese alarde de simpatía simplona lo que le mantenía a salvo de la reprobación de los cuantiosos clientes que ya abarrotaban otra vez la fila de espera.

En su trayecto en coche, en la radio, siempre repleta de comentaristas de los comentarios de las últimas opiniones vertidas, había venido oyendo de forma insistente el término economía sostenible. Le sugería algo así como un tipo de economía que se puede sosotener a sí misma.

Su escasa pensión de jubilado seguramente formaría parte de esa famosa economía sostenible. Pero él ya tenía bastante con pensar en como sostener su propia economía. Le había prometido a su nieta un agapornin, y eran caros; así que este mes tendría que hacer esfuerzos extra para llegar a fin de mes. De hecho su economía no se sosotenía. Pero al parecer la economía mundial tampoco. Un desastre de cifras y balances de pérdidas y ganancias, fábricas cerradas, miles de trabajos perdidos y lo que es aún peor

Miles de sueños y e esperanzas rotas. Sus paseos por el parque le devolvían la paz, hablar con su amigo Fabián, contemplar el mar desde el paseo marítimo.

Y sobre todo las charlas con su nieta-Abuelo ¿qué es un anciano?,

-Un anciano es un hombre mayor…yo soy ya un anciano-

-¿Y cuando me sale sangre de la nariz es posible que se gaste toda?

-Pues Claro que no,..Oye estás todo el día haciendo preguntas

- Es verdad es mejor jugar,

-Sí es mejor jugar, sin esperar nada, jugar por jugar.

-Yo siempre juego por jugar.

-Tú sí, ya lo sé.

Ambos retomaron el paseo que habían interrumpido por la charla, cogidos de la mano parecían dos tórtolos.

El siguió dándole vueltas al tema de la economía, la vida se había complicado mucho en los últimos tiempos. Al mirar de nuevo a su nieta pensó en el mundo que ella viviría ya mayor y sintió una mezcla de vacío y temor. 


Begoña Ramírez

 

 

LAS TRES LLAVES – LA INVITACIÓN

 

“El hombre está hecho así, en la teoría y en la práctica, para bien o para mal, la más rara de las cualidades humanas es la coherencia.”

 

Jeremy  Bentham (1748-1832). Principio de utilidad, defensa del utiliritarismo.

 

Siempre había sido antisistema, por eso cuando cumplió los treinta hizo lo que la mayoría de la gente casarse, después de haber comprado una casita adosada preciosa con tres plantas ya tenía las tres llaves, las de su coche, las del corazón de su chica y ahora por supuesto la llave de su casa propia.

 

Lo próximo sería planificar sin duda la llegada del primer niño, después por supuesto de unos tiempos solos para disfrutar aún más de su libertad, ahora compartida  eso que nunca le habían gustado los niños ni había pensado en ser padre, ni tampoco le gustaba planificar. Como era defensor del medio ambiente se había decidido por un 4x4 que son los que mas contaminan.

 

Y como siempre fue agnóstico se casó por la iglesia, que es más llamativo.

 

A fin de cuentas el banquete lo pagaba su suegro y si había que pasar `por el aro pues se pasaba .Siempre fue rebelde.

 

No le gustaban las discriminaciones, por eso decidió que lo mejor era que su mujer limpiara que para eso era la mujer. Los hombres no entienden de esos temas. Y trabajar sólo hasta que llegara el primer niño. Después  a ocuparse de su familia. Que yo soy muy progresista pero mi mujer está mejor en su casa.

 

Un día se miró al espejo y se encontró de repente un tremendo parecido con su padre.”Dios” exclamó si parezco mi padre.

 

Begoña Ramírez

 

 

COMIENDO PIPAS DESESPERADAMENTE

La luz del atardecer se colaba aún por las rendijas de las persianas a medio echar, faltaba poco para que cayera la noche por fin.

Se reunían de vez en cuando para conversar, para deshacer ese nudo de incomunicación que nos ahoga dentro de nosotros mismos, sin poder compartir esa realidad que construimos cada día, sin poder contrastar con todo la veracidad de tantas incertidumbres. Solían ser siempre los mismos pero en las dos últimas reuniones había aparecido un hombretón rudo, un forastero como solían decir las gentes del lugar.

El forastero se había acercado a sus pequeñas reuniones y pasada las primeras reservas se había manifestado como un hombre viajado y mundano, conocedor de otros mundos, con amplitud de miras. Sin embargo, su presencia resultaba de lo más inquietante,

Había algo en él no del todo claro que se dejaba notar en sus frases sin terminar, como si a veces él mismo dudara de lo que estaba diciendo o como si manejara un guión auto impuesto ,que a veces se olvida. Las últimas reuniones habían resultado muy vehementes. Porque el mundo se revolvía en multitud de incertidumbres; la explotación, las guerras, la manipulación informativa,…. Momento de cuestionar y crear caminos nuevos.

En parte todos los allí reunidos encerraban en sí mismos algo de revolucionarios; por sus ansias de buscar. La revolución surge del inconformismo y la búsqueda, de la curiosidad, de las ansias de saber, del deseo de transformación. El forastero escuchaba, cada vez hablaba menos...había cogido la costumbre de comer pipas, a veces desesperadamente, como si la respuesta a todas esas grandilocuentes preguntas se hallara en esa compulsiva conducta.

Seguía produciendo recelo entre los presentes; incluso alguno había sugerido en petit comité que podía tratarse de un espía del gobierno; enviado para controlar sus subversivas reuniones.

Pensaban casi unánimemente que fuerzas en la sombra pretendían controlarnos a todos; evitar  cualquier movimiento social, terminar por aniquilar nuestra conciencia.
 

Begoña Ramírez Joya

 

 

ATRAPADO EN EL TIEMPO


Transcurren los días

iguales unos a otros.

Salpicados de lluvia,

ateridos de frío,

soplando los vientos,

o con el calor en calma,

salen el sol y la luna.

La luz sigue dulcemente

a la oscuridad y nos dejamos ir

por la espiral del tiempo

hasta que un días tus pies

te siguen cansados

y tus manos y tus ojos

tiemblan perdidos.

Y descubres de repente

que estás atrapado en el tiempo.

 

Begoña Ramírez

 

 

ATRAPADO EN EL TIEMPO


Abrió lentamente los ojos, no sabía dónde se encontraba. Por un momento se sintió perdido y como si volviera de un inconsciente profundo y lejano se fue dando cuenta poco a poco de que estaba en su cama y que esa era su habitación. Estaba en su casa. Se levantó despacio, se sentía cansado, le sorprendió su propia torpeza. Casi arrastrando los pies se dirigió al cuarto de baño. Pero ¿qué le había pasado a sus manos? lucían arrugadas, llenas de pequeñas manchas y temblaban levemente. Un temblor pequeño, pero constante. ¿Qué había pasado con sus manos antes vigorosas, fuertes hasta la insolocencia, manos para apretar con fuerza, para dar un puñetazo en la mesa y asunto concluido, manos para construir, para acariciar? También para destruir.

El sonido agudo del teléfono le reclamó de pronto e interrumpió sus ensimismados pensamientos.

_Hola papá, ¿has dormido bien?

-¿Papa? ¿Estás ahí? ¿Recuerdas que hoy tenemos que ir al banco? ya sabes necesito ese dinero, si no fuera tan importante no te lo hubiera pedido.

_Sí bueno –dijo titubeando…_no sé

_ ¿Cómo que no sabes? Anda en media hora pasó a recogerte. Si puedo después daremos un paso aunque tengo el día muy ocupado, ya sabes…bueno nos vemos ahora…….

Se quedó con el auricular en la mano hasta que un pi.pi.pi.pi constante y molesto le indujo abandonarlo en su sitio. Las ideas se fueron agolpando como si todas hubieran vuelto juntas de una pequeña fiesta: su hijo, su casa,

el dinero, su soledad, ah claro su enfermedad, su edad.

Cuando llegaron al banco una enorme cola llegaba hasta la puerta. Su hijo le ofreció una silla que él rechazó orgulloso en un primer momento, para luego aceptar vencido y sumiso.

Venga Papá no seas cabezota………

Sin duda soy una víctima más del tiempo, otro atrapado en el tiempo. 

 

Begoña Ramírez

 

 

¡QUÉ SUSTO! - EL GATO NEGRO
 

Aún resuenan en el asfalto los ecos de la Semana Santa. El agudo sonido de los neumáticos emula las películas de acción y persecuciones. ¿Qué susto!

Y encima un gato negro. Mientras transito por la ciudad dormida, mis paso resuenan también en el asfalto y con las luces nocturnas los rostros parecen blanquecinos. Mi insomnio me ha llevado una vez más a transitar por las calles semidesiertas en el umbral de la madrugada, cuando los más mañaneros llevan horas durmiendo y los trasnochadores pasean su alegría embotada por el alcohol y las horas robadas al sueño. Mis ojos se han topado con una luz encendida de un edificio que ya descansa; se tratara de algún insomne como yo, que estará matando las horas delante del televisor.

Para mi sorpresa alguien se asoma, se nota la primavera, la gente ya siente el calorcillo nocturno y hasta nos atrevemos a abrir las ventanas. Me parece distinguir un rostro masculino, exhalando pausado el humo de un cigarrillo.

Me hace señales?será de verdad a mi no debí haberme parado a mirar tan abiertamente. Pues debe ser a mí porque ahora agita el brazo con fuerza y me indica el portal. Apresuro mis pasos en la noche asustado; puede tratarse de cualquier loco. A lo mejor acaba de matar a alguien y pretende que suba para cargar con el muerto. En la noche se esconden los sueños y las pesadillas; nos movemos a tientas en la oscuridad y de ella puede surgir lo mejor o lo más terrorífico. Siguen resonando en el asfalto los ecos de la Semana Santa .Encamino mis pasos hacia mi casa, por un momento he tenido la sensación de no saber donde estoy, intento correr pero no puedo, no puedo moverme, qué me pasa? Me despierto sudando. Son las siete y cuarto.

Estoy en mi habitación,ha sido todo un mal sueño.

 

Begoña Ramírez

 

 

ENTRE LÍNEAS
 

-Para ti es mucho más fácil. Vivir sin dioses es como quedarse huérfano.

Tú solo te buscas las respuestas, en ti está hacer lo bueno o lo malo, te conviertes en tu propio referente y tu propio juez. No actúas en función del potencial castigo o recompensa sino según tu propia humanidad. OH si amigo mío, realmente vivir con un Dios que ejerce de padre toda la vida es mucho más cómodo.

Raúl miró a su amigo con perplejidad; no era la primera vez que tenían una conversión de este tipo, pero sí la primera que lo veía tan cabreado.

-Bueno- respondió Raúl- creo que ya hemos llegado a un momento en nuestro desarrollo humano en el que cada uno debería ser libre de elegir si prefiere o no vivir mediatizado por una religión sea la que sea.

-Ese es el problema –contestó Alfonso todavía enfadado-que la posibilidad de elegir surgiría del conocimiento, tanto de nuestros mecanismos humanos como de la propia evolución de las religiones a lo largo de los siglos. Pero las motivaciones fundamentales del apego a la religión suelen ser el desconocimiento y el miedo mezclado con esa necesidad de amor y cariño que todos tenemos y que tanto nos cuesta desarrollar de forma sana.

-Bueno amigo-replicó Raúl tratando de tranquilizar a su amigo al que percibía mas nervioso de lo habitual-¿Qué tal van las cosas con Rosa?

Alfonso dejó por unos minutos su mirada suspendida en el aire, buscando un inexistente punto en un imaginado infinito. Por fin suspiró profundamente y comenzó a hablar despacio,

_Digamos que me estoy acostumbrando a leer entre líneas, no es muy explícita en lo que a nuestra relación se refiere. Seguimos juntos, doy por supuesto que me sigue amando porque sino qué sentido tendría todo. Pero su hermetismo me exaspera a veces. Creo que tiene miedo al compromiso,

Supongo que verá amenazada su libertad. Pero una pareja necesita bases sólidas para crecer. Elegir un camino es algo que hacemos de forma habitual cada día a cada segundo. No se puede caminar con un pie en cada sendero, el peligro de traspiés se multiplica. Y es una pena porque yo la quiero de verdad. Pero su inseguridad me desmonta amigo.

- ¿Lo has hablado con ella?-Susurró Raúl intentando no romper el instante íntimo que compartía con su amigo.

-Digamos que lo he intentado mil veces, pero no es fácil la comunicación cuando una persona no quiere comunicarse. Sólo en contadas ocasiones hemos hablado íntimamente sin que medie ese muro invisible que mantiene cercados sus sentimientos, sinceramente no sé si es inseguridad, miedo, a veces hasta creo que es idiota o que lo somos los dos.

Sólo la siento realmente entregada a través del sexo y no siempre. Tal vez le pido demasiado. Creo que el sexo nos une de nuevo a la naturaleza, a nuestra propia naturaleza. Es una conexión con nuestra esencia. Por eso es tan importante y a la vez tan necesario, pero hemos convertido la sexualidad en un instrumento más de desarraigo. En otro bien de consumo, como las casas o los coches, hemos convertido la vida en un mercado de compra venta y andamos todos algo perdidos. Tal vez por eso las relaciones duren tan poco o sean tan superficiales.


Begoña Ramírez